El Mundo, Jueves 4 de Marzo de 2004
|
Los periodos de campaña electoral suelen ser considerados, demasiado a menudo por algunos comentaristas, como momentos que conviene que pasen rápidamente puesto que se producen agrias confrontaciones y grandes promesas que no responden a la realidad. Por mi parte creo, sin embargo, que es un periodo importante que nos permite pasar revista a la gestión del gobierno y oír también las propuestas de la oposición en un momento en que los ciudadanos han de tomar una decisión, la de elegir y es cuando prestan una atención mayor. Hay un cierto sin sentido en estas elecciones, porque si seguimos la campaña por las televisiones, nos daremos cuenta que el candidato del PP y, sobre todo, los actuales ministros del gobierno, dedican mucho mas tiempo y esfuerzo a juzgar y criticar las intenciones del PSOE (no las actuaciones puesto que el partido socialista no esta en el gobierno) -bien sean directas, bien a través de las actuaciones de otros partidos- que a defender su gestión y a poner de manifiesto los supuestos logros del PP. Y deberían explicar su gestión, porque, a estas alturas del debate electoral, bastantes ciudadanos tienen claro que el bienestar económico que se ha pregonado tiene una debilidad y es la de no mejorar nuestra capacidad de competir y, por tanto, de defender los empleos creados. No hemos invertido en educación e investigación y seguimos soportando nuestro atraso tecnológico con un modelo de crecimiento de salarios bajos y empleo temporal, atraso que no se puede sostener por mas tiempo, ya que no podemos competir con los costes de extremo oriente, ni tampoco con los países del este y centro de Europa que se incorporan en Mayo de este año a la Unión Europea y cuya media salarial era, hace un par de años, un 16% de la española. Explicar como se garantiza el crecimiento futuro y la creación de empleo debería ser su primera prioridad y es la nuestra. Y es por ello por lo que no hacemos un dogma de la "estabilidad presupuestaria", nuestro empeño es mejorar la educación, elevar nuestra capacidad tecnológica, innovar e investigar. Con ello podemos dar mas estabilidad al empleo y garantizar nuestra presencia en los mercados, cuestión que ahora no esta garantizada, salvo en los sectores que, como la construcción y otros tantos que actúan casi en situación de monopolio, no están sometidos a la competencia exterior y a veces, gracias a este gobierno tan privatizador, ni siquiera a la competencia interior. También deberían explicara los ciudadanos porque nuestra Constitución ha servido para integrar la diversidad durante 25 años y ahora que gobiernan ellos con mayoría absoluta, dicen que esta en peligro la unidad de España. ¿No será que han interpretado la Constitución como un elemento de confrontación y no de integración como lo fue desde su nacimiento? Volver a la visión integradora de la Constitución también debería ser una prioridad, y es , desde luego, la nuestra. Una prioridad que habría que aplicar con mucha rapidez, antes de que se hagan irreversibles los conflictos territoriales que el PP ha agravado. Igualmente deberían de explicar que mientras quedan tantas necesidades por atender, no sobra el dinero publico y que mientras que pregonan rebajas fiscales, que luego no son mas que la adaptación a la inflación de las tarifas que nos corresponderían por derecho, resulta que la presión fiscal sobre los contribuyentes ha crecido casi tres puntos durante el mandato del PP y el gasto en políticas sociales ha bajado casi en la misma proporción. La prioridad que aquí necesitamos es distribuir los ingresos y los gastos de manera diferente, haciendo que los impuestos no recaigan solo sobre quien no puede eludirlos, para lograr un sistema fiscal mas aceptado socialmente y que nos permita invertir mas, por ejemplo en que no se deteriore nuestra sanidad publica. También nos permitiría mejorar la financiación de nuestros ayuntamientos y con ello el precio de la vivienda, poniendo suelo a disposición del mercado para vivienda protegida y no como ocurre ahora, que para poder sobrevivir económicamente han de subastar suelo y son un factor mas de su encarecimiento. Este, junto con unos bajos tipos de interés que hace que la gente invierta en vivienda, no para vivir, sino para conservar sus ahorros, son los factores mas importantes, seguramente, de su exagerado encarecimiento. Por supuesto, la razón no es que nos hayamos vuelto todos multimillonarios como parece explicar, a veces, el ministro correspondiente. Parece claro que en las elecciones nos jugamos bastantes cosas. El gobierno no debería perder tiempo descalificando al adversario y si explicando porque su mandato ha generado tantas incógnitas para el futuro, entre ellas el cambio de política exterior, alineándonos con un gobierno -no con el pueblo norteamericano- ultra conservador que nos lleva a cometer errores de difícil reparación con nuestros socios europeos y, lo que es aun peor, a intervenir en conflictos solo donde se puede perder. La decisión que tomemos el día catorce de Marzo no es pues irrelevante, ni esta tampoco escrita de antemano. Podemos o dejarnos llevar por la inercia, a ver que pasa, dejando que decidan otros por nosotros no votando o asumir un compromiso serio por la convivencia en común e intentar cambiar la situación. Sin duda, es esta ultima para mi, la mejor opción.
|