| El pais 22 Diciembre 97: desempleo |
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ES NECESARIA UNA POLITICA CONTRA EL DESEMPLEO EN ESPAÑA
Desde Hace ya algún tiempo pero, sobre todo, en el debate sobre los Presupuestos y en los días previos a la celebración de la cumbre extraordinaria sobre el empleo en Luxemburgo, el gobierno del PP no ha cesado de repetir que su política está claramente orientada a la creación de empleo. Y aunque es cierto que en estos momentos se está creando empleo, lo que ya no lo es, es que la creación de empleo sea una novedad. 1995 y 96 fueron también años de fuerte creación de empleo, en algunos momentos superior al actual. Con todo, las afirmaciones propagandísticas del Gobierno serían tolerables si realmente se hiciera una política orientada a la creación de empleo. Pero como se ha puesto de manifiesto en la cumbre de Luxemburgo, el Gobierno del PP se ha quedado solo al ir a defender que el desempleo se cura nada más que con el crecimiento económico. Para impartir esta lección magistral a los países de la Unión Europea ha aportado un dato: casi la mitad de los empleos que se crearán este año en Europa lo serán en España Naturalmente esta imagen de aislamiento con respecto a las políticas de empleo europeas ha hecho reflexionar al gobierno y ha decidido enmendarla inmediatamente. Pero mientras sólo sea una problema de imagen y no de convicción, el Gobierno no hará la política adecuada para ofrecer una oportunidad a los más de 3,3 millones de españolas y españoles desempleados. Respecto al crecimiento económico, hace unos días se publicaban los datos de los resultados de las empresas que cotizaban en bolsa que mostraban un perfil claramente boyante en sus cuentas de resultados mientras que el empleo generado por las mismas mostraba un decepcionante estancamiento o, incluso, retroceso. Pero la demostración más evidente de que el crecimiento, únicamente, no es suficiente para solucionar el problema del desempleo español es que trabajando prácticamente las mismas personas que a principios de los años 70, producimos mucho más. Respecto al segundo argumento, que casi la mitad de los puestos de trabajo nuevos en Europa se crearán en España, es algo que tampoco constituye una novedad: entre 1961 y 1996 España tuvo una capacidad media de generación de empleo neto superior a la Europea. Sin embargo, como puede verse en el gráfico (1), la destrucción de empleo en las recesiones también es mayor.
Lo importante a retener de la posición del Gobierno del PP es que aún yendo muy bien la economía durante un largo período (el FMI ha previsto un ciclo expansivo largo en la UE) el desempleo con esta actitud no se reduciría sensiblemente.
EL COMPROMISO SOCIALISTA CONTRA EL DESEMPLEO
Mientras el Gobierno de Aznar se centra en las disertaciones sobre la bondad del mercado y en “perfeccionar” la reforma laboral cada vez se nota más la carencia de una Política de Empleo positiva para nuestras ciudadanas y ciudadanos. Los socialistas consideramos que aún queda un amplío camino por recorrer por parte de las administraciones públicas para mejorar los problemas con los que nos enfrentamos. Los elementos principales deberán ser: 1. Una mayor confianza en la estabilidad de las normas reguladoras del mercado de trabajo. No se puede estar permanentemente tensionando los Acuerdos alcanzados y anunciando nuevas reformas antes de que sepamos las consecuencias de las que ya están en marcha. 2. Frente a la amenaza de mayores desregulaciones y menores expectativas de empleo, no se debe de renunciar a las políticas públicas de impulso a la actividad y de tratamiento especial para los empleados jóvenes, con problemas de inserción y parados de larga duración. En un país como el nuestro donde existen todavía grandes déficits de servicios públicos, especialmente ligados a las necesidades más sentidas por la población, no se debe de desaprovechar el potencial que para el empleo tiene el desempeño de estas funciones. 3. La formación en todas sus variedades (ocupacional, continua, reglada y empresarial), debe ser un instrumento muy activo en esta coyuntura. Frente a la política de desmantelar todo el sistema formativo dirigido a la inserción en el mercado de trabajo, como lo demuestra la fuerte caída de los Presupuestos para el año 1998 de los fondos destinados a este fin, defendemos una elevación de los mismos y un mayor control en la calidad de su prestación. 4. El impulso a la labor que llevan a cabo los Ayuntamientos a través de las Casas de Oficios y Escuelas Taller y de las iniciativas para apoyar a los nuevos yacimientos de empleo en aquellas áreas sociales, ahora no del todo atendidas (servicios sociales, educación, cultura, medio ambiente, etc.), debe de combinarse con nuevas vinculaciones y experiencias de aquellos trabajadores y trabajadoras que ni siquiera han tenido la oportunidad de tener un primer empleo, aunque a veces sí que han tenido formación. 5. Una política de mayor igualdad y de mayores oportunidades para el empleo femenino, que no se limite solamente a la oferta de trabajo a tiempo parcial o mal retribuido. 6. Una incentivación y una reflexión generalizada sobre las posibilidades del reparto del trabajo y de la reducción de la jornada laboral como una modalidad más en la búsqueda de nuevas fórmulas para el mantenimiento de una sociedad que debe de hacer frente a los avances tecnológicos y a la obligación de encontrar empleo y, sobre todo, para todos. No es esta, desde luego, la vía que está emprendiendo el PP en el Gobierno, pero si debe ser esta la alternativa de esperanza que desean la mayoría de nuestros ciudadanos y ciudadanas y que España ahora sí que está en condiciones de hacer.
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