Lo sustancial de la
actual polémica, es que en España las pensiones son realmente bajas.
Nuestro país, supuestamente uno de los más desarrollados del mundo,
ofrece a 1.800.000 pensionistas una paga mensual menor de 45.000
pesetas. Además, el 70% de los más de cuatro millones de
pensionistas españoles tienen una retribución mensual inferior al
salario mínimo, hoy establecido en 69.270 pesetas.
El PSOE ha mantenido siempre un arraigado
compromiso con el bienestar de los jubilados que es plenamente
identificado por ellos y que genera en los conservadores una gran
irritación. La etapa de Gobierno socialista supuso sustanciales
avances en la dignificación de nuestros jubilados y la estabilidad y
mejora de sus pensiones incluso en tiempos de crisis.
El Gobierno alardea de un periodo de bonanza económica,
con recortes fiscales y grandes mejoras en las cuentas de la Seguridad
Social. En los presupuestos de 99, el PSOE propuso aprovechar la
favorable coyuntura para mejorar la situación de los pensionistas.
Estas propuestas se han realizado en el Parlamento en varias ocasiones
a lo largo de 1999. La Junta de Andalucía, antes de tomar su propia
iniciativa, solicitó al Gobierno que diera un paso adelante. Sin
embargo, el Gobierno rechazó de plano las modestas iniciativas
socialistas afirmando que esas pretensiones eran inasumibles.
Los Pactos de Toledo contemplan la mejora de las
pensiones más bajas si el estado de la economía lo permite. Además,
señalan que en los presupuestos del 2000 debe verse reflejada la
separación de las fuentes de financiación de la Seguridad Social.
Las pensiones no contributivas deberán dejar de estar incluidas en el
presupuesto de dicho organismo. La solidaridad con los ciudadanos que
no pudieron cotizar debe ser asumida por toda la sociedad y no sólo
por los trabajadores que financian con sus cuotas la Seguridad Social.
La Junta de Andalucía ha tomado una decisión
sensata y comedida que supone 700 pesetas mensuales en 1999. No ha
utilizado fondos de la Seguridad Social, sino los de su propio
presupuesto. Esta decisión ha impulsado también iniciativas en otras
comunidades como Cataluña. Aunque los socios del Gobierno aparecen
algo incoherentes si se tiene en cuenta que hace tan sólo dos meses
se unieron al Gobierno para rechazar en el Congreso una proposición
socialista en el mismo sentido.
El Gobierno recurrió al Tribunal Constitucional
para bloquear la medida de la Junta. Pero esta intransigente posición
sirvió para clarificar la legalidad de la medida. El Tribunal
Constitucional no entró en el fondo de la cuestión, pero permitió a
la Junta de Andalucía aplicar la subida.
Estamos claramente ante una polémica generada por
la falta de iniciativa y de sensibilidad social del Gobierno. La
mejora de las pensiones no contributivas y de las pensiones más
bajas, hoy en límites inaceptables, es una exigencia del momento
actual que vive nuestro país y con la necesaria prudencia será
necesario seguir avanzando en este camino de justicia.
Joan Lerma es secretario federal de Empleo del
PSOE.