SESSIÓ PLENARIA NÚMERO 57
PRIMERA REUNIÓ
CELEBRADA EL DIA 18 DE SETEMBRE DE 1985
SESSIÓ DE LES CORTS VALENCIANES
DEL DIA DIVUIT DE SETEMBRE DE
MIL NOU-CENTS VUITANTA-CINC
(Comenca la sessió a les deu trenta hores, sota la Presidencia
del Senyor Garcia Miralles .)
EL SR. PRESIDENT:
Il~lustresS enyores i Senyors Diputats. La Presidencia
accepta l'oferta de serveis de les Corts i declara obert el periode
de sessions.
D'acord amb l'article cinquanta-tres del Reglament he
de comunicar a la Cambra que durant les darreres vacances
parlamentaries no ha estat necessari la convocatoria de la
Diputació Permanent, encara que la seua Mesa ha estat reunida
el dia vint-i-tres de julio1 per tal de preparar les sessions
plenaries extraordinaries celebrades els dies vint-i-nou i
trenta del mateix mes de juliol.
El punt únic de I'Ordre del Dia és el debat sobre la declaració
de Política General realitzada pel Molt Honorable
Senyor President de la Generalitat Valenciana, de conformitat
amb l'article cinquanta de la Llei cinc/mil nou-cents
vuitanta-tres, de trenta de desembre, del Govern Valencia.
El Molt Honorable Senyor President de la Generalitat té
la paraula.
EL SR. PRESIDENT DE LA GENERALITAT:
Molt excel.lent Senyor President, 11-lustres Senyores i
Senyors Diputats:
Siguiendo la tradición parlamentaria, tengo el honor de
comparecer antes Sus Señorías en mi condición de presidente
del Gobierno Valenciano para efectuar un análisis de la
situación actual de nuestra Comunidad, abriendo así el debate
sobre los problemas que preocupan a estas Cortes y a
la sociedad valenciana.
Acudo a esta Cámara con la intención de informar amplia
y claramente de la situación general, de la actuación de
mi Gobierno y de los proyectos en marcha.
Sé que vengo a un debate, y aunque quisiera encontrar
acuerdo común estoy convencido de que no todos los Grupos
Parlamentarios coincidimos ni en el diagnóstico ni en
las soluciones adecuadas para resolverlos.
A pesar de eso, como Presidente de todos los valencianos
vengo a nuestras Cortes a hacer un balance de un año
positivo para el desarrollo de nuestra autonomía. Vengo
también a ofrecer soluciones a nuestros problemas. Porque
nuestra situación actual -Señores Dipuados, nos estamos
jugando el futuro- exige el esfuerzo común de los trabajadores,
de los empresarios, de la Universidad y todos los
enseñantes, de los profesionales, de los medios de comunicación
social y, en primera línea, de quienes, como ustedes
y como yo, hemos dedicado nuestro esfuerzo personal al
duro, pero también bonito ejercicio del servicio público.
Vivimos en una crisis profunda y distinta a todas las crisis
vividas hasta ahora.
Hay que dejar ya de añorar el pasado, la sociedad de los
años sesenta no va a volver.
Los empresarios dicen que no venden todo lo que quisieran.
Y es cierto. Pero es que ha cambiado la demanda, han
cambiado los mercados, han cambiado los precios y estamos
ya en un nuevo y diferente escenario económico.
Los trabajadores llevan años soportando y moderando
sus reivindicaciones, soportando -ellos los primeros-, la
carga más pesada de la crisis.
Los profesionales, están viendo lo difícil que resulta encontrar
trabajo y lo fácil que es, ahora, para ellos perder
clientes.
La Universidad, se replantea su propia función tratando
de recuperar su papel dinamizador de la sociedad.
Los medios de comunicación, cuya positiva actitud tanto
ayudó en la recuperación de la democracia, sufren también
ahora la crisis generada por el incremento de la
competencia y por su necesaria adaptación a las nuevas técnicas
de la comunicación.
Esto es, seguramente, lo que se comenta en la calle. Son
los datos de la conciencia ciudadana. Pero la crisis, ya lo he
dicho, es una profunda transformación y, en líneas generales,
los valencianos, creo que nos estamos adaptando bien
a este nuevo panorama.
Por eso puede decirse, con optimismo, pero sin alejarnos
tampoco de la realidad, que el lado negativo de la situación
se puede superar y, de hecho, estamos -con
importantes sacrificios por parte de todos- en el camino
correcto para superarla.
La coyuntura económica internacional, en la que no me
voy a detener para profundizar después en la realidad valenciana,
presenta ya unos signos de recuperación. Los países
de la CEE están creciendo en torno al dos y medio por cien,
con una inflación contenida alrededor del cinco con ocho
por cien.
Los buenos resultados de la política de ajuste económico
del Gobierno de la nación reafirman también que se esta en
el camino de la superación.
La inflación, en el último año, ha pasado del doce con
dos por cien al nueve por cien. El índice de precios al consumo
de los últimos doce meses es el más bajo que se registra
desde el año mil novecientos setenta y dos.
La balanza comercial exterior ha experimentado uncambio verdaderamente espectacular, pasando de casi dos
mil quinientos millones de déficit a dos mil millones de superávit.
Es también evidente que se recupera la inversión, esperándose
un incremento cercano al cinco por cien en este
año, también una cifra récord, el más elevado desde el año
mil novecientos setenta y cuatro.
En cuanto al principal problema nacional, el desempleo,
agosto ha sido el quinto mes consecutivo de disminución,
aunque las cifras -hay que reconocerlo- siguen siendo
igualmente dramáticas.
La economía valenciana ha tenido una tendencia similar.
La actividad de la industria valenciana ha mejorado
moderadamente en mil novecientos ochenta y cinco, alcanzando
una utilización de la capacidad productiva superior
al ochenta por cien por primera vez desde mil novecientos
ochenta y dos. De hecho, con las pérdidas que también ha
habido, nuestra industria ha generado más de seis mil empleos
en lo que va de año.
En el conjunto de nuestra economía el paro es, no obstante,
el principal problema, es el gran contrapunto de nuestra
realidad social con cerca de doscientos ochenta mil
desempleados, habiéndose quebrado la tendencia a la disminución,
aunque sólo sea en la provincia de Valencia, durante
el mes de julio pasado.
Considero innecesario -Señorías- repetir que el desempleo
es, y a va a seguir siendo, la primordial preocupación
de mi Gobierno, por mucho que estas cifras deban ser
ponderadas por la especial incidencia que entre nosotros tiene
el paradójico fenómeno de la economía sumergida. Por
otra parte, fenómeno de difícil cuantificación y estimación.
Recientemente, en coherencia con el Plan Económico
Valenciano, la Generalitat ha puesto en marcha un programa
de fomento de empleo al que destinamos mil millones de
pesetas. Este programa está dirigido a favorecer la contratación
de mayores de cuarenta y cinco años, jóvenes que buscan
su primer empleo, minúsvalidos, y otros colectivos con
especiales dificultades de contratación.
Estos mil millones de mil novecientos ochenta y cinco,
que pretendo tengan su continuación con idéntica cuantía
en los presupuestos del ochenta y seis, favorecerán la tendencia
a la contención del desempleo, sobre todo, si tenemos
en cuenta que no es lógico pensar que se repita un
fenómeno extraordinario como las heladas del último enero
que incrementaron el paro en cerca de veinte mil personas,
además de reducir el Producto Interior Bruto de la Comunidad,
aproximadamente, en un uno por ciento.
Nuestra política industrial, por otra parte, tanto en su
vertiente dinamizadora en áreas industriales en declive, como
de las de prestación de servicios a pequeñas y medianas
empresas de cara a su modernización, puede, a finales de este
año, presentar resultados concretos.
Las exportaciones industriales no muestran el ritmo de
crecimiento espectacular que tuvimos el año pasado pero se
mantienen a nivel global, si bien, por un supuesto con una
incidencia diversa entre los diversos sectores económicos;
así, mientras textil, confección, material de construcción y
juguetes presentan algunas dificultades, continúan a buen
ritmo las exportaciones de alimentación, madera y muebles,
calzado, piel y cuero y productos metálicos -especialmente
automóviles y material informático- que ocuparon los
puestos primero y tercero del ranking de exportadores españoles.
Es de esperar que la reciente decisión de la Administración
estadounidense de no imponer obstáculos a las importaciones
de calzado permita el mantenimiento del nivel de
exportaciones de este producto, muy dirigidas como se sabe,
a este país. Si bien Señorías, es evidente, que tanto en
calzado como en otros productos, estamos obligados a diversificar
cuanto antes nuestros mercados exteriores, mejorando
diseños, calidades y, por supuesto, comercialización
también.
El sector construcción, y en particular el de la vivienda,
es quizá el más golpeado por la crisis. No obstante, a finales
del pasado año comenzaron a observarse síntomas de mejora
en la actividad que parecen confirmarse en el transcurso
del ochenta y cinco y que, probablemente, aumentarán con
la aplicación de las últimas medidas adoptadas por el Gobierno
de la nación que favorecen el consumo y apoyan la
adquisición de vivienda propia.
El sector servicios continúa creciendo en términos relativos.
Si hace tiempo pasó a significar más del cincuenta por
cien del valor de la producción valenciana, este año más del
cincuenta por cien de nuestra población ocupada trabaja,
precisamente, en este sector. Los servicios han demostrado
ser capaces de generar, incluso durante la crisis, un número
creciente de oportunidades de trabajo.
Con los altibajos que se quiera, el año turístico ha tenido
también un comportamiento satisfactorio. La leve caída de
los índices de ocupación en el mes de julio tuvo su clara recuperación
en el mes de agosto, en el que se aproximaron
a las cifras de años anteriores, y ello a pesar cie la actuación
en nuestras costas de las bandas terroristas, que no lograron
los efectos que buscaban, y a pesar, también de la caída en
parte del mercado inglés, afectado, en su primera parte del
año, por la larga crisis minera y también por el problema de
los cambios entre la peseta y la libra.
Es de destacar, por otro lado, el sustancial incremento
del turismo italiano en donde han intentado incidir las campañas
específicas llevadas a cabo por la Generalidad Valenciana,
así como las buenas previsiones que tenía el sector
para el mes de septiembre.
En el marco, entre otros, de la política destinada a potenciar
los atractivos turísticos de nuestro territorio, han de
situarse los esfuerzos realizados por la Generalitat para conseguir
que Walt Disney instale en nuestra Comunidad su
parque de atracciones europeo.
En estos momentos, y como ustedes saben, aún no está
decidida su ubicación entre Francia y España, y aunque el
Gobierno de la nación ya ha diseñado su oferta, siguen los
contactos para concretar aspectos relacionados con posibles
ayudas complementarias que pudiera ofrecer la Generalitat.
No vamos a entrar en polémica con otras autonomías,
el interés de una inversión de este tipo es notorio, pero no
hasta el punto de entrar en una subasta de concesiones.
En cualquier caso, sabemos que nuestra Comunidad
cuenta con excelentes perspectivas para que Disneylandia
Europea se instale en alguna localidad de nuestro territorio.El proceso negociador se ha seguido minuciosamente disponiendo
de toda la información necesaria para evaluar las
consecuencias del impacto sobre nuestra economía. La Comunidad
Valenciana dispone de la infraestructura y de los
servicios necesarios para satisfacer las exigencias de un proyecto
de esta envergadura.
Para nuestro sector agrario, el año ochenta y cinco empezó
con graves dificultades por los daños en la cosecha de
cítricos y hortalizas como consecuencia de las heladas.
Esto puso a prueba la capacidad de respuesta de la Generalidad.
Las ayudas concedidas, las subvenciones económicas
y el asesoramiento de los equipos técnicos de nuestra
Consellería de Agricultura ha hecho posible que la repercusión
en la campaña citrícola ochenta y cinco-ochenta y seis
no sea tan grave como la que inicialmente se esperaba. Hoy,
las previsiones señalan una producción de alrededor de los
dos millones y medio de toneladas.
Que la helada fue importante, a pesar de las discusiones
iniciales, lo justifica sobradamente el incremento del coste
de la vida que se produjo en los meses posteriores a esa helada
como consecuencia de la escasez de ese tipo de productos.
Por lo que respecta al desarrollo agrario, estamos trabajando
junto con el Iryda en la Vega Baja, el Vinalopó, el
Maestrazgo, Llíria, Benaguacil y otros puntos de nuestra
geografía. Por otra parte intensificamos los esfuerzos contra
la erosión y la desertización.
También conviene destacar la ordenación de la oferta de
productos agrarios, el control fitosanitario y el diagnóstico
de plagas y enfermedades. En este orden de cosas son importantes
tanto la ordenación del cultivo de los agrios como
la del viñedo. En agrios se ha reestructurado más de ocho
mil explotaciones, con una superficie superior a tres mil setecientas
hectáreas; en viñedo la reestructuración ha afectado
ya a más de cuatrocientas hectáreas.
La investigación y difusión de la tecnología es crucial
para el desarrollo de nuestra agricultura. En este sentido
está trabajando el Instituto Valenciano de Investigación
Agraria con más de sesenta y dos proyectos de investigación.
Mi Gobierno impulsa el progreso de nuestra agricultura
a través de campañas de capacitación empresarial y de
formación e información a jóvenes agricultores.
Complemento de estas actividades está siendo la promoción
de servicios en el medio rural y del asociacionismo
agrario, potenciando la creación de cooperativas y la agrupación
de productores.
Dentro de este balance de la situación hay que aludir a
una de las mayores adversidades que hemos tenido que
afrontar este verano. Como ya hice referencia en la anterior
comparecencia en estas Cortes, me refiero de nuevo, a la acción
devastadora de los incendios sobre nuestros bosques:
treinta y cuatro mil seiscientas ochenta y siete hectáreas calcinadas
durante los meses de julio y agosto, con un total de
doscientos setenta y un incendios.
La solución de esta plaga que los valencianos venimos
padeciendo pasa por impulsar la coordinación de las distintas
Administraciones, incrementando la vigilancia y dotando
de nuevas unidades de intervención inmediata para
evitar la extensión de los incendios. La batalla contra el fuego
hay que ganarla cuidando y mejorando nuestros montes
y, a la vez, repoblando las superficies devastadas, ganando
esa batalla contra los incendios. En esta línea trabaja ya el
Gobierno de la Gerleralidad.
Quiero agradecer ante esta Cámara el cívico comportamiento
de los miles de personas que han contribuido
-arriesgando en muchas ocasiones sus vidas- a conservar
ese patrimonio ecológico común. Creo que su actuación
abnegada merece, por lo menos, un recuerdo de esta representación
de las Cortes Valencianas.
Para concluir este rápido análisis de nuestra economía y
de la gestión del Consell en este campo, hay que resaltar el
cumplimiento de uno de los compromisos mayores que yo
mismo asumí ante sus Señorías hace ya más de un año: la
creación en el Camp de Morvedre de tantos puestos de trabajo
como los desaparecidos por el desmantelamiento de la
cabecera de Altos Hornos del Mediterráneo.
Durante este año, la Comisión de Promoción Económica
de Sagunto ha desarrollado una intensa labor, labor que
puede resumirse en setenta y una empresas en vía de asentamiento,
con un total de ventiocho mil cuatrocientos sesenta
y seis millones de inversión y mil novecientos noventa y
ocho puestos de trabajo.
Entre las empresas captadas creo que merece un comentario
aparte el proyecto de la sociedad italiana Di1 Vetro,
con la que se ha alcanzado ya un acuerdo, gracias a la intervención
de la Generalitat, para crear la planta productora
de vidrio, seguramente la más moderna de Europa, con una
inversión total de cinco mil quinientos millones de pesetas,
de los que la Generalitat Valenciana deberá aportar alrededor
de mil millones en tres años, creándose cuatrocientos
treinta y dos puestos de trabajo directos, que, seguramente,
tendrán una mayor repercusión en la zona.
La concentración de un volumen de inversión próximo
a los treinta mil millones de pesetas logrado en la zona, inducirá
un incremento en la renta comarcal, seguramente de
entre un quince a un veinte por cien.
Frente a la desconfianza y el comprensible miedo al futuro,
la sensatez y el trabajo serio y continuado han conseguido
que la reconversión industrial de Sagunto sirva de
modelo para otros sectores económicos con problemas similares
en otras regiones.
En definitiva, la perspectiva económica de la Comunidad
Valenciana puede considerarse, moderadamente optimista,
por las siguientes razones:
- La agricultura valenciana sigue empujando en los
mercados extranjeros.
- Nuestra industria apunta ya hacia una mayor actividad.
- La construcción muestra leves indicios objetivos de
recuperación.
- Crece firmemente el sector de los servicios.
- Se frena significativamente la inflación al tiempo
que se reduce el diferencial respecto a los países de nuestro
entorno.
- Y se registra una mejora en el empleo, aunque todavía
modesta y vacilante.
Se están dando, por tanto, las condiciones necesarias para
un cambio de signo en nuestro acontecer económico.Pero, Señorías, hablar de economía valenciana, aquí y
ahora, supone -y no es un tópico- enfrentarse a la gran
cuestión pendiente del país: nuestra integración en Europa.
La entrada de España en la Comunidad va a originar un
cambio profundo en las estructuras económicas, sociales y
jurídicas.
La adhesión va a suponer la instauración de un régimen
de libre circulación de mercancías entre los países miembros,
la eliminación de los obstáculos arancelarios, serias
restricciones cuantitativas y la adaptación a un arancel exterior
y a una política comercial común.
Va a permitir también un régimen de libre circulación de
trabajadores, la libre prestación de servicios intracomunitarios
y el libre establecimiento de personas físicas y sociedades
de todos los países que integran el Mercado Común.
La integración supondrá el establecimiento en nuestro
país de un nuevo orden jurídico, con un sistema particular
de fuentes del derecho y una instancia jurisdiccional propia:
la Corte de Justicia de las Comunidades Europeas.
Para los valencianos nuestra pertenencia a Europa ha sido
siempre patente. Hemos tenido la perspectiva de la integración
europea como algo alcanzable e ineludible. Sólo así
se ha podido conseguir en los últimos tiempos buenos níveles
de competitividad para nuestros productos a pesar de
situaciones claramente desventajosas respecto a terceros
países.
El sector agrario valenciano obtendrá, al final del período
transitorio, una clara ventaja respecto a sus competidores
habituales. La existencia de precios mínimos de garantía
eliminará incertidumbres para nuestros agricultores.
El hecho de que la Comunidad Valenciana sea un gran
abastecedor de frutas y hortalizas a la CEE, no es simplemente
un hecho caprichoso, responde a una demanda consolidada
y a un vacío de abastecimiento de los países
miembros, lo que debe inclinar en el futuro la balanza claramente
a nuestro favor.
Para el vino y sus derivados la situación es distinta. A
los vinos con calidad y prestigio se les presenta un buen futuro,
no así a los de pasto y baja calidad cuya situación será
-y conviene tomar buena nota desde ahora- especialmente
desfavorable a corto plazo.
Habrá que reducir la superficie destinada al viñedo, lo
cual, siendo, problemático, siempre puede paliarse poniendo
en regadío determinadas zonas tradicionalmente vinícolas.
En conjunto podemos afirmar que para la agricultura
la integración en la Comunidad, dará un saldo claramente
positivo.
Las principales repercusiones industriales de la adhesión,
al no existir una política común en este sector, hay que
buscarlas, fundamentalmente, en la libre circulación de
mercancías.
Y la libertad, en economía, exige imaginación, competitividad,
riesgo, calidad, diseño, ideas claras, esfuerzo
común y empuje.
Entrar en Europa significa vender en un mercado mucho
mayor que el actual, pero también significa vender en un
mercado mucho más exigente.
Tenemos siete años por delante para ganar ese gran mercado.
Al igual que hemos hecho con nuestra producción
agrícola, la industria valenciana debe empezar ya a competir
con las empresas europeas.
Nuestros productos alimenticios han de adecuarse a los
gustos y requerimientos técnico-sanitarios de la Europa de
los doce. Nuestras alfombras, mantas, zapatos, cerámicas,
muebles, pavimentos, azulejos y juguetes, han de adecuarse
a la nueva situación, a través de una política decidida de
modernización.
La Generalidad está trabajando para que nuestras empresas
compitan con éxito. Hace justamente un año que el
IMPIVA empezó a funcionar impulsando la modernización
de nuestras pequeñas y medianas empresas, y cuidando especialmente
la formación gerencial.
El Gobierno valenciano se está ocupando de atender Ia
sensibilización de los empresarios ante las nuevas condiciones
en que tendrán que desarrollar su actividad.
En los últimos ejercicios presupuestarios de la Generalitat
se ha venido prestando una especial atención a programas
específicos de formación técnica y a la adaptación
de nuestras normativas a las directrices comunitarias existentes.
El libro blanco sobre nuestra integración en el Mercado
Común estará concluido, espero, en el próximo diciembre.
Sector transporte: será otra de las actividades en la que,
sin duda, se notarán negativamente los efectos de la adhesión.
Teniendo en cuenta el necesario e inevitable riesgo de
tener que entrar en la Comunidad, tenemos, claramente,
una empresa por delante, tenemos que tener en cuenta el
grado de atomización de nuestras empresas -el ochenta
por cien recuérdese tienen un solo vehículo- y es necesario,
inevitable, estimular la fusión y la concentración de empresas
potenciando así las economías externas, para tener posibilidades
de competir con éxito.
Como aspecto, no obstante, positivo cabe señalar la alta
competitividad del subsector de transportes internacionales,
un soporte importante de la exportación valenciana.
En materia de consumo tenemos que adecuar nuestros
productos a los niveles comunitarios de calidad y normalización,
lo que redundará sin duda también, en beneficio de
nuestros consumidores.
Las repercusiones de la adhesión -como vengo diciendo-
están poniendo a prueba la capacidad de respueta no
sólo de las empresas y de los trabajadores sino también de
todas nuestras instituciones. Somos conscientes de ello y no
dudamos que el balance final, luego del período transitorio,
será positivo, sobre todo si nuestra política, a partir de ahora,
hace de este objetivo algo primordial.
Es necesario insistir en la importacia de este hecho. Sólo
afrontando con decisión la modernización de nuestra estructura
productiva, podremos recoger los frutos de nuestra
adhesión, pero no podemos modernizar nuestras empresas
sin modernizar nuestras mentes, abriéndolas a la innovación
y al progreso.
Para la Comunidad Valenciana, que hoy es ya una primera
potencia exportadora en España, la entrada en la Comunidad
no es otra cosa que la reválida de un europeísmo
tan arraigado en nuestra sociedad, hasta un punto queEuropa es una de las señas de nuestra identidad económica
y también cultural.
La integración en Europa no es, desde luego, algo estrictamente
económico. Es un esfuerzo que habrá que sostener
durante generaciones y cuyo éxito depende, en buena parte,
de que sepamos transformar nuestro sistema educativo dando
a nuestros hijos una formación intelectual, cultural y técnica
a la altura de los tiempos.
En este sentido, y dentro de nuestra política de fomento
del bienestar social, la Generalidad está realizando un importante
esfuerzo en el tema educativo, el sistema educativo
valenciano ha visto incrementado su personal docente, potenciando
la educación de adultos e incrementando sensiblemente
también las subvenciones a los centros.
Continúa desarrollándose el proceso de normalización
lingüística en la escuela, incorporando paulatinamente la
enseñanza del valenciano, que está ya eii torno a los cuatrocientos
cincuenta mil alumnos.
En las universidades se ha aprobado y puesto en marcha
la Ley de Consejos Sociales y del Consejo Interuniversitario.
Se ha continuado con la política de fomento de la
investigación mediante ayudas, becas en el extranjero y dotaciones
para mejora de la infraestructura.
En el campo de la promoción y de la difusión cultural,
así como en el de la conservación del patrimonio arqueológico
y arquitectónico, hay que anotar realizaciones importantes.
La creación del archivo central de la Generalidad, de la
Biblioteca Valenciana y del Instituto Valenciano de Arte
Moderno. También se ha prestado gran atención al fomento
y promoción de la cultura musical, teatral y cinematográfica;
se ha apoyado a las bandas de música, a compositores
valencianos y se ha ayudado también a la producción discográfica
autóctona.
En el terreno sanitario, estamos también trabajando en
la comarcalización y modernización de los servicios de salud
y en la programación de intervenciones preventivas,
tanto a nivel individual como colectivo y medioambiental.
Así, la Conselleria de Sanidad y Consumo actúa ya en
un asunto de tanta actualidad como el síndrome de inmunodeficiencia
adquirida conocido por SIDA, y a pesar de no
ser un problema grave en nuestro ámbito, salvo en colectivos
muy específicos, deben adoptarse, y así se está haciendo,
las medidas pertinentes para su prevención.
Otro problema que preocupa especialmente al Gobierno
es el fenómeno de la drogadicción. Entendemos la drogadicción
en sentido amplio, incluyendo también la adicción al
alcohol y al tabaco, aunqne reconociendo, por supuesto, la
existencia de grados de peligrosidad. Nuestra actuación va
encaminada a atacar las causas, preventivamente, y a atender
a la rehabilitación del drogadicto.
En esta línea la Generalidad ha impartido, hasta el momento,
cuarenta y siete cursos a profesores de EGB, con
asistencia de mil enseñantes que posteriormente, orientarán
a los niños contra el consumo de drogas. Y ha realizado
campañas de sensibilización, que se propone mantener e intensificar.
En materia de carreteras y viviendas se han puesto en
marcha las compentencias recibidas en mil novecientos
ochenta y cuatro, consiguiendo un importante relanzamiento
de las inversiones que están ya adjudicadas en un noventa
por cien y en ejecución en un cincuenta y siete por cien. Es : de destacar también la aprobación de planes urbanísticos en
gran número de municipios: cien en Valencia, sesenta y cuatro
en Alicante y treinta y nueve en Castellón. Igualmente
se encuentra avanzado el expediente para la iniciación de las
obras de enterramiento del trazado ferroviario de Valencia,
y también en estudio el de Castellón, que eliminara la ingente
cantidad de pasos a nivel actualmente existentes. En
estado avanzado se encuentra también el expediente de realización
de obras de nuevas plantas de Gabarda y Beneixida,
así como el Plan de Saneamiento de la Vega Baja y de
1'Horta.
En materia de protección medio ambiental destacan
1 también los estudios previos para la realización de un plan
de ordenación del carrasca1 de la Font Rotja, de la ordenación
de la playa de la Malvarrosa y el análisis sobre la sedimentación
en la Albufera de Valencia.
Respecto a modernizar nuestra estructura interna, he de
destacar, también, la entrada en vigor de la Ley de la Función
Pública, que pretende ser instrumento organizativo de
nuestra Administración, basada en los principios constitucionales
de igualdad y mérito, y también en la eficacia; se
ha conseguido una Ley innovadora, que por primera vez no
utiliza en la legislación española el concepto de cuerpo
como criterio organizativo, que pone al funcionario y a la
Administración al servicio del ciudadano y no a la inversa,
y que, finalmente, establece criterios objetivos tanto en los
sistemas de acceso como en los de ascenso y cobertura de
puestos de trabajo.
Creemos que esta Ley y su correspondiente desarrollo
reglamentario permitirá que tengamos en la Generalidad
Valenciana una administración moderna y eficiente.
Considero también imprescindible racionalizar al máximo
los procedimientos administrativos. Para ello se
ha creado una Dirección General específica que tiene por
misión el constante estudio del aparato burocrático, precisamente
para ir eliminando y revisando los trámites innecesarios,
los informes y las «pólizas» y los lentos papeleos que
tanto han mermado la eficacia de la administración. Dentro
de este proceso de racionalización es imprescindible hablar
de los sistemas de información. En este sentido ya se ha iniciado
el proceso de automatización de varias Consellerias.
La informatización reviste también serios riesgos de crecimiento
anárquico y duplicidad en las aplicaciones y los
medios. Para evitarlo, la Generalidad diseña un plan informático
que supondrá la planificación por fases de todo
el proceso de utilización de esta moderna herramienta por
la Administración autonómica. Siempre, como ya dije, con
el objetivo claro de mejorar la atención al ciudadano.
En mi opinión, toda actuación de gobierno ha de partir
de una planificación previa y por ello la Generalitat, en su
momento, elaboró, y estas Cortes aprobaron, el Plan Económico
Valenciano, cuya ejecución, aunque costosa por ser
muy ambicioso, se está llevando a cabo, tanto para dotar de
infraestructura a nuestra Comunidad, como para colaborar
en la modernización de nuestras empresas y en el relanzamiento
económico.Los objetivos recaudatorios de tributos cedidos por la
administración central alcanzando, a pesar del alto nivel
impuesto por al Administración en el momento de la transferencia,
habiendo llegado en el pasado mes de agosto a
más de veintiséis mil millones de recaudación en los tributos
cedidos.
El Gobierno que presido ha basado sus relaciones con
otras Instituciones en el mutuo respeto y en la colaboración.
Así, nuestras relaciones en las Cortes se han caracterizado
por el afán del Gobierno de atender a las numerosas preguntas
y solicitudes de que en el ejercicio de su legítimo
derecho han efectuado los Ilustres Señores Diputados.
- Se han presentado catorce proyectos de Ley.
- Tramitado quinientas treinta y nueve preguntas.
- Intervenido en veintiséis Interpelaciones.
- Y los Consellers han comparecido ante estas Cortes
en treinta y dos ocasiones.
En la agenda del Gobierno está prevista la presentación
ante esta Cámara de varios proyectos de ley entre los que
quiero destacar uno sobre la Racionalización en el Uso del
Agua, para ayudar a resolver uno de los más graves problemas
de nuestra Comunidad.
En cuanto a las relaciones con Diputaciones y Ayuntamientos,
deseo resaltar que el Consell ha mantenido un escrupuloso
respeto a la autonomía municipal y provincial, y
ha tratado de efectuar una coordinación que no supusiese
en ningún momento subordinación, sino acción conjunta,
mejor gestión de recursos y supresión de duplicaciones.
Estos criterios inspiran la Ley de Coordinación de Diputaciones
y los Decretos que la desarrolla, con un planteamiento
de igualdad y de búsqueda real de soluciones a los
problemas comunes planteados .
En esta línea mantendremos el respeto y el dialogo como
bases, pero nunca haremos dejación de nuestra facultad y
obligación de coordinar para administrar mejor.
Las relaciones de la Generalidad con la Administración
Central del Estado merecen especial atención.
Seriedad, diálogo y espíritu de solidaridad, pero también
firmeza y energía en la defensa de los legítimos intereses
de la Comunidad han sido las pautas de nuestra
conducta a lo largo del difícil camino de negociación de las
transferencias. Los resultados están ahí: Estamos al máximo
nivel de competencias en relación con cualquier otra
comunidad autónoma.
Las diferencias de criterio entre la Administración
Autonómica y la Central no ha sido excusa para lanzar alardes
victimistas ni tampoco fáciles reclamos publicitarios.
Pero siempre hemos esgrimido razones y mantenido nuestras
posiciones con la energía necesaria.
Bajo esta perspectiva, y con el rigor necesario, el Gobierno
de la Generalidad afronta hoy el duro problema de
la financiación de las Comunidades Autónomas.
Nosotros no vamos a amenazar con la denuncia del Estatuto,
ni, por supuesto, pensamos en retornar tampoco
ninguna competencia.
Nosotros estamos esgrimiendo razones.
Desde un escrupuloso respeto a esta forma de actuar, tenemos
que resaltar la que siempre ha sido nuestra postura
de fondo sobre el problema de financiación de las Comunidades
Autónomas: hay que respetar, a la vez, la solidaridad
y la equidad.
Solidaridad frente a un problema que amenaza el bienestar
de todos los españoles y entre ellos los valencianos: el incremento
del déficit público.
Técnicamente, es imprescindible contener el déficit
público, y a mi modo de ver el Estado actúa con responsabilidad
cuando aborda decididamente esta cuestión. La reducción
de esta magnitud disminuirá la inflación del próximo
año, compensando en parte el efecto alcista que pueda
suponer el nuevo Impuesto sobre el Valor Añadido.
Al tiempo, reducir el diferencial de inflación significa
ser más competitivo, vender más y crear más empleo. Significa
también liberar recursos para el sector privado y dinamizar
la sociedad.
Hay pues, que reducir el déficit y los valencianos estaremos
junto al resto de los españoles para conseguir este objetivo.
Pero junto a la solidaridad, exigimos también un reparto
equitativo, y no sólo entre las distintas Comunidades
Autónomas, ni entre las Administraciones locales o con cargo
al fondo de compensación interterritorial. El Estado
debe, desde sus presupuestos, ser el primero en dar ejemplo
de austeridad y aportar al fondo común de ahorro de gasto
público su parte correspondiente.
El futuro no pasa por incrementar el gasto público, sino
por ahorrarlo, pero también hay que significar, que las Comunidades
Autónomas no somos, en absoluto, causantes
del déficit público, y con toda seguridad no lo es la valenciana,
que ha basado todos sus planteamientos sobre la austeridad.
Buena prueba son las contrataciones de personal,
casi ridículas -doscientos cincuenta sobre treinta mil funcionarios
transferidos, y ello porque los servicios centrales
siguen sin llegar-. La contención de gastos corrientes y el
impulso de las inversiones reactivadoras de la economía, ha
sido, y sigue siendo también, una de las bases fundamentales
de los planteamientos de austeridad de la Generalidad
Valenciana. // ,/
Señores Diputados, a pesar de su indudable trascendencia,
no podemos distorsionar este problema. Estas diferencias
que anualmente se producen en cualquier Estado
federal a la hora de discutir los presupuestos,,no pueden suponer
en modo alguno una crisis institucional como pretenden
desde posiciones de interés partidista.
Más allá de la actual discusión presupuestaria, lo que
ahora hay que negociar con ahinco es el calendario y 10s términos
del sistema de financiación definitivo señalados en la
«LOFCA» para las comunidades autónomas que hubiesen
alcanzado la totalidad de las competencias previstas en sus
Estatutos.
La Generalidad Valenciana pretende que este sistema
definitivo sea mejorado, sobre todo en lo concerniente a la
inversión nueva, que no debe canalizarse, en nuestra opinión,
exclusivamente a través del Fondo del Compensación
Interterritorial. Pero en todo caso, el sistema definitivo,
aún no adoptado, debe comportar una mejor y más amplia
financiación de nuestra Comunidad.
Señorías, por encima de cualquier consideración, mil
novecientos ochenta y cinco va a ser el año en que culminael proceso de transferencias previsto en nuestro Estatuto de
Autonomía, incluyendo también la consecución de una
auténtica autonomía financiera.
Para el primero de enero de mil novecientos ochenta y
seis hemos de esperar la entrada en vigor también, de la
transferencia en materia de ferrocarriles de vía estrecha, del
Instituto de Reforma y Desarrollo Agrario, de las Universidades
y del Instituto Nacional de la Salud, transferencias
cuya valoración excede ampliamente los cien mil millones
de pesetas.
En definitiva, la etapa de las transferencias será una
anécdota en muy poco tiempo ya. Por delante quedará para
la historia la institucionalización del autogobierno y la unidad
política de lo que siempre fue una realidad social.
Resumen final de este proceso, hasta ahora, es la negociación
de setenta y siete Reales Decretos, publicados o en
proceso de publicación, y la transferencia de más de treinta
mil funcionarios actualmente, que con el último traspaso
alcanzarán los sesenta mil. Desde la perspectiva de nuestra
valoración, los costes y presupuestos de la Generalidad deberían
alcanzar en años venideros más de doscientos sesenta
y cinco mil millones de pesetas. Ni más ni menos que un nivel
competencia1 y unas valoraciones propias de un Estatuto
amplio y de un proceso de negociación bien llevado y exigente.
Proceso de negociación que se inició a finales de mil novecientos
ochenta y dos y que culmina ahora, con sólo cerca
de tres años después.
Este es, Señorías, un brevísimo resumen de nuestra
realización, de nuestra situación actual. De realizaciones y
proyectos concretos que están en marcha, y que ya son realidades
muchos de ellos, y no meras promesas.
El trabajo de toda Institución y los criterios en que se
basa necesitan de la crítica. Y quiero afirmar, con toda
franqueza, que la crítica a la labor del Gobierno Valenciano
es siempre bien recibida en la Institución que presido.
Pero dicho esto, quiero diferenciar también entre la crítica
necesaria y los alborotos, los desgarros de vestiduras sin
fundamento, que sólo aportan alarma y sobresalto al ciudadano
y que, en definitiva, no pueden considerarse, en mi
opinión, una labor seria de oposición.
He subrayado la necesidad que tenemos de disminuir el
déficit público, consciente de los sacrificios que conlleva.
Pero no se confunda esta posición con el discurso violentamente
antiestatal de ciertas posiciones políticas para las
cuales sólo existe el mercado libre, y lo demás estorba.
En las sociedades democráticas modernas existe la competencia,
existe el mercado, y por supuesto, la iniciativa privada.
Pero también existen los trqbajadores, los sindicatos,
la enseñanza pública, la seguridad social, y la necesidad de
proteger todo lo que es patrimonio común conseguido con
años de esfuerzo.
Desde la Institución de todos los valencianos propugnamos
la defensa de la solidaridad, la participación y la
equidad, sin los cuales se haría imposible la legitimidad
democrática, la regeneración cultural de la sociedad y la
lucha contra las igualdades, tan llamativas todavía entre
nosotros.
Para terminar, quiero afirmar ante sus Señorías, ahora
que tanto se habla de elecciones y que se elaboran todo tipo
de propuestas de frentes, para derrotar al Gobierno, que el
Gobierno que presido está dedicado enteramente a trabajar,
y espero que ese trabajo se note.
Hoy nadie puede negar que estamos vertebrando, política
y administrativamente, una Comunidad Autónoma en la
que hace tan sólo dos años estaba casi todo por hacer, a la
vez que sobre muchos de nuestros conciudadanos pesaba
una cierta crisis de identidad, que hoy finalmente está superada.
Nadie puede negar que los valencianos estamos dando
un gran paso adelante en el conocimiento de nuestra sociedad.
Nadie puede pasar por alto que la controvertida, tópica
y nada beneficiosa imagen que esta Comunidad tuvo hasta
entonces, se ha difuminado, mereciendo ahora el respeto
que se nos discutía y el reconocimiento de nuestro dinamismo,
de nuestras tradiciones y de nuestra dignidad.
Estamos trabajando en esta línea y por este camino pensamos
seguir.
Señoras y Señores Diputados, muchas gracias.
EL SR. PRESIDENT:
Muchas gracias Señor Presidente.