| El siglo 7 de Septiembre de 1998 . Sobre el proceso de paz |
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AL GOBIERNO LE VIENE GRANDE LA RESPONSABILIDAD
Joan Lerma
El Gobierno está empeñado en encontrar la forma de destruir a su adversario. Este empeño dice bien poco a favor de su estrategia de moderación o centrista de la que se reclama. Además y lo que es peor, ha dejado pasar de largo acontecimientos recientes que hubieran debido ser la prioridad. Debían serlo porque van a afectar claramente al futuro de los ciudadanos españoles, bien sea en la calidad de democracia o en su convivencia pacífica o bien sea en su bienestar.
Parece evidente que el Gobierno, viendo como se quiebra la unidad de los demócratas en torno a la solución pacífica del problema terrorista debería llevar la iniciativa para conseguir el cese de la violencia. Una clara muestra de esta situación es la actitud del PNV, que se ha lanzado a la búsqueda de un entendimiento con el entorno violento que siempre criticó (hoy parece querer decir a los violentos: tenéis razón pero no matéis). Sin embargo, el Gobierno no sólo no lleva la iniciativa, sino que critica por unilateral la propuesta de paz del PSOE. Una propuesta que sólo pretende que sean los demócratas quienes lleven la iniciativa para una solución que cuente con todos y que precisamente no sea unilateral.
El segundo tema que al Gobierno le ha venido grande, por desgracia, es la crisis internacional. Una crisis que empezó sacudiendo las economías asiáticas y no solo en el ámbito financiero (acabando con el mito de un modelo de desarrollo ajeno a la cohesión social). Luego pasó a afectar a Japón que no ha conseguido salir de la recesión. Es muy probable que esta crisis acabe afectando a todas las economías occidentales. A pesar de los esfuerzos de los organismos internacionales por atajar y minimizar la crisis, también estas habrán de hacer propuestas y esfuerzos para afrontarlas. Sin embargo de este hecho no parece haberse enterado el Gobierno de Aznar. Si acaso, como sugería últimamente un conocido economista, quizá la reforma del IRPF, concebida para mejorar la posición de unos pocos y contraproducente en un momento de tensiones inflacionistas , pueda ahora tener la ventaja no prevista de ser una medida Keynesiana contra la anunciada recesión. Aunque dada la poca propensión al consumo de las rentas que previsiblemente se van a beneficiar, las más altas, no parece que pueda contribuir demasiado a mejorar la situación económica global.
Termino como empecé: el PP está empeñado en la pequeña política de centrarse acabando con la oposición por la vía de negar todo lo que de positivo tiene nuestra historia reciente, construido con el esfuerzo personal de millones de ciudadanos. Definitivamente le viene grande la política real de preocuparse de la paz, la libertad y el bienestar de los ciudadanos españoles.
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