| SESSIÓ PLENARIA NÚMERO 57 PRIMERA REUNIÓ CELEBRADA EL DIA 18 DE SETEMBRE DE 1985 |
| SESSIÓ DE LES CORTS VALENCIANES DEL DIA DIVUIT DE SETEMBRE DE MIL NOU-CENTS VUITANTA-CINC (Comenca la sessió a les deu trenta hores, sota la Presidencia del Senyor Garcia Miralles .) EL SR. PRESIDENT: Il~lustresS enyores i Senyors Diputats. La Presidencia accepta l'oferta de serveis de les Corts i declara obert el periode de sessions. D'acord amb l'article cinquanta-tres del Reglament he de comunicar a la Cambra que durant les darreres vacances parlamentaries no ha estat necessari la convocatoria de la Diputació Permanent, encara que la seua Mesa ha estat reunida el dia vint-i-tres de julio1 per tal de preparar les sessions plenaries extraordinaries celebrades els dies vint-i-nou i trenta del mateix mes de juliol. El punt únic de I'Ordre del Dia és el debat sobre la declaració de Política General realitzada pel Molt Honorable Senyor President de la Generalitat Valenciana, de conformitat amb l'article cinquanta de la Llei cinc/mil nou-cents vuitanta-tres, de trenta de desembre, del Govern Valencia. El Molt Honorable Senyor President de la Generalitat té la paraula. EL SR. PRESIDENT DE LA GENERALITAT: Molt excel.lent Senyor President, 11-lustres Senyores i Senyors Diputats: Siguiendo la tradición parlamentaria, tengo el honor de comparecer antes Sus Señorías en mi condición de presidente del Gobierno Valenciano para efectuar un análisis de la situación actual de nuestra Comunidad, abriendo así el debate sobre los problemas que preocupan a estas Cortes y a la sociedad valenciana. Acudo a esta Cámara con la intención de informar amplia y claramente de la situación general, de la actuación de mi Gobierno y de los proyectos en marcha. Sé que vengo a un debate, y aunque quisiera encontrar acuerdo común estoy convencido de que no todos los Grupos Parlamentarios coincidimos ni en el diagnóstico ni en las soluciones adecuadas para resolverlos. A pesar de eso, como Presidente de todos los valencianos vengo a nuestras Cortes a hacer un balance de un año positivo para el desarrollo de nuestra autonomía. Vengo también a ofrecer soluciones a nuestros problemas. Porque nuestra situación actual -Señores Dipuados, nos estamos jugando el futuro- exige el esfuerzo común de los trabajadores, de los empresarios, de la Universidad y todos los enseñantes, de los profesionales, de los medios de comunicación social y, en primera línea, de quienes, como ustedes y como yo, hemos dedicado nuestro esfuerzo personal al duro, pero también bonito ejercicio del servicio público. Vivimos en una crisis profunda y distinta a todas las crisis vividas hasta ahora. Hay que dejar ya de añorar el pasado, la sociedad de los años sesenta no va a volver. Los empresarios dicen que no venden todo lo que quisieran. Y es cierto. Pero es que ha cambiado la demanda, han cambiado los mercados, han cambiado los precios y estamos ya en un nuevo y diferente escenario económico. Los trabajadores llevan años soportando y moderando sus reivindicaciones, soportando -ellos los primeros-, la carga más pesada de la crisis. Los profesionales, están viendo lo difícil que resulta encontrar trabajo y lo fácil que es, ahora, para ellos perder clientes. La Universidad, se replantea su propia función tratando de recuperar su papel dinamizador de la sociedad. Los medios de comunicación, cuya positiva actitud tanto ayudó en la recuperación de la democracia, sufren también ahora la crisis generada por el incremento de la competencia y por su necesaria adaptación a las nuevas técnicas de la comunicación. Esto es, seguramente, lo que se comenta en la calle. Son los datos de la conciencia ciudadana. Pero la crisis, ya lo he dicho, es una profunda transformación y, en líneas generales, los valencianos, creo que nos estamos adaptando bien a este nuevo panorama. Por eso puede decirse, con optimismo, pero sin alejarnos tampoco de la realidad, que el lado negativo de la situación se puede superar y, de hecho, estamos -con importantes sacrificios por parte de todos- en el camino correcto para superarla. La coyuntura económica internacional, en la que no me voy a detener para profundizar después en la realidad valenciana, presenta ya unos signos de recuperación. Los países de la CEE están creciendo en torno al dos y medio por cien, con una inflación contenida alrededor del cinco con ocho por cien. Los buenos resultados de la política de ajuste económico del Gobierno de la nación reafirman también que se esta en el camino de la superación. La inflación, en el último año, ha pasado del doce con dos por cien al nueve por cien. El índice de precios al consumo de los últimos doce meses es el más bajo que se registra desde el año mil novecientos setenta y dos. La balanza comercial exterior ha experimentado uncambio verdaderamente espectacular, pasando de casi dos mil quinientos millones de déficit a dos mil millones de superávit. Es también evidente que se recupera la inversión, esperándose un incremento cercano al cinco por cien en este año, también una cifra récord, el más elevado desde el año mil novecientos setenta y cuatro. En cuanto al principal problema nacional, el desempleo, agosto ha sido el quinto mes consecutivo de disminución, aunque las cifras -hay que reconocerlo- siguen siendo igualmente dramáticas. La economía valenciana ha tenido una tendencia similar. La actividad de la industria valenciana ha mejorado moderadamente en mil novecientos ochenta y cinco, alcanzando una utilización de la capacidad productiva superior al ochenta por cien por primera vez desde mil novecientos ochenta y dos. De hecho, con las pérdidas que también ha habido, nuestra industria ha generado más de seis mil empleos en lo que va de año. En el conjunto de nuestra economía el paro es, no obstante, el principal problema, es el gran contrapunto de nuestra realidad social con cerca de doscientos ochenta mil desempleados, habiéndose quebrado la tendencia a la disminución, aunque sólo sea en la provincia de Valencia, durante el mes de julio pasado. Considero innecesario -Señorías- repetir que el desempleo es, y a va a seguir siendo, la primordial preocupación de mi Gobierno, por mucho que estas cifras deban ser ponderadas por la especial incidencia que entre nosotros tiene el paradójico fenómeno de la economía sumergida. Por otra parte, fenómeno de difícil cuantificación y estimación. Recientemente, en coherencia con el Plan Económico Valenciano, la Generalitat ha puesto en marcha un programa de fomento de empleo al que destinamos mil millones de pesetas. Este programa está dirigido a favorecer la contratación de mayores de cuarenta y cinco años, jóvenes que buscan su primer empleo, minúsvalidos, y otros colectivos con especiales dificultades de contratación. Estos mil millones de mil novecientos ochenta y cinco, que pretendo tengan su continuación con idéntica cuantía en los presupuestos del ochenta y seis, favorecerán la tendencia a la contención del desempleo, sobre todo, si tenemos en cuenta que no es lógico pensar que se repita un fenómeno extraordinario como las heladas del último enero que incrementaron el paro en cerca de veinte mil personas, además de reducir el Producto Interior Bruto de la Comunidad, aproximadamente, en un uno por ciento. Nuestra política industrial, por otra parte, tanto en su vertiente dinamizadora en áreas industriales en declive, como de las de prestación de servicios a pequeñas y medianas empresas de cara a su modernización, puede, a finales de este año, presentar resultados concretos. Las exportaciones industriales no muestran el ritmo de crecimiento espectacular que tuvimos el año pasado pero se mantienen a nivel global, si bien, por un supuesto con una incidencia diversa entre los diversos sectores económicos; así, mientras textil, confección, material de construcción y juguetes presentan algunas dificultades, continúan a buen ritmo las exportaciones de alimentación, madera y muebles, calzado, piel y cuero y productos metálicos -especialmente automóviles y material informático- que ocuparon los puestos primero y tercero del ranking de exportadores españoles. Es de esperar que la reciente decisión de la Administración estadounidense de no imponer obstáculos a las importaciones de calzado permita el mantenimiento del nivel de exportaciones de este producto, muy dirigidas como se sabe, a este país. Si bien Señorías, es evidente, que tanto en calzado como en otros productos, estamos obligados a diversificar cuanto antes nuestros mercados exteriores, mejorando diseños, calidades y, por supuesto, comercialización también. El sector construcción, y en particular el de la vivienda, es quizá el más golpeado por la crisis. No obstante, a finales del pasado año comenzaron a observarse síntomas de mejora en la actividad que parecen confirmarse en el transcurso del ochenta y cinco y que, probablemente, aumentarán con la aplicación de las últimas medidas adoptadas por el Gobierno de la nación que favorecen el consumo y apoyan la adquisición de vivienda propia. El sector servicios continúa creciendo en términos relativos. Si hace tiempo pasó a significar más del cincuenta por cien del valor de la producción valenciana, este año más del cincuenta por cien de nuestra población ocupada trabaja, precisamente, en este sector. Los servicios han demostrado ser capaces de generar, incluso durante la crisis, un número creciente de oportunidades de trabajo. Con los altibajos que se quiera, el año turístico ha tenido también un comportamiento satisfactorio. La leve caída de los índices de ocupación en el mes de julio tuvo su clara recuperación en el mes de agosto, en el que se aproximaron a las cifras de años anteriores, y ello a pesar cie la actuación en nuestras costas de las bandas terroristas, que no lograron los efectos que buscaban, y a pesar, también de la caída en parte del mercado inglés, afectado, en su primera parte del año, por la larga crisis minera y también por el problema de los cambios entre la peseta y la libra. Es de destacar, por otro lado, el sustancial incremento del turismo italiano en donde han intentado incidir las campañas específicas llevadas a cabo por la Generalidad Valenciana, así como las buenas previsiones que tenía el sector para el mes de septiembre. En el marco, entre otros, de la política destinada a potenciar los atractivos turísticos de nuestro territorio, han de situarse los esfuerzos realizados por la Generalitat para conseguir que Walt Disney instale en nuestra Comunidad su parque de atracciones europeo. En estos momentos, y como ustedes saben, aún no está decidida su ubicación entre Francia y España, y aunque el Gobierno de la nación ya ha diseñado su oferta, siguen los contactos para concretar aspectos relacionados con posibles ayudas complementarias que pudiera ofrecer la Generalitat. No vamos a entrar en polémica con otras autonomías, el interés de una inversión de este tipo es notorio, pero no hasta el punto de entrar en una subasta de concesiones. En cualquier caso, sabemos que nuestra Comunidad cuenta con excelentes perspectivas para que Disneylandia Europea se instale en alguna localidad de nuestro territorio.El proceso negociador se ha seguido minuciosamente disponiendo de toda la información necesaria para evaluar las consecuencias del impacto sobre nuestra economía. La Comunidad Valenciana dispone de la infraestructura y de los servicios necesarios para satisfacer las exigencias de un proyecto de esta envergadura. Para nuestro sector agrario, el año ochenta y cinco empezó con graves dificultades por los daños en la cosecha de cítricos y hortalizas como consecuencia de las heladas. Esto puso a prueba la capacidad de respuesta de la Generalidad. Las ayudas concedidas, las subvenciones económicas y el asesoramiento de los equipos técnicos de nuestra Consellería de Agricultura ha hecho posible que la repercusión en la campaña citrícola ochenta y cinco-ochenta y seis no sea tan grave como la que inicialmente se esperaba. Hoy, las previsiones señalan una producción de alrededor de los dos millones y medio de toneladas. Que la helada fue importante, a pesar de las discusiones iniciales, lo justifica sobradamente el incremento del coste de la vida que se produjo en los meses posteriores a esa helada como consecuencia de la escasez de ese tipo de productos. Por lo que respecta al desarrollo agrario, estamos trabajando junto con el Iryda en la Vega Baja, el Vinalopó, el Maestrazgo, Llíria, Benaguacil y otros puntos de nuestra geografía. Por otra parte intensificamos los esfuerzos contra la erosión y la desertización. También conviene destacar la ordenación de la oferta de productos agrarios, el control fitosanitario y el diagnóstico de plagas y enfermedades. En este orden de cosas son importantes tanto la ordenación del cultivo de los agrios como la del viñedo. En agrios se ha reestructurado más de ocho mil explotaciones, con una superficie superior a tres mil setecientas hectáreas; en viñedo la reestructuración ha afectado ya a más de cuatrocientas hectáreas. La investigación y difusión de la tecnología es crucial para el desarrollo de nuestra agricultura. En este sentido está trabajando el Instituto Valenciano de Investigación Agraria con más de sesenta y dos proyectos de investigación. Mi Gobierno impulsa el progreso de nuestra agricultura a través de campañas de capacitación empresarial y de formación e información a jóvenes agricultores. Complemento de estas actividades está siendo la promoción de servicios en el medio rural y del asociacionismo agrario, potenciando la creación de cooperativas y la agrupación de productores. Dentro de este balance de la situación hay que aludir a una de las mayores adversidades que hemos tenido que afrontar este verano. Como ya hice referencia en la anterior comparecencia en estas Cortes, me refiero de nuevo, a la acción devastadora de los incendios sobre nuestros bosques: treinta y cuatro mil seiscientas ochenta y siete hectáreas calcinadas durante los meses de julio y agosto, con un total de doscientos setenta y un incendios. La solución de esta plaga que los valencianos venimos padeciendo pasa por impulsar la coordinación de las distintas Administraciones, incrementando la vigilancia y dotando de nuevas unidades de intervención inmediata para evitar la extensión de los incendios. La batalla contra el fuego hay que ganarla cuidando y mejorando nuestros montes y, a la vez, repoblando las superficies devastadas, ganando esa batalla contra los incendios. En esta línea trabaja ya el Gobierno de la Gerleralidad. Quiero agradecer ante esta Cámara el cívico comportamiento de los miles de personas que han contribuido -arriesgando en muchas ocasiones sus vidas- a conservar ese patrimonio ecológico común. Creo que su actuación abnegada merece, por lo menos, un recuerdo de esta representación de las Cortes Valencianas. Para concluir este rápido análisis de nuestra economía y de la gestión del Consell en este campo, hay que resaltar el cumplimiento de uno de los compromisos mayores que yo mismo asumí ante sus Señorías hace ya más de un año: la creación en el Camp de Morvedre de tantos puestos de trabajo como los desaparecidos por el desmantelamiento de la cabecera de Altos Hornos del Mediterráneo. Durante este año, la Comisión de Promoción Económica de Sagunto ha desarrollado una intensa labor, labor que puede resumirse en setenta y una empresas en vía de asentamiento, con un total de ventiocho mil cuatrocientos sesenta y seis millones de inversión y mil novecientos noventa y ocho puestos de trabajo. Entre las empresas captadas creo que merece un comentario aparte el proyecto de la sociedad italiana Di1 Vetro, con la que se ha alcanzado ya un acuerdo, gracias a la intervención de la Generalitat, para crear la planta productora de vidrio, seguramente la más moderna de Europa, con una inversión total de cinco mil quinientos millones de pesetas, de los que la Generalitat Valenciana deberá aportar alrededor de mil millones en tres años, creándose cuatrocientos treinta y dos puestos de trabajo directos, que, seguramente, tendrán una mayor repercusión en la zona. La concentración de un volumen de inversión próximo a los treinta mil millones de pesetas logrado en la zona, inducirá un incremento en la renta comarcal, seguramente de entre un quince a un veinte por cien. Frente a la desconfianza y el comprensible miedo al futuro, la sensatez y el trabajo serio y continuado han conseguido que la reconversión industrial de Sagunto sirva de modelo para otros sectores económicos con problemas similares en otras regiones. En definitiva, la perspectiva económica de la Comunidad Valenciana puede considerarse, moderadamente optimista, por las siguientes razones: - La agricultura valenciana sigue empujando en los mercados extranjeros. - Nuestra industria apunta ya hacia una mayor actividad. - La construcción muestra leves indicios objetivos de recuperación. - Crece firmemente el sector de los servicios. - Se frena significativamente la inflación al tiempo que se reduce el diferencial respecto a los países de nuestro entorno. - Y se registra una mejora en el empleo, aunque todavía modesta y vacilante. Se están dando, por tanto, las condiciones necesarias para un cambio de signo en nuestro acontecer económico.Pero, Señorías, hablar de economía valenciana, aquí y ahora, supone -y no es un tópico- enfrentarse a la gran cuestión pendiente del país: nuestra integración en Europa. La entrada de España en la Comunidad va a originar un cambio profundo en las estructuras económicas, sociales y jurídicas. La adhesión va a suponer la instauración de un régimen de libre circulación de mercancías entre los países miembros, la eliminación de los obstáculos arancelarios, serias restricciones cuantitativas y la adaptación a un arancel exterior y a una política comercial común. Va a permitir también un régimen de libre circulación de trabajadores, la libre prestación de servicios intracomunitarios y el libre establecimiento de personas físicas y sociedades de todos los países que integran el Mercado Común. La integración supondrá el establecimiento en nuestro país de un nuevo orden jurídico, con un sistema particular de fuentes del derecho y una instancia jurisdiccional propia: la Corte de Justicia de las Comunidades Europeas. Para los valencianos nuestra pertenencia a Europa ha sido siempre patente. Hemos tenido la perspectiva de la integración europea como algo alcanzable e ineludible. Sólo así se ha podido conseguir en los últimos tiempos buenos níveles de competitividad para nuestros productos a pesar de situaciones claramente desventajosas respecto a terceros países. El sector agrario valenciano obtendrá, al final del período transitorio, una clara ventaja respecto a sus competidores habituales. La existencia de precios mínimos de garantía eliminará incertidumbres para nuestros agricultores. El hecho de que la Comunidad Valenciana sea un gran abastecedor de frutas y hortalizas a la CEE, no es simplemente un hecho caprichoso, responde a una demanda consolidada y a un vacío de abastecimiento de los países miembros, lo que debe inclinar en el futuro la balanza claramente a nuestro favor. Para el vino y sus derivados la situación es distinta. A los vinos con calidad y prestigio se les presenta un buen futuro, no así a los de pasto y baja calidad cuya situación será -y conviene tomar buena nota desde ahora- especialmente desfavorable a corto plazo. Habrá que reducir la superficie destinada al viñedo, lo cual, siendo, problemático, siempre puede paliarse poniendo en regadío determinadas zonas tradicionalmente vinícolas. En conjunto podemos afirmar que para la agricultura la integración en la Comunidad, dará un saldo claramente positivo. Las principales repercusiones industriales de la adhesión, al no existir una política común en este sector, hay que buscarlas, fundamentalmente, en la libre circulación de mercancías. Y la libertad, en economía, exige imaginación, competitividad, riesgo, calidad, diseño, ideas claras, esfuerzo común y empuje. Entrar en Europa significa vender en un mercado mucho mayor que el actual, pero también significa vender en un mercado mucho más exigente. Tenemos siete años por delante para ganar ese gran mercado. Al igual que hemos hecho con nuestra producción agrícola, la industria valenciana debe empezar ya a competir con las empresas europeas. Nuestros productos alimenticios han de adecuarse a los gustos y requerimientos técnico-sanitarios de la Europa de los doce. Nuestras alfombras, mantas, zapatos, cerámicas, muebles, pavimentos, azulejos y juguetes, han de adecuarse a la nueva situación, a través de una política decidida de modernización. La Generalidad está trabajando para que nuestras empresas compitan con éxito. Hace justamente un año que el IMPIVA empezó a funcionar impulsando la modernización de nuestras pequeñas y medianas empresas, y cuidando especialmente la formación gerencial. El Gobierno valenciano se está ocupando de atender Ia sensibilización de los empresarios ante las nuevas condiciones en que tendrán que desarrollar su actividad. En los últimos ejercicios presupuestarios de la Generalitat se ha venido prestando una especial atención a programas específicos de formación técnica y a la adaptación de nuestras normativas a las directrices comunitarias existentes. El libro blanco sobre nuestra integración en el Mercado Común estará concluido, espero, en el próximo diciembre. Sector transporte: será otra de las actividades en la que, sin duda, se notarán negativamente los efectos de la adhesión. Teniendo en cuenta el necesario e inevitable riesgo de tener que entrar en la Comunidad, tenemos, claramente, una empresa por delante, tenemos que tener en cuenta el grado de atomización de nuestras empresas -el ochenta por cien recuérdese tienen un solo vehículo- y es necesario, inevitable, estimular la fusión y la concentración de empresas potenciando así las economías externas, para tener posibilidades de competir con éxito. Como aspecto, no obstante, positivo cabe señalar la alta competitividad del subsector de transportes internacionales, un soporte importante de la exportación valenciana. En materia de consumo tenemos que adecuar nuestros productos a los niveles comunitarios de calidad y normalización, lo que redundará sin duda también, en beneficio de nuestros consumidores. Las repercusiones de la adhesión -como vengo diciendo- están poniendo a prueba la capacidad de respueta no sólo de las empresas y de los trabajadores sino también de todas nuestras instituciones. Somos conscientes de ello y no dudamos que el balance final, luego del período transitorio, será positivo, sobre todo si nuestra política, a partir de ahora, hace de este objetivo algo primordial. Es necesario insistir en la importacia de este hecho. Sólo afrontando con decisión la modernización de nuestra estructura productiva, podremos recoger los frutos de nuestra adhesión, pero no podemos modernizar nuestras empresas sin modernizar nuestras mentes, abriéndolas a la innovación y al progreso. Para la Comunidad Valenciana, que hoy es ya una primera potencia exportadora en España, la entrada en la Comunidad no es otra cosa que la reválida de un europeísmo tan arraigado en nuestra sociedad, hasta un punto queEuropa es una de las señas de nuestra identidad económica y también cultural. La integración en Europa no es, desde luego, algo estrictamente económico. Es un esfuerzo que habrá que sostener durante generaciones y cuyo éxito depende, en buena parte, de que sepamos transformar nuestro sistema educativo dando a nuestros hijos una formación intelectual, cultural y técnica a la altura de los tiempos. En este sentido, y dentro de nuestra política de fomento del bienestar social, la Generalidad está realizando un importante esfuerzo en el tema educativo, el sistema educativo valenciano ha visto incrementado su personal docente, potenciando la educación de adultos e incrementando sensiblemente también las subvenciones a los centros. Continúa desarrollándose el proceso de normalización lingüística en la escuela, incorporando paulatinamente la enseñanza del valenciano, que está ya eii torno a los cuatrocientos cincuenta mil alumnos. En las universidades se ha aprobado y puesto en marcha la Ley de Consejos Sociales y del Consejo Interuniversitario. Se ha continuado con la política de fomento de la investigación mediante ayudas, becas en el extranjero y dotaciones para mejora de la infraestructura. En el campo de la promoción y de la difusión cultural, así como en el de la conservación del patrimonio arqueológico y arquitectónico, hay que anotar realizaciones importantes. La creación del archivo central de la Generalidad, de la Biblioteca Valenciana y del Instituto Valenciano de Arte Moderno. También se ha prestado gran atención al fomento y promoción de la cultura musical, teatral y cinematográfica; se ha apoyado a las bandas de música, a compositores valencianos y se ha ayudado también a la producción discográfica autóctona. En el terreno sanitario, estamos también trabajando en la comarcalización y modernización de los servicios de salud y en la programación de intervenciones preventivas, tanto a nivel individual como colectivo y medioambiental. Así, la Conselleria de Sanidad y Consumo actúa ya en un asunto de tanta actualidad como el síndrome de inmunodeficiencia adquirida conocido por SIDA, y a pesar de no ser un problema grave en nuestro ámbito, salvo en colectivos muy específicos, deben adoptarse, y así se está haciendo, las medidas pertinentes para su prevención. Otro problema que preocupa especialmente al Gobierno es el fenómeno de la drogadicción. Entendemos la drogadicción en sentido amplio, incluyendo también la adicción al alcohol y al tabaco, aunqne reconociendo, por supuesto, la existencia de grados de peligrosidad. Nuestra actuación va encaminada a atacar las causas, preventivamente, y a atender a la rehabilitación del drogadicto. En esta línea la Generalidad ha impartido, hasta el momento, cuarenta y siete cursos a profesores de EGB, con asistencia de mil enseñantes que posteriormente, orientarán a los niños contra el consumo de drogas. Y ha realizado campañas de sensibilización, que se propone mantener e intensificar. En materia de carreteras y viviendas se han puesto en marcha las compentencias recibidas en mil novecientos ochenta y cuatro, consiguiendo un importante relanzamiento de las inversiones que están ya adjudicadas en un noventa por cien y en ejecución en un cincuenta y siete por cien. Es : de destacar también la aprobación de planes urbanísticos en gran número de municipios: cien en Valencia, sesenta y cuatro en Alicante y treinta y nueve en Castellón. Igualmente se encuentra avanzado el expediente para la iniciación de las obras de enterramiento del trazado ferroviario de Valencia, y también en estudio el de Castellón, que eliminara la ingente cantidad de pasos a nivel actualmente existentes. En estado avanzado se encuentra también el expediente de realización de obras de nuevas plantas de Gabarda y Beneixida, así como el Plan de Saneamiento de la Vega Baja y de 1'Horta. En materia de protección medio ambiental destacan 1 también los estudios previos para la realización de un plan de ordenación del carrasca1 de la Font Rotja, de la ordenación de la playa de la Malvarrosa y el análisis sobre la sedimentación en la Albufera de Valencia. Respecto a modernizar nuestra estructura interna, he de destacar, también, la entrada en vigor de la Ley de la Función Pública, que pretende ser instrumento organizativo de nuestra Administración, basada en los principios constitucionales de igualdad y mérito, y también en la eficacia; se ha conseguido una Ley innovadora, que por primera vez no utiliza en la legislación española el concepto de cuerpo como criterio organizativo, que pone al funcionario y a la Administración al servicio del ciudadano y no a la inversa, y que, finalmente, establece criterios objetivos tanto en los sistemas de acceso como en los de ascenso y cobertura de puestos de trabajo. Creemos que esta Ley y su correspondiente desarrollo reglamentario permitirá que tengamos en la Generalidad Valenciana una administración moderna y eficiente. Considero también imprescindible racionalizar al máximo los procedimientos administrativos. Para ello se ha creado una Dirección General específica que tiene por misión el constante estudio del aparato burocrático, precisamente para ir eliminando y revisando los trámites innecesarios, los informes y las «pólizas» y los lentos papeleos que tanto han mermado la eficacia de la administración. Dentro de este proceso de racionalización es imprescindible hablar de los sistemas de información. En este sentido ya se ha iniciado el proceso de automatización de varias Consellerias. La informatización reviste también serios riesgos de crecimiento anárquico y duplicidad en las aplicaciones y los medios. Para evitarlo, la Generalidad diseña un plan informático que supondrá la planificación por fases de todo el proceso de utilización de esta moderna herramienta por la Administración autonómica. Siempre, como ya dije, con el objetivo claro de mejorar la atención al ciudadano. En mi opinión, toda actuación de gobierno ha de partir de una planificación previa y por ello la Generalitat, en su momento, elaboró, y estas Cortes aprobaron, el Plan Económico Valenciano, cuya ejecución, aunque costosa por ser muy ambicioso, se está llevando a cabo, tanto para dotar de infraestructura a nuestra Comunidad, como para colaborar en la modernización de nuestras empresas y en el relanzamiento económico.Los objetivos recaudatorios de tributos cedidos por la administración central alcanzando, a pesar del alto nivel impuesto por al Administración en el momento de la transferencia, habiendo llegado en el pasado mes de agosto a más de veintiséis mil millones de recaudación en los tributos cedidos. El Gobierno que presido ha basado sus relaciones con otras Instituciones en el mutuo respeto y en la colaboración. Así, nuestras relaciones en las Cortes se han caracterizado por el afán del Gobierno de atender a las numerosas preguntas y solicitudes de que en el ejercicio de su legítimo derecho han efectuado los Ilustres Señores Diputados. - Se han presentado catorce proyectos de Ley. - Tramitado quinientas treinta y nueve preguntas. - Intervenido en veintiséis Interpelaciones. - Y los Consellers han comparecido ante estas Cortes en treinta y dos ocasiones. En la agenda del Gobierno está prevista la presentación ante esta Cámara de varios proyectos de ley entre los que quiero destacar uno sobre la Racionalización en el Uso del Agua, para ayudar a resolver uno de los más graves problemas de nuestra Comunidad. En cuanto a las relaciones con Diputaciones y Ayuntamientos, deseo resaltar que el Consell ha mantenido un escrupuloso respeto a la autonomía municipal y provincial, y ha tratado de efectuar una coordinación que no supusiese en ningún momento subordinación, sino acción conjunta, mejor gestión de recursos y supresión de duplicaciones. Estos criterios inspiran la Ley de Coordinación de Diputaciones y los Decretos que la desarrolla, con un planteamiento de igualdad y de búsqueda real de soluciones a los problemas comunes planteados . En esta línea mantendremos el respeto y el dialogo como bases, pero nunca haremos dejación de nuestra facultad y obligación de coordinar para administrar mejor. Las relaciones de la Generalidad con la Administración Central del Estado merecen especial atención. Seriedad, diálogo y espíritu de solidaridad, pero también firmeza y energía en la defensa de los legítimos intereses de la Comunidad han sido las pautas de nuestra conducta a lo largo del difícil camino de negociación de las transferencias. Los resultados están ahí: Estamos al máximo nivel de competencias en relación con cualquier otra comunidad autónoma. Las diferencias de criterio entre la Administración Autonómica y la Central no ha sido excusa para lanzar alardes victimistas ni tampoco fáciles reclamos publicitarios. Pero siempre hemos esgrimido razones y mantenido nuestras posiciones con la energía necesaria. Bajo esta perspectiva, y con el rigor necesario, el Gobierno de la Generalidad afronta hoy el duro problema de la financiación de las Comunidades Autónomas. Nosotros no vamos a amenazar con la denuncia del Estatuto, ni, por supuesto, pensamos en retornar tampoco ninguna competencia. Nosotros estamos esgrimiendo razones. Desde un escrupuloso respeto a esta forma de actuar, tenemos que resaltar la que siempre ha sido nuestra postura de fondo sobre el problema de financiación de las Comunidades Autónomas: hay que respetar, a la vez, la solidaridad y la equidad. Solidaridad frente a un problema que amenaza el bienestar de todos los españoles y entre ellos los valencianos: el incremento del déficit público. Técnicamente, es imprescindible contener el déficit público, y a mi modo de ver el Estado actúa con responsabilidad cuando aborda decididamente esta cuestión. La reducción de esta magnitud disminuirá la inflación del próximo año, compensando en parte el efecto alcista que pueda suponer el nuevo Impuesto sobre el Valor Añadido. Al tiempo, reducir el diferencial de inflación significa ser más competitivo, vender más y crear más empleo. Significa también liberar recursos para el sector privado y dinamizar la sociedad. Hay pues, que reducir el déficit y los valencianos estaremos junto al resto de los españoles para conseguir este objetivo. Pero junto a la solidaridad, exigimos también un reparto equitativo, y no sólo entre las distintas Comunidades Autónomas, ni entre las Administraciones locales o con cargo al fondo de compensación interterritorial. El Estado debe, desde sus presupuestos, ser el primero en dar ejemplo de austeridad y aportar al fondo común de ahorro de gasto público su parte correspondiente. El futuro no pasa por incrementar el gasto público, sino por ahorrarlo, pero también hay que significar, que las Comunidades Autónomas no somos, en absoluto, causantes del déficit público, y con toda seguridad no lo es la valenciana, que ha basado todos sus planteamientos sobre la austeridad. Buena prueba son las contrataciones de personal, casi ridículas -doscientos cincuenta sobre treinta mil funcionarios transferidos, y ello porque los servicios centrales siguen sin llegar-. La contención de gastos corrientes y el impulso de las inversiones reactivadoras de la economía, ha sido, y sigue siendo también, una de las bases fundamentales de los planteamientos de austeridad de la Generalidad Valenciana. // ,/ Señores Diputados, a pesar de su indudable trascendencia, no podemos distorsionar este problema. Estas diferencias que anualmente se producen en cualquier Estado federal a la hora de discutir los presupuestos,,no pueden suponer en modo alguno una crisis institucional como pretenden desde posiciones de interés partidista. Más allá de la actual discusión presupuestaria, lo que ahora hay que negociar con ahinco es el calendario y 10s términos del sistema de financiación definitivo señalados en la «LOFCA» para las comunidades autónomas que hubiesen alcanzado la totalidad de las competencias previstas en sus Estatutos. La Generalidad Valenciana pretende que este sistema definitivo sea mejorado, sobre todo en lo concerniente a la inversión nueva, que no debe canalizarse, en nuestra opinión, exclusivamente a través del Fondo del Compensación Interterritorial. Pero en todo caso, el sistema definitivo, aún no adoptado, debe comportar una mejor y más amplia financiación de nuestra Comunidad. Señorías, por encima de cualquier consideración, mil novecientos ochenta y cinco va a ser el año en que culminael proceso de transferencias previsto en nuestro Estatuto de Autonomía, incluyendo también la consecución de una auténtica autonomía financiera. Para el primero de enero de mil novecientos ochenta y seis hemos de esperar la entrada en vigor también, de la transferencia en materia de ferrocarriles de vía estrecha, del Instituto de Reforma y Desarrollo Agrario, de las Universidades y del Instituto Nacional de la Salud, transferencias cuya valoración excede ampliamente los cien mil millones de pesetas. En definitiva, la etapa de las transferencias será una anécdota en muy poco tiempo ya. Por delante quedará para la historia la institucionalización del autogobierno y la unidad política de lo que siempre fue una realidad social. Resumen final de este proceso, hasta ahora, es la negociación de setenta y siete Reales Decretos, publicados o en proceso de publicación, y la transferencia de más de treinta mil funcionarios actualmente, que con el último traspaso alcanzarán los sesenta mil. Desde la perspectiva de nuestra valoración, los costes y presupuestos de la Generalidad deberían alcanzar en años venideros más de doscientos sesenta y cinco mil millones de pesetas. Ni más ni menos que un nivel competencia1 y unas valoraciones propias de un Estatuto amplio y de un proceso de negociación bien llevado y exigente. Proceso de negociación que se inició a finales de mil novecientos ochenta y dos y que culmina ahora, con sólo cerca de tres años después. Este es, Señorías, un brevísimo resumen de nuestra realización, de nuestra situación actual. De realizaciones y proyectos concretos que están en marcha, y que ya son realidades muchos de ellos, y no meras promesas. El trabajo de toda Institución y los criterios en que se basa necesitan de la crítica. Y quiero afirmar, con toda franqueza, que la crítica a la labor del Gobierno Valenciano es siempre bien recibida en la Institución que presido. Pero dicho esto, quiero diferenciar también entre la crítica necesaria y los alborotos, los desgarros de vestiduras sin fundamento, que sólo aportan alarma y sobresalto al ciudadano y que, en definitiva, no pueden considerarse, en mi opinión, una labor seria de oposición. He subrayado la necesidad que tenemos de disminuir el déficit público, consciente de los sacrificios que conlleva. Pero no se confunda esta posición con el discurso violentamente antiestatal de ciertas posiciones políticas para las cuales sólo existe el mercado libre, y lo demás estorba. En las sociedades democráticas modernas existe la competencia, existe el mercado, y por supuesto, la iniciativa privada. Pero también existen los trqbajadores, los sindicatos, la enseñanza pública, la seguridad social, y la necesidad de proteger todo lo que es patrimonio común conseguido con años de esfuerzo. Desde la Institución de todos los valencianos propugnamos la defensa de la solidaridad, la participación y la equidad, sin los cuales se haría imposible la legitimidad democrática, la regeneración cultural de la sociedad y la lucha contra las igualdades, tan llamativas todavía entre nosotros. Para terminar, quiero afirmar ante sus Señorías, ahora que tanto se habla de elecciones y que se elaboran todo tipo de propuestas de frentes, para derrotar al Gobierno, que el Gobierno que presido está dedicado enteramente a trabajar, y espero que ese trabajo se note. Hoy nadie puede negar que estamos vertebrando, política y administrativamente, una Comunidad Autónoma en la que hace tan sólo dos años estaba casi todo por hacer, a la vez que sobre muchos de nuestros conciudadanos pesaba una cierta crisis de identidad, que hoy finalmente está superada. Nadie puede negar que los valencianos estamos dando un gran paso adelante en el conocimiento de nuestra sociedad. Nadie puede pasar por alto que la controvertida, tópica y nada beneficiosa imagen que esta Comunidad tuvo hasta entonces, se ha difuminado, mereciendo ahora el respeto que se nos discutía y el reconocimiento de nuestro dinamismo, de nuestras tradiciones y de nuestra dignidad. Estamos trabajando en esta línea y por este camino pensamos seguir. Señoras y Señores Diputados, muchas gracias. EL SR. PRESIDENT: Muchas gracias Señor Presidente. |