"Sería muy frustrante una reforma del Estatut que no
reforme nada"
CRISTINA VÁZQUEZ
EL
PAÍS - 19-12-2004
Fue presidente de la Generalitat durante 13 años, ministro de
Administraciones Públicas en el último Gobierno de Felipe González y
ahora es portavoz socialista en el Senado. El pasado viernes pronunció
en Valencia una conferencia sobre el modelo territorial del PSOE y
descendió al detalle de cómo ve en estos momentos la reforma del Senado
y de los estatutos de autonomía.
Pregunta. ¿Sigue firme la voluntad del Gobierno de reformar el
Senado y los estatutos de autonomía en esta legislatura?
Respuesta. Son los cambios a los que nos hemos comprometido. El
Senado figura en la Constitución como una Cámara de representación
territorial y, sin embargo, no fue posible completarla en su momento
porque no estaban constituidas las comunidades autónomas. Ahora después
de muchos años en funcionamiento, es el momento de completar el modelo
territorial que diseñaba la Constitución y para eso faltan mecanismos de
cooperación, de las comunidades autónomas entre sí y de éstas con el
Gobierno.
P. ¿Qué funciones faltan?
R. Las referidas a cuestiones territoriales: desde la
distribución de fondos hasta reformas de estatutos; son elementos claves
para la reforma del Senado. Además para que ese Senado sea territorial,
tiene que haber un cierto cambio en su composición. No me refiero al
número de senadores sino a su extracción. Ahora son de extracción
provincial, que no es un problema, pero se eligen junto a los diputados
del Congreso y desde luego la Constitución no prevé que cuando se
disuelva el Congreso también lo haga el Senado. Se viene haciendo
habitualmente pero no es necesario. El Senado se puede renovar
parcialmente y creemos que para formar mejor la voluntad autonómica, la
Cámara debería elegirse con las elecciones autonómicas y se iría
renovando parcialmente con cada nuevos comicios. Aparte, pensamos que
debería haber más senadores por designación de los parlamentos
autonómicos. Así la voluntad del Senado en materia autonómica estaría
más clara y los debates sobre de modelo territorial relativos a
distribución de inversiones o de fondos se podrían tratar mucho mejor.
El modelo del PSOE es completo pero no cerrado. Somos conscientes de que
esta reforma se debe integrar mejor y no estamos por un modelo
excluyente. Lo fundamental es que todo el mundo se sienta cómodo.
P. Las relaciones con el PP no pasan por un buen momento. ¿Ve
posible un acuerdo con ellos?
R. Cuando el PP empezó a gobernar manifestó su apoyo y, en las
primeras comparecencias de Mariano Rajoy como ministro dijo expresamente
que estaba por la reforma constitucional del Senado. Era el año 1996. De
alguna forma están atrapados en sus propias palabras y si hoy se negaran
a una reforma que ellos avalaron durante mucho tiempo, estarían
contradiciéndose.
P. En el 26 aniversario de la Constitución, Rajoy precisó que se
reservaba la opinión sobre la reforma del Senado hasta conocer la
propuesta del PSOE. ¿Han tenido contactos recientes?
R. En la primera sesión del nuevo Senado, nosotros presentamos
una moción sobre la reforma para testar las opiniones de todos lo
grupos. Aquella moción fue apoyada por todos excepto por el PP que
presentó una enmienda. Retiramos la moción porque no queríamos poner en
evidencia al PP sino integrarlo y ellos a continuación dijeron que nos
iban a votar a favor. Creo que la necesidad de esta reforma es tan
evidente que el PP no se puede negar; otra cosa es que piensen que de
esta situación saque provecho el Gobierno y por eso no quieran avalarla.
No tenemos un documento de reforma, será el Consejo de Estado el que
hará la propuesta y por eso acabamos de reformar este órgano hace unos
días para que se incorporen los ex presidentes del Gobierno, incluido
José María Aznar, si quiere. No es una reforma que el Gobierno quiera
capitalizar.
P. ¿Cómo cree que afectarán los planteamientos de reforma de los
gobiernos vasco y catalán?
R. El temor del PP es que, abierta la Constitución, la reforma de
algunos estatutos suponga algún problema, pero hemos dicho que la
Constitución está abierta para lo que lo está y en los términos en los
que lo está: no hay cambios de competencias sustanciales y los estatutos
de autonomía deben acogerse al marco constitucional. El PP no debería
tener temores. Y respecto a las fórmulas que hay en marcha sobre la
reforma de los estatutos ya veremos en qué acaban concretándose. Todavía
son discusiones preliminares. Es verdad que hay una comisión en Cataluña
pero todavía no hay conclusiones. En el caso vasco, el plan Ibarretxe
está pendiente de discusión en los últimos días del año en el Parlamento
vasco, mientras la propuesta de los socialistas de Euskadi, que se ha
conocido hoy (por el viernes) es más genérica. Creo que el PNV espera
que su propuesta no salga aprobada porque, en realidad quiere llevar
esta reivindicación a las elecciones vascas, que serán alrededor de mayo
de 2005. Está más interesado en eso que en su aprobación.
P. El Consell ha expresado a los socialistas valencianos su
interés por aprobar cuanto antes la reforma del Estatut d'Autonomia.
¿Cómo interpreta esta premura?
R. El PP está avanzando una propuesta que para empezar a discutir
es válida, pero que no supone ningún cambio en el contenido de la
autonomía. Está muy bien para empezar, pero las reformas se terminan
cuando se han acabado los debates y se han llegado a acuerdos generales
y no se puede decir: en un mes lo solucionamos. Hay debates muy
complejos y no se sabe cuál puede ser el marco de las reformas
generales. Podría suceder perfectamente que otras comunidades autónomas
consiguieran competencias, traspasos, que nosotros también pudiéramos
necesitar y que no ha incluido el PP. De hecho esto ha ocurrido ya, hay
estatutos que luego se tuvieron que reformar porque se quedaron cortos
en sus reivindicaciones. Es el caso del gallego, que tardó muchos años
en asumir competencias que todos los demás tenían ya, y creo que lo que
el PP pretende ahora es tener un modelo de reforma, que sería el de la
Comunidad Valenciana, en el que en realidad no se reforme nada. Claro,
iniciar un proceso de reforma estatutaria para no reformar nada, sería
muy frustrante para la sociedad.
P. ¿No pone fecha entonces?
R. Yo no la pondría, pero en cualquier caso no soy el responsable
del tema. Hay tiempo hasta el final de la legislatura, a partir de ahí
cuanto antes lo consigamos mejor, pero se trata de poner de acuerdo a
mucha gente para conseguir una reforma ambiciosa.
P. ¿Por qué cree que el Consell rechaza el referéndum propuesto
por los socialistas valencianos?
R. Hicimos un gran esfuerzo en la elaboración del Estatut por
acceder a través de la vía competencial más amplia (la del art. 151 de
la Constitución). Más tarde hemos visto que todas las autonomías han
podido obtener todas las transferencias y nadie se ha quedado atrás,
pero entonces no lo sabíamos. Nosotros conseguimos todos los apoyos
municipales para ir por la vía del 151 y cuando eso estaba conseguido,
el Gobierno de entonces reguló por ley las distintas modalidades de
referéndum y exigió que los pronunciamientos municipales explicitaran la
vía del 151. A partir de ahí, el PP de entonces, que se llamaba UCD en
buena medida, se opuso en los ayuntamientos que gobernaba a la petición.
Y consiguieron reglamentariamente frenar el proceso y que accediésemos
por la vía del artículo 143. ¿Qué diferencias había entre el 151 y el
143? Aparte de las competencias, existía la posibilidad de pasar por
refrendo ciudadano el contenido de la reforma. Y esa fórmula de
participación y de mayor arraigo del Estatuto la tienen Cataluña, País
Vasco, Galicia y Andalucía. Si los socialistas pedimos ahora ese
referéndum es porque pensamos que las competencias que podamos recibir
serán mucho más conocidas y debatidas por la población y las reformas
nos obligarán a debatir con los colectivos sociales para que las sientan
como propias. Es una fórmula más democrática y si al final se establecen
diferencias entre comunidades respecto al desarrollo estatutario,
nosotros seremos de primera. Por tanto, no veo ninguna dificultad para
solicitar el referéndum salvo que el PP le tenga miedo a la gente.
P. ¿Cómo se haría?
R. Sólo haría falta una disposición o un artículo en la reforma
estatutaria para que cuando sea aprobado por las Cortes Generales pase a
refrendo por los ciudadanos.
P. ¿Qué opina de la polémica en torno al valenciano que se ha creado
a raíz del memorándum de lenguas cooficiales que ha presentado el
Gobierno español a la UE?
R. Todavía me pregunto en base a qué formalizará su recurso el
Consell. El memorándum permite por primera vez en la historia la
reivindicación del valenciano en las instituciones europeas. El PP va
por la tercera legislatura y nunca se le ha ocurrido plantearlo.
Paradójicamente, ahora que se pone encima de la mesa, es cuando tienen
el problema, lo cual, a mi modo de ver, lo que quiere decir es que no
quieren que se hable nunca en valenciano. En realidad no quieren que el
valenciano tenga el mismo nivel que el castellano, esa creo que es la
realidad. Pero, insisto, tendré mucho gusto en ver el recurso del
Consell porque el Gobierno central se ha ceñido a la más estricta
legalidad.
P. ¿Hubo algún desajuste en el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero
por esta cuestión?
R. En el Gobierno central, ninguno. En todo caso, el señor Carod
Rovira, que sí se enfadó, nos tendría que explicar el motivo, porque ERC
sabe que el catalán se llama catalán en Cataluña y Baleares y valenciano
en la Comunidad Valenciana. Y eso ERC lo respeta, lo tiene que respetar.
En todos los debates que he oído en los últimos tiempos no ha habido
problema, lo que pasa es que hay gente que quiere que se llame catalán
en todos los sitios. Pero en la Comunidad se llama valenciano toda la
vida, no porque lo dice el Estatut; así se llamaba antes incluso de ser
recogido por nuestra norma.
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