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LA TRANSICION EN LA COMUNIDAD VALENCIANA CONFERENCIA PRONUNCIADA EL 16 DE OCTUBRE DE 2003 EN GANDIA
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El Presidente de la CEOE decía el 8 de Octubre que la campaña electoral próxima no versara sobre la economía, sino sobre la unidad de España. En el mismo sentido se pronunciaba días mas tarde Mariano Rajoy, el candidato del Partido Popular en las próximas elecciones generales. Podría decirse que quienes sostienen esta posición incurren en una tremenda contradicción, porque simultáneamente se erigen en únicos defensores de la Constitución y de su inmutabilidad tras 25 años de vigencia y a la vez, sus palabras son como el reconocimiento de un fracaso de la Constitución por no haber servido para integrar la España plural, que es precisamente junto con los Estatutos de Autonomía, uno de los mayores éxitos de la misma. Habría que concluir que la responsabilidad de que se ponga en primer lugar del debate político por algunos "la unidad de España", no esta ni en la Constitución ni en los Estatutos de Autonomía, sino en una determinada forma de interpretarlos, de manera restrictiva, producto de una concepción uniforme de España que no se corresponde con nuestra realidad. Me gustaría añadir que esta concepción no es patrimonio de ningún partido, aunque el conservadurismo tienda a ser menos tolerante, en mi opinión, con las opiniones discrepantes, que el progresismo, que siempre ha hecho grandes esfuerzos por integrar la diversidad. De ahí que ahora se opongan a una reforma constitucional que ponga al día lo que la Constitución no pudo solucionar en el momento de su confección porque no existían las 17 comunidades autónomas actuales y el Senado, aunque se defina como tal, no podía ser la Cámara territorial, tampoco pertenecíamos a la Unión Europea, a la que hemos ido cediendo competencias en muchas decisiones, alguna de las cuales son competencia de las comunidades autónomas y tendremos que oír su voz en la toma de decisiones. Encontramos reflejo de esta concepción de España en algunos historiadores no precisamente conservadores, como Juan Pablo Fusí o Isidro Sepúlveda en un libro que coordinó Javier Tussell sobre la transición 1975-86, cuando de manera científica tratan de explicar la identidad que se produjo en la transición entre democracia-autonomía por un lado y dictadura-centralismo, para concluir que el Estado democrático podría haber sido diferente sin la evolución política de los últimos años . En realidad vuelven a la conocida tesis de que salvo Cataluña y el País Vasco, las demás identidades son mas producto de la existencia del Estado autonómico, que este no es un producto de la diversidad y por lo tanto expresión de la misma, como si cada periodo de libertad en España, por breve que este fuera, no hubiese supuesto una voluntad recuperadora de la identidad plural de nuestra forma de ser, desde los intentos federales a los Estatutos de Autonomía de la II Republica que la guerra civil interrumpió. Para comenzar, este tipo de opiniones ignoran que en la fase predemocrática, al igual que en Cataluña, Euzkadi o Galicia, los partidos políticos valencianos habían constituido una plataforma unitaria de oposición que no era la "junta democrática" ni la "plataforma", ni tampoco la unión de las dos, sino un organismo al margen de las mismas llamado "Taula de Forces politiques i sindicals" que ya prefiguraba nuestro futuro estado democrático y quiero significar que eran las únicas existentes en toda España, con lo que quedaba clara al menos nuestra voluntad de singularidad. Por otra parte, en abril de 1978, antes por tanto de aprobarse la Constitución, que se refrendo el 6 de Diciembre de ese año, se constituye el primer Consell Preautonómico del País Valenciano con presidente socialista, que era el primer partido tras las elecciones generales de 1977, con mas votos que el partido gubernamental UCD. En el Decreto se hablaba de "integrar y coordinar las funciones de las Diputaciones Provinciales" y de hecho, la restauración de la Generalitat de Cataluña hizo presidente de la Diputación de Barcelona a J. Tarradellas en lo que era una previsión inicial de un nuevo modelo territorial en el que previsiblemente las diputaciones desaparecería para simplificar la Administración y no solapar competencias (posteriormente la marcha atrás en el desarrollo autonómico haría desaparecer tal pretensión) La Constitución pues, en su voluntad de integración de la diversidad española, no había nacido "autonómica" como se llamaría después, sino "autonomizable" o "federalizante" como la llamaría García de Enterria, porque no definía las Comunidades Autónomas (las nacionalidades y regiones) sino que solo incluía el camino para llegar a ellas y ponía como tales a Cataluña, País Vasco y Galicia, con la denominación de históricas porque habían refrendado sus Estatutos de acuerdo con la Constitución Republicana. Lo que se ha dado en llamar "la batalla de Valencia" constituye un elemento más de la voluntad del gobierno de entonces de rebajar los techos autonómicos competenciales del articulo 151 al 143 y ello por miedo a hacer el país ingobernable y porque las tensiones políticas de entonces, con una situación económica descontrolada por falta de los ajustes necesarios desde la primera crisis del petróleo de 1973, con inflación de dos dígitos y fuerte aumento del desempleo, una situación terrorista también fuera de control con numerosos muertos, una extrema derecha en franca recuperación, con fuertes criticas al modelo de Estado, llevaron al gobierno a dar marcha atrás en generalizar el modelo autonómico, hecho que también exacerbaba las pretensiones de los nacionalismos, y el proceso autonómico quedo estancado hasta el golpe de estado del 23 F. (Martín Villa y Fontan iban de bomberos como en el Prestige) La inexistencia de instituciones que canalizaran la discusión identitaria valenciana (ausencia de parlamento autónomo) llevo la discusión a la calle, con extremada violencia, que el gobierno de entonces no supo o no quiso controlar (también fue una reacción al resultado de las elecciones municipales y generales de 1979, que también complicaron las cosas al Consell preautonómico al incorporar al mismo a las diputaciones y dejar al presidente en minoría que finalmente, tras el frenazo autonómico, el partido socialista hubo de abandonar. Con la situación de la calle perdida, comenzó posteriormente al 23 F en que los socialistas retornaron al Consell para afianzar la institucion, una negociacion sobre el Estatuto, que a pesar del pesimismo con que en ocasiones se juzga la situación, consiguió por una vía diferente al 143 y 151 llegar al máximo techo competencial que lo equiparaba a las Nacionalidades Históricas contenidas en la Constitución. Y en democracia, los análisis sobre las frustraciones históricas de los ciudadanos, hay también que medirlas con los votos y no solo con las opiniones. Lo cierto es que las primeras elecciones autonómicas dieron al partido socialista un triunfo abrumador con el 53% de los votos y 51 diputados de 89, y los críticos a la autonomía conseguida, no obtuvieron mas que una mínima representación, si se considera como tal al PC, puesto que ninguna representación definida asimismo como nacionalista la obtuvo. A partir de la aprobación del Estatuto, en Julio de 1982, comenzó el auténtico proceso de transferencias y la Generalitat paso de 750 millones de pesetas de presupuesto a mas de 1 billón, empezando un modelo de modernización sin precedentes de la sociedad y la economía valencianas que basó en la tecnología y el capital humano el futuro del desarrollo hasta entonces sustentado en manufacturas y mano de obra barata como elemento de competitividad. Posteriormente hemos visto la vuelta al modelo anterior y en un mundo con una economía mas globalizada e interdependiente y con una moneda única que impide hacer devaluaciones competitivas que controlen la inflación, nuestro elevado endeudamiento (el mayor 10,4% del PIB) no se ha dirigido a elevar la competitividad de nuestro sistema productivo, elevando la cultura tecnológica y la formación e investigación, capítulo en que estamos muy por debajo de la media española, responsabilidad fundamental del sector privado al que no se le ha convencido de su necesidad, () sino básicamente a proyectos de ocio y otros que generan un gasto corriente elevado y el modelo productivo no ha variado del básicamente manufacturero con productos que sufren la competencia de países terceros, con elevado riesgo de des localización. La estructura se ha sostenido con bajos salarios por debajo de la media española, y elevada precariedad laboral y subcontratación, por encima de la media, este modelo permitido por la administración laboral no ha facilitado el cambio. Lo que hay que hacer esta muy claro, hay que cambiar a un modelo que priorice la inversión publica y privada en modernizar la estructura productiva, incrementar nuestro papel en la sociedad de la información y el conocimiento y priorizar el capital humano. En lo político, es necesario que las ideas que inspiraron la integración y el respeto a la diversidad de la Constitución Española, presidan la política gubernamental y no como ocurre actualmente que la confrontación con nacionalidades y regiones por una por una corta visión de la realidad, que ha llevado a impulsar la salida de la Constitución de algunos partidos nacionalistas, presida la actuación cortoplacista del gobierno de Ánsar.
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