CONFERENCIA DE JOAN
LERMA
2 de Noviembre de 1.998, XX aniversario Constitucion, Real Sociedad Económica de Amigos del País. Valencia
PROFUNDIZAR EN LA
DEMOCRACIA, INTEGRAR LA DIVERSIDAD
Muchas gracias, a la
RSEAPV, muchas gracias a todos los amigos que están hoy aquí. Siento sobre
todo, una especial satisfacción por poder hablar a los ciudadanos valencianos
una vez más. Creo que desde luego este es el marco adecuado, en el sentido de
que la RSEAP, o las Reales Sociedades si se quiere, han cumplido siempre un
papel importante de modernización a lo largo de la historia de España, como de
alguna forma también ha pretendido la Constitución del 78 y muchas de las
Constituciones Españolas que ha habido y que por desgracia no pudieron, en
muchas ocasiones, alcanzar sus objetivos. El impulso modernizador que
corresponde a las Reales Sociedades Económicas es el que ha hecho posible, es
el que ha hecho fermento de todo lo que hoy significa nuestra Constitución
democrática, y por tanto probablemente, pocos sitios más adecuados para
pronunciar esta conferencia.
Es probable que la
conmemoración del 20 aniversario de la Constitución, en el que ahora estamos,
hubiera pasado desapercibida. Pero también desde el PSOE, antes de conocer los
últimos hechos y coincidiendo con el ciclo que ha organizado la Real Sociedad
hemos querido promover el aniversario de los 20 años de la Constitución,
porque es una de las etapas constitucionales, creo que es la segunda, de mayor
duración en la historia de España y desde luego, con toda seguridad, será la
primera dentro de muy poco tiempo. Por tanto, es algo que conviene recordar y
conmemorar. Nosotros hemos organizado una campaña de apoyo y de conmemoración
de la Constitución porque en este momento, nos parecía fundamental que los
ciudadanos repensaran qué ha supuesto para ellos la Constitución y sobre todo,
después de los acontecimientos últimos que han ocurrido todavía cobra un
valor más importante. No es por tanto un momento en el cual, hablar de la
Constitución sea algo intrascendente.
Tiene unas
connotaciones políticas claras, y en este momento están muy de actualidad. Hay
acontecimientos muy recientes, que justifican sobradamente, que quienes pensamos
que la Constitución es para nosotros un valor fundamental debemos ser capaces
de defenderla. Creo que hay que defenderla desde la perspectiva de que quizá
pueda tener algún tipo de amenaza reciente o creciente que sin ninguna duda, no
podemos ignorar. Y no lo podemos hacer porque es evidente que la inmensa mayoría
de los ciudadanos de este país está por la responsabilidad y por la concordia,
y por tanto, por no poner en dificultades en absoluto la Constitución. Pero
también es cierto, que algunas de las cosas que han ocurrido últimamente ponen
en cuestión la pervivencia de la Constitución como elemento de integración de
los ciudadanos españoles y por tanto yo creo que sería un poco suicida pasar y
tener una actitud simplemente contemplativa frente a las amenazas que yo creo
que de alguna manera, está sufriendo nuestra Constitución.
¿Cuáles son estos
recientes acontecimientos? Supongo que están en la mente de todos, unos más y
otros menos, pero evidentemente hay un primer elemento claro, que son las
declaraciones que todos han oído perfectamente del Presidente del P.N.V.
respecto a que los vascos no caben en la Constitución. Lo que es evidente, es
que me gustaría dejar claramente expresado que la Constitución fue un
compromiso, después de una etapa de la que veníamos, en la cual, la
confrontación era la norma habitual entre los ciudadanos, la falta de
entendimiento, la imposibilidad de construir muchas veces por la dificultad de
ponernos de acuerdo. No estoy hablando nada más de los 40 años de dictadura
anterior, estoy hablando de hace más tiempo. Los 40 años fueron especialmente
difíciles y sangrantes para todos, pero de todas formas las últimas
constituciones, las del 19 y también la Constitución Republicana, significaron
un esfuerzo muy importante por salir adelante, pero en cualquier caso, todas las
constituciones liberales, las que pretendieron consagrar los derechos de los
ciudadanos en definitiva, nunca tuvieron continuidad. Por tanto, fue difícil
construir en esas condiciones. Siempre fue normal imponer el criterio de unos
pocos sobre la inmensa mayoría o de unos sobre otros, que me da igual a la hora
de valorar. En definitiva, esas constituciones siempre acabaron provocando
divisiones y posteriormente, siempre hubo a continuación, una Constitución que
desando lo que la anterior había andado.
La Constitución del
78 no fue así y por eso tiene esta duración, y por eso está teniendo este
resultado también. La Constitución del 78 nos enfrentó a todos con la
responsabilidad de tener que pensar en el futuro o tener que pasar cuentas del
pasado, de un pasado muy reciente además. Yo creo que la elaboración de la
Constitución se abordó con mucha generosidad porque probablemente había quien
tenía la fuerza pero también había quien tenía la legitimidad y desde luego
la legitimidad estaba en manos de los demócratas, de los que habían luchado
siempre desde la oposición por permitir una democracia para todos, de quienes
habían perseguido la libertad, de quienes habían mantenido durante muchos años
incluso a riesgo personal de sus vidas, o de todas sus familias o de sus
propiedades, la posibilidad de vivir en una España democrática. Eso creo que
es el elemento más importante de la Constitución, no revisar el pasado.
La política de
consenso, que hoy gustan nuestros gobernantes de citar como uno de los elementos
fundamentales de la política que habría que rescatar, es algo que en estos
momentos no sólo no están haciendo, sino que creo que en ese sentido hemos
dado un paso en falso en lo que tiene que ser el futuro de esta sociedad. Porque
ciertamente si en los años previos a la elaboración de la Constitución y en
la Constitución misma, hubiéramos pensado fundamentalmente hacia atrás, en
reconstruir el pasado, si hubiéramos pensado que teníamos que pasar cuentas a
los demás por las cosas que nos hubieran ocurrido, si hubiéramos pensado que
teníamos que mirar hacia el futuro con ánimo de revancha, seguramente hoy no
estaríamos aquí. Un poco esta situación es la que creo que en buena parte se
ha quebrado, pero en cualquier caso yo quiero destacar que en este momento
estamos en una situación complicada, también desde el punto de vista de lo que
la Constitución supuso, fundamentalmente desde la perspectiva de la integración
de la diversidad, desde la perspectiva de la integración de las aspiraciones de
los pueblos a su autogobierno.
La Constitución, y
eso es muy importante destacarlo también tenía, otras cosas. Pero da la
impresión que la Constitución sólo hablaba de la estructura territorial de
España, y eso es así fundamentalmente porque quienes cuestionan la Constitución
ahora, son partidos nacionalistas que lógicamente ponen el acento exclusivo en
hablar de esa cuestión.
Pero la Constitución
tenía muchas más cosas que resolver en aquellos años, todavía tiene cosas
pendientes de resolución. Lo primero era, evidentemente, devolver el poder a
los ciudadanos y eso fue lo que la Constitución hizo y a partir de la
Constitución tenemos libertad. Pero además, la Constitución no habla
exclusivamente del problema de los derechos individuales de los ciudadanos,
habla también de los derechos colectivos. Yo no soy constitucionalista, no voy
a citar por tanto las doctrinas, pero en cualquier caso, creo que es fácil de
comprender para todo el mundo, que no todas las constituciones hablan de lo que
es un estado social y democrático de derecho. Eso estaba en la línea más
reciente, enmarcado en la tradición de lo que es el modo de vivir europeo y que
no es igual al modo de vivir
norteamericano, por ejemplo. Normalmente los ciudadanos españoles saben más de
la Constitución norteamericana y especialmente de la Quinta Enmienda porque
sale siempre en todos los telefilms. Pero saben muy poco de las Constituciones
Europeas o de la Constitución Española en concreto.
La Constitución española
es muy joven y lógicamente no está entroncada con la historia del
constitucionalismo norteamericano, que es diferente. Nuestra Constitución no
garantiza únicamente la libertad, sino que garantiza muchas más cosas, es una
Constitución social, es una Constitución que tiene en cuenta, que los
ciudadanos para ser libres de verdad necesitan además, una serie de derechos mínimos
sociales reconocidos y la Constitución española reconoce eso, en línea, con
lo que es el modo de vivir europeo, en contraposición si se quiere, al
ultraliberalismo que en los últimos años se ha dado en defender en los Estados
Unidos y también en Inglaterra, por ejemplo. Afortunadamente algo ya prácticamente
desaparecido en los dos casos. Pero la Constitución española habla no
solamente del poder territorial o de la organización territorial del Estado,
habla también de las libertades, habla del modo de organizar el entramado
institucional, habla de los poderes del Estado y habla de los sindicatos y de
las organizaciones patronales, por ejemplo, considerándolos fundamentales y
habla de los partidos políticos también y habla naturalmente del derecho a la
educación, a la vivienda, al trabajo. Todas estas cosas, tienen sin ninguna
duda, un elemento fundamental y es que solucionando o trabajando por solucionar
todos estos problemas, las desigualdades sociales son cada vez menores y eso
significa que la conflictividad social también lo es. Cuando la gente no siente
estas necesidades, cuando la gente no tiene inseguridad en el futuro, es
evidente que los conflictos sociales son mucho más sencillos de solucionar. Por
eso la Constitución española es, en este sentido, bastante más avanzada que
la Constitución de los Estados Unidos. Es evidente que la Constitución Española
lo es, pero también podría haber sido lo contrario, sino se hubiera jugado
precisamente a la convivencia. En cualquier caso, está claro que la Constitución
española es moderna, avanzada, con un claro contenido social y que impide, por
ejemplo, algo que últimamente también estaba bastante de moda que es el
ultraliberalismo. Es decir, los planteamientos que impulsan que cada vez haya
menos Estado, precisamente un Estado reequilibrador entre las diversas
nacionalidades o regiones o entre los diversos individuos. Nuestra Constitución,
tiene un componente social muy positivo y reconoce naturalmente la existencia y
conveniencia de partidos políticos, sindicatos, organizaciones patronales,
constitucionaliza todo aquello que en la sociedad democrática es normal. Está
por tanto muy apegada a la realidad y ha solucionado los problemas pendientes
que teníamos desde muy atrás en el tiempo.
¿Qué se ha citado
siempre como problema en la historia de España entre los ciudadanos, que genera
la conflictividad social? Pues se ha citado siempre el problema religioso, se ha
citado siempre el problema militar y se ha citado siempre el problema
territorial. Del problema religioso y del problema militar que hemos salido
afortunadamente muy bien, estoy convencido que nadie plantea ya ningún tipo de
clericalismo o anticlericalismo, pues eso queda ya en el ámbito privado.
El poder militar, está
claro que cumple adecuadamente su función y está a los ordenes del poder
constituido, que es el poder civil. Por tanto, yo creo que tenemos dos problemas
que hemos solucionado en la historia de España con esta Constitución y que han
tenido siempre una evidente conflictividad.
El problema religioso
tiene algo más de derivación, no es exclusivamente la cuestión de la
influencia de la Iglesia en la política, es probablemente mucho más, pero en
cualquier caso creo que esto es algo que tiene ya unos cauces de expresión, de
libertad, el Estado no es un estado confesional, pero reconoce lógicamente la
importancia de la Iglesia y especialmente de la Iglesia Católica en España y
naturalmente, pues guarda una relación. Y naturalmente también, hay una
relativa conflictividad cada vez que se plantean problemas que para la Iglesia
son fundamentales como el aborto. Hay también una conflictividad evidente, pero
que tiene unos cauces de solución, en el tema de la enseñanza porque
precisamente el problema de la enseñanza es también una de las cosas que ha
solucionado la Constitución. La gente tiene derecho a recibir la educación,
tiene derecho a una educación pública, pero tiene derecho también a una
educación privada, se pueden constituir centros privados por la gente que
quiera hacerlo y tiene derecho también ese centro a una subvención si cumple
determinados requisitos. Por tanto, está claro que desde ese punto de vista
también el problema religioso está solucionado o tiene un cauce de expresión.
En los últimos años
han salido otros problemas, no estoy hablando todavía del problema territorial
que es el que supongo me trae aquí más, pero han surgido otros problemas.
Problemas que son conocidos por todos y que supongo que nada más citarlos todo
el mundo pensará. Una de las dificultades que tenemos con el mundo judicial, yo
creo que también eso es una evidencia para todos que independientemente que se
pueda criticar o no, lo bien cierto es que la Justicia en España no tiene una
positiva valoración y en general podemos decir algo similar de varios países
europeos. El papel de la Justicia en el mundo en estos momentos está en un
proceso de redefinición o de discusión y otro papel también bastante
discutido es hasta donde pueden llegar los medios de comunicación. Esa también
es una cuestión importante que ha salido de nuevo, y que es evidente que tiene
difícil solución, pero en cualquier caso sobre la que habrá que trabajar y
discutir mucho. La Constitución no la ha solucionado, pero si que nos ofrece el
marco de discusión.
En cuanto al problema
territorial, yo diría que al menos una visión bastante clara de cómo fueron
las cosas si que tenemos. En cualquier caso, yo quiero aportar mi particular
visión. Yo he vivido todo el proceso, no únicamente la confección del
estatuto de autonomía, sino también todo el proceso de la lucha en la
clandestinidad por conseguir la democracia y la autonomía. Mucha gente ya no
recuerda los años de la clandestinidad e incluso algunos desconocen por
completo el significado de esa etapa. Esa situación es probablemente difícil
de imaginar por quienes no la han vivido. La falta de libertad ya es prácticamente
inimaginable, es muy difícil que alguien pueda comprender hoy, que no se
pudiera decir lo que ha uno le parezca. Pero quiero decir con toda claridad, que
desde aquellos años, en esta Comunidad, la reivindicación autonomista de
autogobierno, estuvo vinculada a la consecución de la democracia en España.
Cuando el dictador se puso enfermo por primera vez, creo recordar que fue el año
74 se constituyó una plataforma democrática, auspiciada básicamente por el
Partido Comunista y por algunas fuerzas democráticas de derecha también. A
continuación se constituyó otra plataforma en la que estaban también los
socialistas, la democracia cristiana y algunos grupos más. En definitiva, todos
los grupos de oposición. Quiero decir que sólo cuatro comunidades
constituyeron plataformas propias de oposición, para que quede como elemento
diferenciador claro de la voluntad autonómica valenciana en manos de las
fuerzas democráticas de entonces. Galicia, Cataluña, el País Vasco - que tenía
un gobierno provisional en el exilio que conservó durante todos los años de la
dictadura - y esta Comunidad. Todos los procesos de discusión de organizaciones
democráticas giraron también entorno a esa necesidad, únicamente en estas
cuatro comunidades.
Finalmente, se
constituyó una comisión negociadora, en la que la presencia de esta Comunidad,
digamos que tuvo poca aceptación en general. No desde la perspectiva de su
propia importancia, sino desde la perspectiva de la solución a un problema, que
en el caso nuestro parecía un problema menor especialmente en relación con el
País Vasco y Cataluña. Pero si dejó abierta la posibilidad de constituir
Comunidades Autónomas después. En la Constitución, como ustedes recordarán
perfectamente, sólo se recogen tres comunidades autónomas, a esas se les llama
comunidades históricas porque de hecho y es un pretexto como puede ser
cualquier otro - y no hay que fijarse en esa situación -, de hecho tuvieron
estatutos de autonomía en la anterior forma democrática, que fue en la Segunda
República Española. Esas son y nada más que esas las comunidades históricas
que recoge la Constitución, no cita ninguna más, pero eso no quiere decir que
la Constitución cerrase ese camino. Ya era expresión de la voluntad de cada
Comunidad constituirse como tal. Yo he dicho muchas veces que la Constitución
española de hecho no era una Constitución autonómica como se suele decir a
veces, sino una Constitución autonomizable. Se podía acceder a la autonomía
expresando claramente la voluntad.
Y nosotros la
expresamos por el procedimiento que establecía la Constitución y lo que no
pudimos conseguir en la clandestinidad, lo conseguimos después con la voluntad
propia de los valencianos. Y establecimos un régimen de autonomía basado en la
Constitución pero basado a la vez, en la voluntad de los valencianos que
ligaban la democracia a la voluntad de autogobierno también, a la necesidad de
recuperar señas de identidad que son un patrimonio colectivo, que no son ni
excluyentes ni exclusivas y que son un patrimonio más para aportar, desde
nuestra concepción particular de las cosas, al conjunto de la realidad española.
Y desde esa perspectiva, tuvimos también la segunda dificultad que es conocida
de todos. Aunque no estamos explícitamente en la Constitución, si que podemos
constituirnos en autonomía. Sin embargo, tampoco nos dejan estar en las autonomías
de máximas competencias, las que acceden por la vía del 151. Sin embargo, la
presión es tal que a pesar de que seguimos por una vía singular, llegamos a
ser una autonomía con máximas competencias desde el principio. ¿Cuál es
la vía singular? Pues una que estableció la Constitución precisamente
para integrar a los vascos en la Constitución, la del artículo 150.2. La
Constitución fija las competencias que corresponden a las Comunidades Autónomas,
y las que corresponden al Estado, otras pueden ser compartidas, pero fija la
posibilidad de no cerrar el cupo de las cosas que se pueden transferir. Habla de
que se pueden delegar o transferir más competencias que las que se recogen
estrictamente en el articulado que cita las competencias de cada comunidad. ¿Para
qué se hizo ese 150.2? ? Para que los nacionalistas Vascos pudieran votar. No
conseguimos que votaran, los nacionalistas Vascos, del P.N.V. se abstuvieron en
la votación de la Constitución y preconizaron la abstención.
El P.N.V. preconizó
la abstención, pero los vascos que votaron, votaron muy mayoritariamente a
favor de la Constitución como todos los demás ciudadanos españoles. La
Constitución derogó todas las leyes que se oponían a la democracia y ese es
quizá su artículo fundamental, junto con todo lo que garantice nuestros
derechos y libertades y la posibilidad de convivencia. ¿Qué pasa hoy con el
P.N.V.? ¿Por qué es lo que está de actualidad, y es esto lo que pone de hecho
de actualidad nuestra Constitución? Pues hoy pasa que la lealtad constitucional
que durante estos años hemos tenido, a pesar de su abstención y a pesar del
esfuerzo que hicimos todos por mantener esa posición, se ha roto. El P.N.V. ha
pasado del lado de quienes durante todos estos años han preconizado que la
Constitución no sirve. Quiero recordar que durante los años que estuvimos
elaborando la Constitución hubo muchos atentados de ETA, muchos más atentados
que ahora. ¿Por qué? Pues naturalmente esa respuesta quienes mejor la pueden
dar son ellos, pero en todo caso nosotros podemos intuir con toda claridad, que
un Estado democrático no favorece sus reivindicaciones, por tanto, no jugaron
precisamente a esa situación en aquel entonces, el acoso al Estado en aquellos
años difíciles fue muy grave por parte de esa organización. También fue muy
grave, como recordarán perfectamente el acoso al Estado democrático que se
estaba haciendo por parte de toda la gente que se resistía a perder las
ventajas del régimen anterior. Hubo mucha gente que sufrió en aquellos años
de la transición, dolor y muerte en atentados de la extrema derecha conocidos
por todos. Estos grupos también se oponían a la Constitución. Hubo mucha
gente que tuvo muchas dificultades. En concreto, todos recordaran que hubo, por
ejemplo, un grave atentado que fue el de los abogados de la calle Atocha, pero
hubo muchas otras actuaciones que permanentemente estaban poniendo en crisis una
situación tremendamente delicada desde el punto de vista democrático.
¿Qué ha pasado a
continuación con el P.N.V.? Durante muchos años hemos disfrutado de esta
situación democrática y cabe recordar que el esfuerzo que nosotros hicimos en
la Constitución, se plasmó por un lado en el artículo 150.2. y también para
recabar su lealtad con toda claridad, hicimos una concesión muy importante, que
probablemente ya casi nadie recuerda como tal concesión: nosotros aceptamos en
la Constitución, que así como los demás ciudadanos de las demás comunidades
autónomas - salvo Navarra -, tengan un sistema de financiación común para sus
competencias autonómicas, ellos tienen otro, que se llama el Concierto Vasco y
que tiene como consecuencia el Cupo, que es algo conocido por todos. El Cupo es,
que el País Vasco recauda la mayor parte de sus impuestos a través de las
Diputaciones Forales, - que son diferentes a las nuestras también, porque son
de elección directa - y de esa recaudación, una parte que se llama el Cupo, se
paga al Estado para sostener los servicios que éste presta allí de acuerdo con
su propia denominación. Esto, fue una concesión importante, porque hay que
pensar que la legitimidad de todas las Comunidades autónomas incluida la del País
Vasco, no le viene de ningún derecho histórico reconocido, porque hasta
entonces no habían tenido ningún reconocimiento, le viene de la Constitución
y de la democracia que conseguimos entre todos, y a partir de ahí todo el mundo
ha podido tener sus cosas. Sobre todo, es probablemente una concepción un tanto
anticuada también, hablar de foralismo en la etapa de hoy, pero en cualquier
caso, lo cierto es que esa es su opinión, y es respetable, tiene derecho a
defenderla y nosotros por incorporarles a la Constitución aceptamos que eso
estuviera incluido allí. Eso sí, también es cierto que esa situación no
garantiza que puedan tener mejor financiación que los demás, eso no es
consecuencia de la Constitución ni del sistema, eso es una consecuencia
posterior de la negociación del Cupo, que se viene revisando cada cinco años.
Me parece recordar hoy, cuando oímos decir a Arnaldo Otegui, - que se ha hecho
famoso por su moderación en los últimos días-
que el Estado debe 300.000.000.000. al año al País Vasco, nosotros nos
llevamos todos las manos a la cabeza, porque en el fondo, la mayoría de
ciudadanos pensamos que la financiación del País Vasco, - no hay más que
sacar las cuentas - es muy superior a todas las demás comunidades autónomas en
este momento. O sea, que ese planteamiento, es realmente de difícil
entendimiento para todos. Y aquí es donde quiero recordar lo que es mi tesis
fundamental de hoy y es que pedir la reforma de la Constitución es sencillo,
pero hay que recordar para pedirla, de donde venimos y como se consiguió. Y la
verdad, es que en la Constitución todos renunciamos y los que teníamos más
respaldo social, más renunciamos y a muchas reivindicaciones que constituían
el programa máximo nuestro. Nosotros, no cabe olvidar que fuimos al proceso de
elaboración de la Constitución, por ejemplo, cuestionando la forma de Estado.
Nosotros defendimos la República, se votó, perdimos, y somos leales con la
Monarquía Parlamentaria tal y como existe hoy. Yo creo que además tenemos un
profundo reconocimiento ante la figura del Rey, porque ha jugado un papel
fundamental en la estabilidad de la democracia española. Pero nosotros acudimos
ahí en esa posición, y en muchas otras posiciones nosotros acudimos de una
manera diferente a como es hoy la Constitución. Renunciamos a muchas cosas y
ciertamente esas renuncias significaron la posibilidad de salir, todos
renunciamos, pero si ahora todos nos desvinculamos de la Constitución y
revolvemos el tema hacia el programa máximo, todos tendrán derecho a hacer lo
mismo también, y esta advertencia no solamente sirve para el P.N.V., sirve
también para el Sr. Pujol, porque el Sr. Pujol también está ahora en esa
posición, el Sr. Pujol ha pasado de defender la estabilidad del Gobierno, a
firmar la reforma Constitucional, porque lo que están sosteniendo no cabe en la
Constitución, pese a que se insista por parte de algunos, de que alguna
relectura podría ofrecer esa posibilidad. No es verdad, el estado confederal,
ni cabe en la Constitución, ni nadie sabe que es realmente porque no existe
ninguno, que a parte de la denominación, se pueda definir como tal. Por tanto,
esa no es una reivindicación constitucional y no es posible pensar que se
pueden aceptar unas cosas de la Constitución si y otras no, si a continuación
no somos capaces de pensar que, una de las cosas que nosotros hemos salvado con
la Constitución, desde luego la fundamental ha sido la convivencia y la
libertad. Pero yo creo además, que hemos salvado a España de un concepto
exclusivista de España, hemos salvado a España del nacionalismo español,
hemos salvado a España de esa voluntad excluyente también, de todo aquel que
no pensara como él, y de la apropiación indebida de los símbolos que son de
todos. Esa cuestión, ha sido muy importante, porque el uniformismo no ha
servido más que para exacerbar la reivindicación y no al contrario, como
pensaron algunos. La realidad española por tanto, se ha salvado de ese
exclusivismo de ese nacionalismo español. La realidad española se tiene que
salvar también del exclusivismo o del nacionalismo excluyente de algunas
formaciones políticas y esa situación, algunos planteamientos legitiman la
otra reivindicación de la cual creo que ha sido positivo salir, porque ahora
somos un país plural, diverso, con el reconocimiento de la diversidad de todos
y con la posibilidad de cada uno de expresar libremente su opinión, su opción
o su reivindicación. Por tanto, yo creo que harían bien en moderar sus
reivindicaciones, harían bien en mantener la lealtad constitucional que
mantuvieron inicialmente durante tantos años y que les ha ido también para
convivir y ganar competencias y haríamos todos bien en bajar un poco el tono
del diapasón y fundamentalmente de la reivindicación que algunos plantean al
margen de la Constitución. ¿Tienen derecho a plantearla? Tienen derecho a
plantearla sabiendo las reglas del juego y a donde podemos llegar con esa
actuación. ¿Tienen derecho a plantearla porque ha hecho una tregua ETA?
No tienen derecho, porque dejar de matar no puede ser nunca un pretexto
para hacer ningún tipo de reivindicación, ni esa posición puede justificar
tampoco en absoluto la necesidad de que puesto que ahora no matan, hay que
cambiar la Constitución. La Constitución para cambiarla, establece su propio
mecanismo de modificación, tiene que tener un clima de tranquilidad, tiene que
conseguir un amplio consenso social, tiene que conseguir la aceptación de la
mayoría de los ciudadanos, porque es indispensable para convivir. Cuando la
Constitución no sea capaz de evolucionar con los tiempos, está claro que la
Constitución quedará obsoleta. Pero la Constitución nuestra, es lo
suficientemente abierta, que yo diría - utilizando también la terminología de
algunos nacionalistas - que permite a veces lecturas diferentes, o relecturas si
se quiere y que permite pues, diversidad y al mismo tiempo cohesión. Y en eso
quiero insistir diciendo que el mejor clima para discutir esta cuestión no es
precisamente, el cese temporal de la violencia. Tiempo habrá, pero habrá la
misma fórmula para todos, una vez tenemos las reglas de juego claras. Hemos que
tener claro también, cómo se tienen que defender las distintas posiciones y la
Constitución se ha de modificar fundamentalmente acudiendo a las elecciones y
convenciendo a la gente de que tienes una forma diferente de ver las cosas y
crees que se debe reformar así. Una vez conseguido que dejen de matar - y hemos
de hacer un esfuerzo singular para que eso sea así y se consolide -, pues en
ese momento como todos, a defender cada uno su fórmula y a ver cuantos votos
saca cada cual y si hay una mayoría amplia que permite modificar la Constitución,
pues bien venido sea ese cambio, porque eso significará que habrá un consenso
social suficiente y que mejorará la actual posición. En tanto no sea así, en
tanto sean reivindicaciones minoritarias, en tanto sean reivindicaciones
exclusivistas, yo creo que esa situación no se debe plantear de esa manera.
Contaría seguramente muchos cosas y anécdotas de lo que supuso nuestro
Estatuto de Autonomía y la elaboración de la Constitución, pero como no me
quiero hacer mucho más largo ya, sólo diré que realmente fue emocionante
hacer el Referéndum constitucional en el año 77. Los ciudadanos votaron por 1ª
vez todavía con mucho miedo. La legitimación de quienes salieron elegidos en
el 77 era mucha. Era muy complicado entonces dirimir la importancia de cada cual
y si iba a ser representativo de la inmensa mayoría de los ciudadanos o no. Sólo
había habido una elección, ni siquiera elecciones municipales que fueron en el
año 79, después de las generales y de aprobar la Constitución y por tanto era
complicado saber la representación con unos partidos incipientes, con una gente
que votó con mucha Libertad, pero con buena parte de miedo también. Fue una
explosión de democracia realmente espectacular. Las elecciones del 77 y un
proceso que acabó siendo constituyente - aunque yo diría que no nació como
tal - la propia Constitución y las elecciones posteriores a su aprobación, yo
creo que han consolidado nuestra posición para muchos años. Después de la
Constitución, de lo poco que quedó pendiente, el tema territorial fue uno y el
tema terrorista también. Del tema terrorista empezamos a ver la luz en el final
y del tema territorial creo que
hemos hecho un esfuerzo singular porque la Constitución y los estatutos,
constituyan los elementos fundamentales de convivencia. Ahora estamos hablando
de reformas de estatutos, muchos que nacieron por la vía de 143 se han
reformado ya, todos han ampliado competencias y los del 151, - de los cuales
nosotros formamos parte también como dije al principio -
también están en proceso de reforma, reforma que tiene que conseguir
por lo menos un consenso similar al que consiguió su aprobación para ser
realmente eficaz. ¿ Y qué nos queda pendiente? Bueno, queda pendiente además,
que cuando nació la Constitución no había comunidades autónomas, estaban
citadas algunas de ellas, había algunas comunidades provisionales, era el caso
de Cataluña, Galicia, el País Vasco y esta Comunidad, que tenía preautonomía.
Después, tuvieron algunas más, pero no había comunidades constituidas
legalmente desde el punto de vista de la Constitución. Por tanto, la cámara de
representación territorial, que dice nuestra Constitución que es el Senado no
podía serlo realmente. Posteriormente, se reformó y hay hoy senadores en
representación de la comunidad autónoma, de la cual yo soy uno de ellos, además
de haber senadores que se eligen con las elecciones generales también. No ha
sido suficiente. Esa ha sido una pequeña reforma para lo que tiene que ser,
porque un estado con la autonomía que hoy tienen las comunidades autónomas
españolas, necesita más cohesión, necesita la diversidad, el respeto a la
diversidad de cada cual y necesita a su vez fórmulas de cooperación clara y
esas fórmulas de cooperación se pueden y se deben conseguir en el Senado, de
acuerdo con nuestra Constitución. Pero
para eso, la representación territorial del Senado deberá de aumentar. No es
este el papel que los nacionalistas perciben del Senado. Ellos aspiran a tener
una representación bilateral, una negociación bilateral con el gobierno, no
quieren poner en común su reivindicación con todas las demás comunidades autónomas.
Yo diría algo más, desde que ha nacido la Constitución la situación ha sido
de una permanente tensión Estado comunidades autónomas gobernadas por
nacionalistas, para conseguir más competencias. Pero lo bien cierto es que en
la Constitución hay dos principios muy claros:
Uno el derecho a la
autonomía, el derecho a la diversidad y otro la vocación igualitaria de la
sociedad española en su conjunto.
Y cada vez que alguna
autonomía consigue un grado más, la continuación es que todas las demás
reivindican lo mismo, - a lo que tienen derecho realmente -. Para los
nacionalistas lo fundamental no es la reivindicación de más transferencias,
esto no es lo que mueve realmente esa máquina. Lo que mueve esa máquina, no es
tener más, sino tener más que los demás, o que los demás no tengan lo mismo
y por eso se habla normalmente de federalismo asimétrico para hacer ver que
unos tienen más derechos que otros porque tienen unos partidos nacionalistas
que los representan. Eso no debe ser posible en la realidad española. Pero la
diversidad si que es posible, porque ya la hay, existen unos problemas específicos
en el País Vasco y el País Vasco tiene foralidad. Tiene por tanto Concierto y
Cupo. Hay una diferencia reconocida y real y que le beneficia además. Hay
diferencias con Cataluña, porque tiene una policía autonómica que no tenemos
los demás, hay por tanto también reconocimiento de la diversidad, pero
reconocimiento de diversidad no son más derechos, es reconocimiento a
organizarse de modo diferente al del resto de España. La sociedad española
acepta esta diferencia pero junto con el derecho a la igualdad. La permanente
elevación del techo de reivindicación significará que todos irán accediendo
al mismo techo y que cada vez será probablemente más difícil mantener una política
de cohesión entre todos los ciudadanos españoles por encima de la comunidad
donde vivan. Esto sucederá, si no
somos capaces de organizar lo que decía antes, un Senado de representación
territorial, un Senado donde se pongan en común las reivindicaciones y un
Senado que sea capaz de coordinar la diversidad y de cohesionar al mismo tiempo
esa diversidad. Por eso es tan importante la reforma del Senado.
La Constitución
establece para las reformas dos procedimientos, uno para temas más importantes,
que tienen que pasar por referéndum después, y otro para temas menos
fundamentales para los que basta con una mayoría cualificada de las Cortes.
Parece que hasta ahora la reforma que se propone no necesitaría de la
convocatoria elaboración de un referéndum si hubiera un consenso suficiente
para hacerla, que ahora no lo hay, ni francamente yo creo que ni a los
nacionalistas les interesa - porque les interesa la relación bilateral -, ni al
Partido Popular le interesa tampoco, ahora porque tiene una mayoría suficiente
en el Senado y espera no tocar nada por si se pudiera modificar. Estamos por
tanto discutiendo, pero siempre discutiendo de lo mismo, sin avanzar en esa
reforma que yo creo que es necesaria. Esa es la reforma constitucional que ahora
hay que avanzar y para las demás que tenga que haber, la Constitución ha
establecido su propio procedimiento. No está por tanto, no lo estoy yo, ni
nadie, cerrado a la reforma constitucional, pero hay que ver cada reforma
constitucional que se propone, los apoyos que tiene, y hoy por hoy, la reforma
constitucional del Partido Nacionalista Vasco está todavía por explicar. No
sabemos si quiere la autodeterminación y eso que significa, si quiere la
independencia o no, y no sabemos como se puede solucionar y quien tiene que
tomar la decisión, porque la Constitución establece también que la decisión
no la toman sólo los vascos, a pesar de lo que ellos dicen ahora. El ámbito
Vasco de decisión no está previsto en la Constitución para ese tipo de
cuestiones. Y cuando el P.N.V. se aclare, veremos si hay consenso o no, para
discutir con él cualquier reforma constitucional, como de hecho estamos
discutiendo la del Senado ya. Pero en cualquier caso y termino ya, dando las
gracias a todos, hoy por hoy, lo que hay que seguir, manteniendo de la
Constitución es su vigencia, sus valores y la posibilidad de reforma que
permanece abierta siempre que haya una mayoría suficiente para hacerlo, nada más
y muchas gracias.