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EL NUEVO PORTAVOZ. JOAN
LERMA, EX PRESIDENTE DE LA GENERALITAT.
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Joan Lerma (Valencia, 1951) fue
elegido ayer portavoz del grupo socialista en el Senado,
al que pertenece desde 1995, tras dejar la presidencia de
la Generalitat. Aboga por el diálogo con otras fuerzas.
Juan Antonio Blay, Madrid
corresponsal
-¿Qué tipo de legislatura prevé tras los resultados
electorales del 14-M, sin mayorías parlamentarias ni en
el Congreso de los Diputados ni en el Senado?
-Es verdad que hay una situación nueva, sin mayorías;
además, en el Senado la mayoría relativa la tiene el PP.
Con todo creo que son cuestiones accesorias porque lo que
cuenta es el ambiente político general. La victoria del
PSOE ha satisfecho a la mayoría de la sociedad y también
ha sido bien acogida por el resto de los grupos
parlamentarios, ya que los Gobiernos del PP, sobre todo
con la mayoría absoluta, ha impedido respirar, en términos
políticos y sociales, a todos por su autoritarismo. Por
lo tanto, hay una cierta descompresión. Hay un nuevo
clima político impulsado por Rodríguez Zapatero centrado
en el diálogo y el consenso que ya se ha puesto en marcha
y que va a facilitar mucho las cosas. No preveo problemas.
-¿Existe ese hábito parlamentario para el diálogo y el
consenso?
-En el Senado sí que lo ha habido, pero se rompió en la
legislatura que ha finalizado. En esta que comienza hoy ha
sido el PP quien se ha autoexcluido de una negociación
conjunta. Los socialistas queremos no solo hacer cosas
distintas sino también de forma distinta, sobre todo
contando con el Parlamento, que ha de ser el centro de la
vida política.
-¿No cree que ese proceso es todo un reto para el PSOE?
-Sí, pero pienso que cuando las cuestiones políticas son
más compartidas acaban siendo más sólidas. El esfuerzo
es mayor pero el resultado es mucho más positivo, que es
lo importante. La voluntad de los socialistas es
comprometer en la tarea política al mayor número de
opciones posibles por el bien del país.
-El acuerdo del PSOE con todos los grupos parlamentarios,
excepto el PP, para las mesas de ambas cámaras ¿tendrá
reflejo en la acción del Gobierno?
-La predisposición de los socialistas para negociar no se
va a limitar a los órganos del Congreso y del Senado, se
va a trasladar a la actividad política que realice el
Gobierno que presidirá Rodríguez Zapatero. La
responsabilidad de gobernar es nuestra, pero con la
voluntad de contar siempre con mayorías sociales.
-¿Cómo afronta su papel de portavoz en una legislatura
sin mayoría en el Senado?
-Es una situación novedosa, porque si la negociación política
no funciona aquí en el Senado la tramitación legislativa
sufriría un retraso. En ese sentido es un trabajo
apasionante, especialmente en el sentido de trabajar para
lograr resultados sólidos. Tengo la ilusión de que la
actitud de marginación inicial del PP sea transitoria
hasta las elecciones europeas o el congreso que han
anunciado porque hay gente en ese partido que considera
que esa posición no los lleva a ningún lado.
-¿Cómo debe ser la reforma del Senado, uno de los
compromisos electorales de Rodríguez Zapatero para
convertirlo en una verdadera cámara territorial?
-Vamos a realizar un esfuerzo en este punto. Tenemos
nuestra propia propuesta, pero considero que deben
implicarse todos los grupos, incluido el PP. Hay ya
trabajos realizados, pero lo fundamental es cómo
encontrar la fórmula que refleje los diversos hechos
diferenciales para que todos se encuentren a gusto en el
Senado y que no conlleve discriminación para nadie. Fue
el PP quien lo paralizó todo cuando decidió que no se
reformaba nada. -¿Están justificados los recelos porque
va a suponer una reforma de la Constitución? -La ciudadanía
española ha demostrado en las últimas semanas que la
nuestra es una democracia muy sólida, integrada por unos
ciudadanos muy bien preparados y formados. Creo que en el
ámbito internacional ha tenido un reflejo muy claro
porque hemos dado una imagen de seriedad y de que sabemos
muy bien lo que nos llevamos entre manos. Por lo tanto, la
reforma constitucional podemos abordarla con absoluta
tranquilidad porque tenemos un país muy serio. Pienso que
no hay ningún riesgo en ello.
-¿Esa reforma servirá para zanjar las polémicas
territoriales o reivindicaciones nacionalistas?
-Pienso que sí. Seguramente en un principio nadie admitirá
que la reforma del Senado pueda ser la solución a sus
planteamientos pero una vez puesta en marcha muchas de las
cuestiones que hoy constituyen factores de preocupación
desaparecerán automáticamente. Muchas reivindicaciones
bilaterales provocadas por la obstinación del Gobierno
del PP de frenar cualquier reforma o revisión de la
actual situación se diluirán. No puedo asegurar que será
la solución porque muchos dirían que no, pero es un
convencimiento personal. Con el resultado electoral creo
que ya se han rebajado muchas tensiones políticas por las
expectativas de diálogo que hemos aportado.
-¿Este puesto supone una reivindicación personal para
usted?
-No. Simplemente conlleva una responsabilidad mayor porque
lo que uno dice debe convertirlo en realidad; en ese
aspecto puede parecer que se tiene un protagonismo
personal grande pero en mi caso siempre han sido
planteamientos políticos para buscar lo mejor para los
ciudadanos: una sociedad moderna, más tolerante y con
voluntad de progresar. Era lo mismo cuando estaba al
frente de la Generalitat.
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