
EL EURO Y EL DESARROLLO SOSTENIBLE
La Comisión Mundial del Medio Ambiente en su informe "Nuestro Futuro Común" definía así lo que se puede entender por desarrollo sostenible:
La satisfacción de las necesidades y aspiraciones humanas es el principal objetivo del desarrollo. En los países en desarrollo no se satisfacen las necesidades esenciales -alimento, ropa, abrigo, trabajo- de gran número de personas, que tienen además legitimas aspiraciones a una mejor calidad de vida. Un mundo en el que la pobreza y la desigualdad son endémicas será siempre propenso a crisis ecológicas o de otra índole. El desarrollo sostenible requiere la satisfacción de las necesidades básicas de todos y extiende a todos la oportunidad de satisfacer sus aspiraciones a una vida mejor.
Los niveles de vida que trascienden el mínimo básico son sostenibles si los niveles de consumo tienen en cuenta en todas partes la sostenibilidad…..
Y posteriormente:
Esta en manos de la humanidad hacer que el desarrollo sea sostenible es decir, asegurar que satisfaga las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las propias.
Es decir, que para la Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo, probablemente mas conocida como el informe Brudtland, el concepto de desarrollo sostenible implica poner limitaciones al uso del medio ambiente por el estado actual de la tecnología y de la organización social y por la capacidad de la biosfera para absorber los efectos de las actividades humanas.
Si "la necesidad de satisfacer las necesidades y aspiraciones humanas es el principal objetivo del desarrollo", el crecimiento económico es la forma de conseguir la materialización de esas aspiraciones y conseguir restaurar el daño medioambiental producido por la actividad humana.
Sin embargo, siendo el crecimiento económico necesario, la forma en que lo hemos estado consiguiendo esta siendo cuestionada cada vez mas ampliamente por su insostenibilidad. Y ello es así porque cuando hablamos de crecimiento en Economía, nos estamos refiriendo fundamentalmente al Producto Nacional Bruto (PNB), pero éste es en realidad una medida de la actividad económica, no una medida del bienestar de la población, aunque inevitablemente tengan relación. Pero no todo lo que forma parte del bienestar tiene mercado y no todo lo que forma parte del mercado contribuye al bienestar. Por otra parte, el capital natural, indispensable si tenemos en cuenta un desarrollo sostenible, no forma parte de las Cuentas Nacionales.
Es por esto, que las nuevas tendencias económicas han intentado elaborar sistemas distintos al PNB para medir el bienestar y al hacerlo, han descubierto una fuerte discrepancia a peor, entre la medida tradicional y la medida del bienestar propuesta (ISEW), especialmente en las últimas décadas del siglo.
PNB vs. ISEW : Alemania

Serie 1: PNB
Serie 2: ISEW
Fuente: Robert U. Ayres. El crecimiento económico sostenible: Un difícil desafío.
Pero la economía no siempre tuvo esa visión excluyente que nos ha llevado al despilfarro de los recursos naturales de las ultimas décadas.
Suele designarse a los economistas clásicos como John Stuart Mill, David Ricardo y Malthus como precursores de la teoría económica relacionada con el medio ambiente. Basándose en la limitada capacidad tecnológica de la agricultura de entonces para incrementar su producción. La visión mas pesimista correspondería quizá a Thomas Robert Malthus que mantenía que el crecimiento económico llevaría a un crecimiento demográfico que obligaría a incorporar cada vez peores tierras de cultivo y con ello, rendimientos decrecientes que harían imposible un crecimiento sostenido a largo plazo y nos llevaría a un estado estacionario.
Esta visión sobrevive hoy en día, aunque obviamente adaptada y sofisticada por ejemplo, en los informes del Club de Roma, creado a finales de los años sesenta, cambiando la tierra de cultivo por la dotación de recursos naturales. Según estos informes el crecimiento de la población y de la producción reduce la productividad marginal del trabajo a medida que se agotan los recursos de buena calidad y los restantes se utilizan de un modo cada vez más intensivo.
Si bien la evidencia no confirmó la predicción de Malthus, la población mundial paso de 900 millones en 1800 a mas de 6000 en el año 2000, los medios de subsistencia han crecido mucho mas rápidamente y proporcionado mejores niveles de bienestar, la discusión ya no se centra exclusivamente en la tierra o en los recursos naturales, sino en su calidad y en la degradación que han sufrido como consecuencia de nuestro actual modelo de crecimiento.
Los precursores reales de la economía asociada al medio ambiente o que tenían en cuenta los recursos naturales, están en el origen de la Ciencia Económica, son los que se conocen con el nombre de fisiócratas. Con ellos se pasa de la discusión sobre el origen y el reparto de la riqueza, a su producción. Quesnay proponía como objetivo de la economía "acrecentar las riquezas renacientes sin menoscabo de los bienes de fondo". Producir no sería simplemente "vender con beneficio" sino contribuir al aumento de las riquezas renacientes (renovables) dando lugar a un producto neto físico expresado en términos monetarios. El crecimiento económico se expresaba pues en términos de crecimiento físico y sobre todo "sin menoscabo de los bienes de fondo" es decir sin el agotamiento del capital no renovable, de manera sostenible (Naredo 1.996. La Economía en evolución).
A partir de Quesnay, la Economía volvió a ser "vender con beneficio", utilizándose el "valor añadido" para estimar la producción en el Producto Nacional Bruto, que deja de lado el contenido físico de los procesos que conducen a su obtención. Los recursos naturales no son valorados. La economía no razona ya sobre un conjunto de recursos que componen La Tierra, sino sobre un conjunto de objetos que son apropiables, valorables y reproducibles.
Pasaran dos siglos para que la Economía neoclásica intente de nuevo recuperar la idea de los recursos naturales y será H. Hotelling quien intentará darle precio al consumo de recursos naturales agotables, considerando los precios de equilibrio que se derivan de aplicarles la demanda de futuras generaciones. El resultado será desincentivar el consumo de recursos no renovables para atender razonablemente las necesidades de las generaciones futuras.
Suele considerarse a A. C. Pigou como el primer autor de la Economía del medio ambiente por su obra "La Economía del Bienestar". Pigou trata de corregir los fallos o imperfecciones del mercado evaluando las "externalidades" (positivas o negativas) que este habría dejado de valorar. Externalidad sería "cierto tipo de efecto favorable o desfavorable, producido por un agente económico, sobre la producción, renta, ocio, riqueza o bienestar de otro agente económico, siendo un efecto tal que la técnica actual, la costumbre o las leyes, no permiten el pago o ingreso de un precio por el beneficio o daño causado por dicho efecto (Nath, 1.976.
La valoración de las externalidades permitiría hacer un uso correcto de los recursos no renovables grabando su uso con un impuesto que contribuya a hacer eficiente su asignación. A este tipo de impuesto que se utiliza fundamentalmente para regular la contaminación de los recursos, se le denomina actualmente como Impuesto Pigou.
Para los neoclásicos, la ineficacia en la asignación de los recursos naturales motivada por la existencia de externalidades en su explotación o uso podría solucionarse a través del mercado si se definieran adecuadamente los derechos de propiedad sobre los usuarios. En este caso, existiría un potencial para que los agentes implicados pudieran resolver los costes externos sin intervención estatal. Este es básicamente el Teorema de Coase (el problema del coste social. Coase 1.960). Coase mantiene que en un mercado competitivo donde los derechos de los recursos estén claramente definidos, si la acción de un agente genera costes externos sobre otro, existe un potencial para que ambos negocien privadamente y se llegue, de forma natural, a la situación de optimo social sin necesidad de la intervención del Estado.
Muchos son los economistas que en función del teorema de Coase sostienen que el mercado es la mejor solución a la gestión de los recursos naturales que generan externalidades. Sin embargo, ni los derechos de propiedad sobre determinados bienes están definidos, ni su definición por cualquier procedimiento nos libraría de la arbitrariedad.
Además, si los recursos fueran de propiedad publica, el Estado podría explotarlos cargando a los usuarios por el uso, tanto de extracción y suministro como la renta económica de los mismos. Así, la intervención publica contribuiría a una eficaz asignación de los recursos.
Aunque suele presentarse a Pigou y a Coase como paradigmas de la intervención publica y privada respectivamente, en la solución de los problemas del medio ambiente, lo cierto es que ambos analizaron diferentes escenarios y ambos participan de la necesidad de las políticas publicas para gestionar los recursos naturales.
Las posiciones en que el marco institucional puede incidir sobre el ámbito y el funcionamiento del mercado, han dado lugar a una corriente teórica denominada Economía Institucional, que recae sobre la gestión de los recursos y del medio ambiente. Esta aporta visiones sobre los "costes sociales" que van mas allá de los enfoques monetarios de la denominada "Economía Ambiental". La valoración del medio ambiente en términos monetarios no es tan sencilla como cuando se trata de expresar los beneficios que surgen de la actividad económica y esta dificultad, junto con el "punto optimo" de contaminación sin tener en cuenta la capacidad de asimilación del ecosistema, son precisamente las razones que han dado lugar al surgimiento de la Economía Ecológica. Esta tiene como rasgo distintivo la búsqueda de la sostenibilidad, procurando que el sistema económico funcione como un ecosistema natural: poniendo el limite a la contaminación en la capacidad asimilativa del ecosistema. La utilización de los recursos renovables, vendría limitada por su capacidad de renovación.
Así pues, para la gestión de los problemas del medio ambiente y de los recursos naturales, podemos decir que se han propuesto dos posibles vías de tratamiento:
En el primer caso se trataría de conseguir una solución en la que los precios correspondan a los costes sociales marginales.
En el segundo caso, se podría decir que la solución sería menos satisfactoria desde el punto de vista convencional.
En ambos casos se requiere poder medir el coste de los efectos en unidades monetarias o en todo caso físicas. Para ello como se decía anteriormente se han propuesto formulas para corregir el PNB en lo que se refiere al consumo de recursos no renovables y a la contaminación del medio ambiente. Estas propuestas han permitido la modificación del Sistema de Cuentas Nacionales que facilita el calculo de un PNB corregido de acuerdo con los principios de la economía sostenible, a través de un sistema de cuentas satélite para la contabilidad integrada entre la economía y el medio ambiente (S.E.E.A.) La contabilidad de recursos naturales en términos físicos esta avanzando rápidamente.
Los problemas del crecimiento sostenible en Europa
Hasta se ha descrito muy sucintamente los problemas de la economía para integrar los recursos naturales y el medio ambiente. Se ha podido seguir su evolución y las soluciones propuestas a lo largo del tiempo.
Se trataría ahora de abordar en concreto la sostenibilidad del crecimiento europeo y para ello, veremos cual es el estado actual del tratamiento de los problemas medioambientales en Europa; no solo de la Europa comunitaria sino también de los países de Europa del Este y Central que son candidatos a la ampliación europea. Estos últimos presentan fuertes necesidades de crecimiento, puesto que su renta per capita apenas llega a la mitad de la media de la Unión Europea y han tenido en el pasado reciente una fuerte explotación de recursos, consecuencia de que el crecimiento se concibió en términos de producción física, asociada a fuertes niveles de contaminación. Sin embargo, los Acuerdos Europeos, han facilitado las relaciones comerciales entre la Unión Europea y los candidatos a la integración, hecho que asegura para estos últimos una buena perspectiva de crecimiento pero al tiempo también una mayor presión medioambiental.
La política europea en relación con el desarrollo sostenible y el medio ambiente, ha tenido una gran relación con la sensibilidad social en torno al problema. Cuando se firmaron por primera vez los tratados constitutivos no existía prácticamente ninguna sensibilidad y por tanto ni el desarrollo sostenible ni la política medioambiental estaban en ellos. Pero tras surgir fuertes problemas de contaminación, en años recientes, las actuaciones europeas en consonancia con la sensibilidad social se incorporan ya en 1.987, con la aprobación del Acta Unica Europea con un titulo especifico en el que se definen los objetivos y principios de actuación, así como los procedimientos para la toma de decisiones.
Conviene subrayar que para España, que por aquel entonces acababa de incorporarse a la Unión Europea con poco nivel de protección de los recursos naturales y poco nivel de conciencia medioambiental, supuso un impulso importante. Ya a finales de 1.993, el nuevo Tratado de la Unión Europea, introduce explícitamente entre los fines de la Comunidad el de "promover un crecimiento sostenible que respete el medio ambiente" y prevé una "política en el ámbito del medio ambiente", modificando el procedimiento en la toma de decisiones y ampliando las competencias comunitarias.
El Tratado de Amsterdam de 1.999, incluye ya "un alto nivel y mejora de la calidad del medio ambiente". Incorpora entre los "Principios" la obligación de integrar las exigencias de la protección del medio ambiente en la definición y en la realización de las políticas y acciones de la Comunidad.
Los objetivos de la política comunitaria del medio ambiente según TCE son:
Los principios en los que se debe basar esta política son:
En cuanto al papel que los estados juegan en la política medioambiental, el Tratado establece que la financiación y la ejecución correrá a cargo de los mismos salvo que los costes se consideren desproporcionados, en cuyo caso se podrán establecer excepciones temporales y apoyo financiero con cargo al Fondo de Cohesión.
Introducido en 1.993 el Fondo de Cohesión del que solo forman parte cuatro países comunitarios y que cuenta con un presupuesto de 18.000 millones de euros para el periodo 2.000-2.006, ha supuesto para España –su principal beneficiaria- un fuerte impulso a las políticas medioambientales con 9 millardos de euros, repartidos al cincuenta por ciento entre medio ambiente y transportes, y especialmente en el saneamiento de las aguas residuales urbanas.
También en 1.993 entró en funcionamiento la Agencia Europea del Medio Ambiente que proporciona a la Comunidad "la información fiable y comparable para la elaboración de las políticas ambientales y presta apoyo técnico y científico a los diversos centros nacionales y temáticos". Tiene la responsabilidad de difundir información ambiental fiable.
La política comunitaria actual en materia de medio ambiente se sostiene sobre el llamado Quinto Programa de Acción Ambiental, titulado "Hacia un Desarrollo Sostenible" y aprobado por el Consejo de 1 de Febrero de 1.993 con un marco de referencia 1.993-2.000. Entre los objetivos por los que es necesario trabajar para garantizar un desarrollo sostenible a largo plazo incluye:
El enfoque del quinto programa difiere de los anteriores en que: se enfoca a los agentes y actividades de cambio en lugar de a los síntomas; intenta cambiar las practicas y tendencias actuales de manera que el desarrollo sea sostenible en el futuro; pretende conseguir cambios en los patrones de comportamiento de la sociedad involucrando a todos los actores relevantes: administraciones, sector privado y público en general, en un principio de "responsabilidad compartida" y amplia el rango de instrumentos aplicables para asuntos y problemas particulares.
Los siete temas clave sobre los que la comunidad debe actuar para cumplir con sus compromisos internacionales (convenios firmados) y salvaguardar sus recursos naturales son:
Además de los temas ambientales, el quinto programa identifica cinco sectores claves que tiene impactos ambientales asociados a sus actividades y sobre los cuales hay que hacer un seguimiento. Estos Sectores son la agricultura, la energía, la industria, el transporte y el turismo.
Conforme al principio de acción preventiva, el programa distingue entre síntomas (el deterioro ambiental y el agotamiento de los recursos naturales) y auténticos problemas (las actuales pautas de conducta y consumo) dirigiendo su estrategia a la modificación de las practicas que causan los daños.
El quinto programa "hacia un desarrollo sostenible" se revisó en 1.995 y en Septiembre de 1.998 el Parlamento Europeo y el Consejo adoptaron una Decisión donde se mantiene la necesidad de insistir en la misma estrategia a partir del año 2.000.
En 1.995 la Agencia Europea del Medio Ambiente publicó el informe titulado "medio ambiente en Europa: El Informe Dobris " en el que se recogía una evaluación del estado del medio ambiente europeo hasta el año 1.992 y el 24 de Junio de 1.999, en el Consejo de Ministros de medio ambiente, se presentó el informe sobre "El medio ambiente en la Unión Europea en el umbral del siglo XXI" que por primera vez realiza una previsión sobre la evolución del medio ambiente de la Unión Europea que se prolonga hasta el año 2.010, evaluando la situación a la que se llegaría según un escenario compartido por los diferentes sectores económicos. Este informe constituye según el director de la Agencia Europea de Medio Ambiente Domingo Gimenez "la primera Evaluación de Impacto Estratégico (EIE) derivada del proyecto económico ya en marcha en la Unión Europea para el año 2.010".
Nos encontramos en una posición que actúa mas en previsión que en reacción, evaluando y seleccionando entre diferentes escenarios alternativos junto con los sectores económicos y optimizándolos desde el punto de vista medioambiental y de sostenibilidad.
La primera evaluación hace referencia a las "presiones medioambientales de acuerdo con el crecimiento previsto. Constata que alguna de las presiones se han podido desvincular del crecimiento, mientras que otras crecen simultáneamente con él. Se analiza después el impacto y la evolución del estado del medio ambiente observándose mejoras y emperramientos.
A pesar del éxito conseguido por algunas medidas, el estado del medio ambiente sigue siendo preocupante por la contribución de algunos sectores a dicha situación. En particular, respecto al consumo de energía, tanto el sector del transporte como el sector agrario, habrán de mejorar sensiblemente su eficiencia. Por lo que se refiere a las emisiones de gases, las emisiones industriales de CO2 se reducirán y se estabilizaran las emisiones procedentes del sector energético pero seguirán creciendo las procedentes del transporte hasta el 2.010. Las emisiones de otros gases como NOx, SO2, NMOC, tendrán ligera variaciones a la baja.
La economía europea será mas intensa en productos químicos relevantes por sus efectos ambientales y que son objeto de restricciones.
La demanda de transporte y la flota de automóviles sigue claramente al crecimiento económico. Es de esperar un fuerte crecimiento de esa demanda en los países candidatos a esa adhesión, con un parque de automóviles muy por debajo de la media europea.
Las externalidades imputables al transporte (accidentes, contaminación, etc.) supone actualmente alrededor del 4% del PIB de la Unión Europea, mientras que la contribución directa de la industria del automóvil al PIB en 1.998 fue del 3,8% (17 millones de coches construidos), inferior pues a los costes no contabilizados que produce.
No ha mejorado el transporte por carretera. En el periodo 1.995-2.010 se espera un aumento del 38% en el uso de carburantes y un incremento del 40% con respecto al año base 1.990, de las emisiones de CO2.
El uso de los pesticidas en agricultura sigue creciendo desde 1.994, si bien con grandes diferencias entre países, aunque las arreas agrícolas que aplican medidas de protección medioambiental suponen ya el 20 % de la agricultura comunitaria.
En cuanto a la energía su demanda continua creciendo ligada totalmente al crecimiento económico, hasta el punto de utilizarse frecuentemente como indicador del mismo. La proporción de energías renovables utilizadas quedaría en el año 2.010 muy lejos del 12% previsto alrededor del 8%.
Asimismo la industria turística esta creciendo en una proporción mucho más elevada que la economía, poniendo en riesgo el futuro de la misma.
En cuanto al futuro, conviene tener clara la distinción que hacíamos anteriormente entre las presiones medioambientales ligadas estrechamente al crecimiento económico y las que estaban mas desvinculadas del mismo. Aunque los escenarios de crecimiento previsto (el 44% de crecimiento hasta el año 2.010) se ajustan bastante a las cifras mas recientes, comenzamos a vivir una etapa en que las previsiones iniciales empiezan ya a ponerse en cuestión, revisándose las cifras al alza, hecho que necesariamente tendrá que ocurrir también si tenemos en cuenta que en la previsión de crecimiento para las economías del Este de Europa, no parece haber ningún tipo de convergencia aunque sigan tendencialmente el crecimiento de la Unión Europea actual:
HIPOTESIS DEL
CRECIMIENTO DEL PIB
Serie 1 PIB: UE 15
Serie 2 PIB: países candidatos
Existe una correlación elevada como ya se ha dicho entre el crecimiento económico y las emisiones de CO2 principalmente procedentes del transporte. En cambio la correlación es más relativa en la producción de residuos, la fragmentación de los suelos y del espacio y los ruidos. Finalmente no existe correlación (de acuerdo con lo observado en los últimos años) en las emisiones atmosféricas (CH4, Nox, NMVOC, SO2), en el uso de pesticidas, fertilizantes y vertidos al agua. Sin embargo, aun con esa escasa correlación, los objetivos de reducción de emisiones generadoras de efecto invernadero pese a haberse fijado objetivos muy modestos en la Cumbre de Kioto (reducción del 8%) no se cumplirán.
Se observan en cambio mejoras en el nivel de acidificación, reduciéndose del 25% al 8% el número de ecosistemas en los que se sobrepasan las cargas criticas. Ha mejorado también la eutrifización (del 54% al 38%) y la presencia de sustancias que agotan la capa de ozono, aunque la previsión de recuperación total es el año 2.033.
Emperora en cambio la presencia de sustancias químicas en el medio ambiente a pesar de algunas tendencias positivas en cuanto al vertido de metales pesados. Se produce asimismo un empeoramiento de la disponibilidad de espacios, produciéndose una competencia entre la naturaleza y la gente por la ocupación del espacio. Como consecuencia de esta competencia, aumenta también el riesgo para la biodiversidad.
Para el 2.010 se prevé también un aumento de la generación de residuos (un 20% de incremento para las basuras domesticas) y la aparición de nuevas formas de residuos (lodos de aguas residuales urbanas)
A pesar de que las perspectivas no parecen demasiado buenas, producto de "un desarrollo económico inapropiado e incoherente con el desarrollo sostenible" (artículo 2 del Tratado de Amsterdam), con presiones medioambientales en diferentes sectores muy ligadas al crecimiento económico, visibles claramente en el transporte, el turismo, la sub-urbanización extensiva o el desarrollo de infraestructuras, hay signos de recuperación y mejora en el proceso de desarrollo sostenible proveniente de sectores económicos autoridades publicas y sobre todo de los ciudadanos, que están cada vez mas dispuestos a cambiar crecimiento cuantitativo por calidad de vida.
Si en las etapas de crecimiento anteriores pensábamos que para abordar los problemas medioambientales primero había que ser más ricos, ahora ya sabemos que ese razonamiento nos ha llevado a la actual situación. Las otras posibilidades para actuar a favor de un desarrollo sostenible se centran en discutir si tiene que ser la iniciativa privada o la iniciativa publica quien lidere la cuestión. Sin embargo como hemos podido ver, esta de mas puesto que la iniciativa privada no es suficiente y tendrá que ser la Unión Europea y sus Estados Miembros en todos sus niveles quienes lideren la solución.
¿Cómo influye la política monetaria europea y en particular la moneda única en este modelo de crecimiento sostenible?
En Mayo de 1.998, el Consejo de la Unión Europea decidió por unanimidad que once Estados Miembros satisfacían las condiciones necesarias para adoptar la moneda única el uno de Enero de 1.999. Un mes después se estableció el Banco Central Europeo. A partir de entonces culminaron los preparativos para el inicio de la tercera fase de la Unión Económica y Monetaria Europea. El Consejo de Gobierno del BCE aprobó la estrategia monetaria orientada a la estabilidad de precios como objetivo primordial de la política monetaria única.
"La confianza (en el crecimiento futuro) debe apoyarse en la obtención –lo antes posible- de unas situaciones presupuestarias cercanas al equilibrio o superabitarias " W.Duisenberg (Presidente del BCE)
Antes de esa decisión, había sido necesaria una ardua tarea para que los Estados Miembros de la Unión Europea con un largo comportamiento de estabilidad de precios y especialmente Alemania estuviesen dispuestos a ceder su moneda para establecer una moneda común con los países del sur de Europa y entre ellos España, con una larga tradición inflacionaria. Esta cesión se hizo con una serie de garantías que se tradujeron n el Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Este acuerdo, adoptado por el Consejo de la Unión Europea en 1.997, supone asumir el objetivo a medio plazo de alcanzar una "situación presupuestaria cercana al equilibrio o con superávit". Se considera que este objetivo es adecuado para "permitir a los estados Miembros hacer frente a fluctuaciones cíclicas normales, mientras mantienen el déficit publico por debajo del valor de referencia del 3% del PIB". Este objetivo no considera los procedimientos necesarios para hacer frente a los pasivos implícitos no consolidados en los actuales planes públicos de pensiones y de asistencia sanitaria, ni una flexibilidad presupuestaria adicional para hacer frente a los problemas estructurales a más largo plazo de las finanzas publicas, en particular, a la necesidad de reducir las elevadas ratios de deuda a un ritmo satisfactorio (BCE: Informe anual 1.998).
Por otra parte el Consejo Europeo aprobó en Marzo de 1.999 en Berlín unas nuevas Perspectivas Financieras para el periodo 2.000-2.006, mas conocidas por la Agenda 2.000 que fijan para ese ámbito de referencia un limite máximo de recursos propios en porcentaje del PNB de la Unión en el 1,27, contemplando ayudas para la preadhesión de los países candidatos a la misma por un montante total de 3.120 millones de euros anuales, a precios de 1.999. El impacto de la creación de la moneda única en los países candidatos a la adhesión (economías en transición) se espera que sea positivo puesto que sus economías ya estaban ligadas al funcionamiento del Banco Central Alemán y por lo tanto no se va a producir una gran modificación. Sin embargo, las limitaciones al crecimiento que pueden suponer el pacto de estabilidad consecuencia de la moneda única, mas las limitaciones presupuestarias hacen que, garantizándose la senda del crecimiento con estabilidad, sea mucho más difícil garantizar la senda de la convergencia entre los PIB de los países comunitarios y ello no solamente para los países candidatos a la adhesión, sino también para los países que ya forman parte de la Unión Europea como España y otros países por debajo de la media europea:
EVOLUCION DE LAS DISPARIDADES POR ESTADOS
(En PIB por habitante 1.983-1.986)

Desviación estándar (UE 15 = 100)
Fuente: Comisión Europea 5º y 6º Informe periódicos
Como puede observarse, se produce una tendencia ligera a la convergencia cuando se incorporan los nuevos landers alemanes tras la reunificación, aunque posteriormente tiendan a mejorar ligeramente. También empeora la convergencia coincidiendo con las fases receptivas del ciclo económico para volver a recuperarse después.
En suma la convergencia se produce de una manera lenta no obstante, la distancia de estos países respecto a los estándares de consumo de Europa occidental hace previsible incrementos importantes del mismo y por tanto mayores tensiones medioambientales. Por ejemplo en el caso del transporte, en Europa Central y Oriental el ferrocarril ha sido su fuente principal, pero el transporte de mercancías por carretera está sustituyéndolo rápidamente, así como el transporte de pasajeros con un rápido crecimiento del parque automovilístico (en los Estados Bálticos, la posesión de automóviles aumento de 118 a 150 por cada mil habitantes entre 1.989 y 1.993. GEO 2.000).
En la agricultura, tras la caída de la recesión económica posterior al cambio de Régimen se produjo una menor utilización de fertilizantes, con el consiguiente beneficio para el medio ambiente. Pero las nuevas técnicas encaminadas a incrementar la productividad, pueden dar lugar a presiones sobre el medio ambiente similares a las de Europa Occidental. (GEO 2.000). En suma, la moneda única y su consecuencia el pacto de estabilidad y de crecimiento significan para los países candidatos a la adhesión e incluso para los países que forman parte de la Unión Europea están por debajo de la renta media de la misma, posiblemente unas políticas menos expansivas en cuanto al crecimiento. Pero a cambio pueden ser más estables en su funcionamiento y con una perspectiva de desarrollo sostenible que no apuesta tanto por el incremento del PIB como por la calidad de vida, ahora y para las generaciones futuras, tal y como se ha definido anteriormente el desarrollo sostenible.
Consideración aparte merecen los países que no están incluidos en nuestra área geográfica que se pueden considera desarrollados o candidatos a serlo.
Como se ha podido ver el desarrollo sostenible y los problemas del medio ambiente, no pueden circunscribirse a arreas geográficas limitadas. Como señala el World Resources 1.992-1.993, el desarrollo sostenible es un proceso que requiere una evolución simultanea de cuatro dimensiones criticas e interrelacionadas. Económica, humana, ambiental y tecnológica. La puesta en practica del desarrollo sostenible implica una transformación del sistema social en general pero especialmente del sistema económico (Luis M. Giménez: Desarrollo sostenible y economía ecológica). A pesar del éxito obtenido por el concepto de desarrollo sostenible, los objetivos y prioridades que se marca según se trate de países desarrollados o subdesarrollados son bien diferentes. Para los primeros se trata de mejorar la eficacia de los sistemas de gestión de medio ambiente con reformas parciales del sistema socioeconómico.
Los países subdesarrollados consideran que son necesarias reformas estructurales locales y del sistema económico mundial destinadas a eliminar la pobreza y garantizar la durabilidad del desarrollo humano. La Comisión de Desarrollo y Medio Ambiente de América Latina y el Caribe sostiene que "a los numerosos problemas ambientales se agregan otros de naturaleza económica (flujo de capitales hacia el Norte, deterioro de lo precios de las materias primas, proteccionismo comercial), que deben ser tratados en un dialogo internacional para la búsqueda de un desarrollo sustentable a nivel global".
Por lo que respecta a la ayuda al desarrollo por parte de la Unión Europea hay que decir que no se ha visto en general afectada por las restricciones de la moneda única y aunque insuficiente, como queda reflejado en el hecho de que los problemas medioambientales o de crecimiento económico no mejoran en muchos países del tercer mundo, la Unión Europea es el mayor donante mundial de ayuda al desarrollo:
VOLUMEN DE AYUDA OFICIAL AL DESARROLLO (1.997)
|
|
Volumen en Millones Dólares |
% sobre el total de países |
En Proporción al PIB |
Dólares per capita |
|
Unión Europea 15.. de la cual: |
26.612 |
55 |
0,33 |
76 |
|
Comunidad Europea |
5.261 |
11 |
- |
- |
|
Estados Unidos |
6.878 |
14 |
0,09 |
30 |
|
Japón |
9.358 |
19 |
0,22 |
79 |
|
Total miembros CAD |
48.324 |
100 |
0,22 |
66 |
Fuente : La Economía de la Unión Europea a partir de datos de la OCDE (1.998/1.999)
Mas de la mitad de ayuda al desarrollo, de la cual alrededor del 90% se canaliza a través de los países que pertenecen al Comité de Ayuda al Desarrollo, es otorgada, por la Unión Europea o sus países miembros. Mientras que la ayuda europea es estable, la de los Estados Unidos ha tendido a disminuir en el tiempo y la de Japón, que experimentó un incremento muy rápido, en los últimos años ha dejado de aumentar.
Con ser un apoyo importante solo tres Estados Miembros de la Unión Europea Suecia, Holanda y Dinamarca, alcanzan el objetivo propuesto por la Naciones Unidas del 0,7del PIB para ayuda al desarrollo,. España y Portugal conceden ayudas per capita inferiores a la de los Estados Unidos, que es alrededor de 30 dólares per capita, mientras que la Unión Europea o el Japón están alrededor de los 80 dólares.
Resumiendo cabría decir que el informe de la Comisión Mundial para el Medio Ambiente y el Desarrollo insistía en que la actividad humana en todo el planeta tenia que desarrollarse de manera sostenible, es decir, asegurando la satisfacción de las necesidades del presente sin comprometer las del futuro. Para hacerlo era necesario el crecimiento, pero ese crecimiento no podía ser como el del pasado que nos ha llevado a una situación creciente de deterioro del medio ambiente y despilfarro de los recursos naturales. La Ciencia Económica ha tenido que adaptarse para hacer frente a los nuevos problemas surgidos. Estos problemas tienen una concreción clara en la Unión Europea, que ha puesto en marcha estrategias de desarrollo sostenible que necesariamente han de ser compatibles con la creación de la Unión Económica y Monetaria y pueden verse afectados por las necesidades de crecimiento de los países del Este y centro de Europa que se van a incorporar.
A su vez, el desarrollo sostenible es un problema global que es visto de manera diferente por los países desarrollados: para ellos el medio ambiente esta sólidamente unido al funcionamiento actual de la economía y los problemas de cohesión social.
Con todo la estrategia de desarrollo sostenible de la Unión Europea intenta hacer compatible la visión de los países del Norte desarrollado y el Sur subdesarrollado, sosteniendo una cooperación al desarrollo tanto por la propia Unión como por cada uno de sus Estados Miembros, aunque solo unos pocos lleguen al objetivo fijado por las Naciones Unidas del 0,7% del PIB.
Bibliografía:
Perspectivas del medio ambiente. GEO 2.000 PNUMA
Nuestro futuro común (Informe Brunbtland). Alianza editorial.
Desarrollo sostenible y economia ecologica. Luis M. Gimenez
Economia de la Union Europea. Jordan y otros
Medio ambiente en Europa. Retos para un desarrollo sostenible. Maria Jesus Santamaria.
Medio ambiente, recursos naturales y desarrollo economico. Emilio Fontela (conferencia)
El crecimiento economico sostenible: un dificil desafio. Robert U. Ayres (dir. INSEAD) conferencia
El medio ambiente en la Union Europea en el umbral del siglo XXI. Domingo Gimenez AEMA.
La dimension medioambiental de la asistencia del Fondo de Cohesión en España. Manuel R. Gavira. Conferencia.
La contribucion de la Ciencia Economica al tratamiento de los recursos naturales y del medio ambiente. Jose Manuel Naredo
Poblacion, medio ambiente y crecimiento economico: ¿Tres piezas incompatibles del desarrollo sostenible?
Banco Central Europeo. Informe 1.998.