El portavoz del PSOE en el Senado, Joan Lerma, asegura que
el Gobierno impulsará una regionalización política y
profundizará en el actual modelo autonómico por «imperativo
moral» pero, en ningún caso, por el «imperativo de los
votos» de las fuerzas políticas de la oposición.
Hoy comparece el presidente del Gobierno en el Senado para
exponer su política autonómica. ¿Cómo analiza esta primera
decisión de Zapatero?
Lo importante es la decisión de Zapatero porque hace muchos
años que un presidente del Ejecutivo no acudía a la primera
sesión plenaria de la Cámara para presentar al Gobierno y
explicar las líneas generales de su mandato. Ha dado una
importancia política al Senado que Aznar no le había
otorgado y ha ratificado su decisión de comenzar a trabajar
para transformarlo en una auténtica cámara de representación
territorial. Es un cumplimiento más de su palabra.
¿Espera el anuncio de medias concretas o más bien una
exposición genérica sobre los futuros proyectos del
Gobierno?
Su propia comparecencia es la expresión de su voluntad de
reformar el Senado, pero creo que dibujará con trazos
gruesos las líneas generales de su política autonómica y
nacional. El debate de fondo debe iniciarse tras el Debate
sobre el Estado de las Autonomías que no se celebra desde
1997 y que se puede abrir tras el verano con la
comparecencia de los presidentes autonómicos.
El PP rechazó la celebración de este debate porque
consideraba que no era práctico.
El PSOE siempre ha creído que era necesario celebrarlo por
la gran cantidad de materias pendientes con las comunidades
autónomas y porque habría contribuido a relajar la tensión
política. Es una situación que vamos a solucionar. Mejorarán
mucho las relaciones institucionales con un presidente que
está dispuesto a debatir cara a cara los problemas con los
gobiernos autónomos, con independencia de que se coincida
con los planteamientos. De todos modos, no creo que ese
pretexto sea realmente el motivo por el que no venía Aznar
al Senado, sino que simplemente decidió la confrontación con
las comunidades autónomas y el tema de la unidad de España
como confrontación electoral. Ni la unidad de España estaba
en riesgo ni estaba acertado Aznar en dejar de ser un
interlocutor para todas las comunidades y, eso, nosotros lo
vamos a solucionar.
En el debate se tratará la reforma del modelo de
financiación autonómico. ¿No ve usted discrepancias entre la
posición del Gobierno, la que defiende el PSOE y la que
propone el PSC?
No. Hay comunidades que están más apretadas que otras y
cuando manifiestan su opinión lo plantean en función de la
necesidad de cada cual y, por este motivo, unos lo plantean
con más urgencia que otros, pero eso no significa que haya
discrepancias. La voluntad del Gobierno es abrir esa
negociación. No es un tema sencillo porque cada comunidad
tiene sus necesidades y, además, no es una discusión
unilateral sino a muchas bandas. Algunas comunidades
aceptaron el último modelo de financiación autonómico por
disciplina de partido o porque tenían necesidades económicas
acuciantes. El sistema no fue realmente demasiado
consensuado.
El PP ha advertido que el apoyo nacionalista que necesita
Zapatero para gobernar perjudicará los intereses de
comunidades como Castilla y León o Castilla-La Mancha. ¿Es
cierto?
Por supuesto que no. Zapatero ha impuesto un modelo y
un estilo de negociación y diálogo abierto con todo el
mundo. Hacía falta una regeneración política en nuestro país
y una profundización del actual modelo autonómico. Este país
necesita que todo el mundo sepa que va a ser escuchado,
aunque no siempre se le va a dar la razón. El PSOE defiende
una España solidaria, cohesionada y donde todo el mundo
tenga las mismas oportunidades.
¿Cómo analiza la actitud que ha adoptado el PP en estos días
de arranque del nuevo Gobierno socialista?
Con cierta desorientación porque no esperaban la derrota y,
después, porque se están produciendo una serie de tensiones
internas en el partido El PP está intentando vencer a costa
de radicalizar el mensaje. Es un error tremendo que tendrá
que solucionar. Por ejemplo, la reforma constitucional del
Senado no es un problema de opinión, sino el cumplimiento de
la Constitución. Este es el momento de cambiar la
Constitución, que es una cosa natural.