
EL PATRIMONIO DE TODOS
VENDIDO EN LA TRASTIENDA
Boletín informativo nº 7 Diciembre 2001 PROGRESISTAS DE ENGUERA
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El Consejo de Ministros del
25 de Mayo, acordaba incorporar a la Sociedad Estatal de participaciones
Industriales (SEPI) un conjunto de sociedades, entre ellas la agencia
EFE o Transmediterránea, que estaban adscritas a la Dirección General
de Patrimonio. Era el acto previo para seguir privatizando empresas
publicas. Unos días antes el Gobierno había cambiado la Ley de
Patrimonio del Estado para darse a si mismo esa facultad sin tener que
pasar por el Parlamento. Después analizaremos las consecuencias de la
falta de transparencia en la política de privatizaciones del PP, ahora
veremos como esta política de no discutir los planes de privatización
es un hecho insólito en la historia democrática española. Cuando en 1964 se aprueba la Ley de Patrimonio del
Estado, todavía en plena Dictadura, para vender mas del diez por
ciento de una empresa publica era necesaria una ley. Posteriormente la
Ley General Presupuestaria de 1977 y el Real Decreto-Ley 1091/1988 Texto
Refundido de la Ley General Presupuestaria modifican esa situación
atribuyendo la competencia al Consejo de Ministros. La anterior
reordenación de participaciones del Estado en las empresas publicas,
echa por el gobierno socialista en Junio de 1995 por Real Decreto-Ley
fue posteriormente discutida en el parlamento como Ley, creando la
Agencia Industrial del Estado y la SEPI. El gobierno del PP al iniciar su acelerado proceso de privatizaciones
de empresas publicasen 1996 tenia la opción de hacer una Ley
que explicase lo que pretendía hacer con las empresas públicas,
que se pudiese discutir en el Parlamento por los representantes de la
voluntad popular y dotar de transparencia al proceso de venta del
patrimonio publico acumulado durante años, pero opto por la oscuridad
de que sus puntos de vista no se discutieran y aprobó en Consejo
de Ministros el 28 de Junio de 1996 unas normas para la privatización
con las que ha vendido alrededor de 5 billones de pesetas de patrimonio
de todos los españoles. ¿Cuáles han sido las consecuencias de esta falta de
transparencia?.Podemos decir ahora, ya transcurrido algún tiempo que
los propósitos de modernización y mejora de la economía que aducía
el PP como fines de las privatizaciones poco tienen que ver5 con el
resultado final. Lo cierto es que se privatizo sin completar el proceso
de liberalización de algunos sectores y nos hemos encontrado con que la
resistencia a abrirse a la competencia
la estamos pagando con mayor inflación y por tanto menor
competitividad mas algún que otro deterioro de los servicios que como
en el caso de la telefonía y la dificultad de acceso a Internet
,dificulta nuestro proceso de modernización.. Lo cierto es que en el proceso privatizador del PP parece haber una
fuerte carga ideológica mas que criterios de racionalidad económica
puesto que como señalan Germá Bel y Anton Costas, los datos empíricos
no revelan la evidencia de la superioridad sistemática de la gestión
privada en empresas de gran dimensión que operan en sectores poco
sujetos a la competencia”. 2)los ritmos de privatización de empresas dominantes en sus sectores
no han respetado la secuencia reestructuración –liberalización-privatización
con lo cual siguen habiendo monopolios en este caso privados que hacen
que el consumidor pague mas caros los servicios. 3) Se aplicaron indebidamente ingresos por privatizaciones a la reducción
de déficit de tal manera que tal y como señala un estudio (Verges,
1998) “el déficit Publico estatal en 1997 se redujo aproximadamente a
la mitad de la cifra que aparecería de no existir los ingresos
procedentes de las operaciones de privatización; y en 1998,la reducción
habría sido aun proporcionalmente mayor”. Concluiría diciendo que, sin entrar a discutir el fondo del proceso de
privatización, seria bueno que los ciudadanos pudieran saber a través
de sus representantes en el Parlamento cual es sentido de los planes
privatizadores de Gobierno porque la anterior etapa de falta de
transparencia ya hemos visto que no ha tenido un resultado positivo.
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