Proyecto de Ley General de Estabilidad Presupuestaria (621/000033) y Organica complementaria a la Ley General de Estabilidad Presupuestaria (621/000034) 

Fase Dictamen de la Comisión, fecha 12/11/01

Comisión de Hacienda


El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, Senadora Aroz.
A continuación corresponde la defensa de la propuesta de veto número 5 al proyecto de ley general de estabilidad presupuestaria y número 4 al proyecto de ley orgánica complementaria a la ley general de estabilidad presupuestaria, presentadas por el Grupo Parlamentario Socialista. Para su defensa, tiene la palabra el Senador Lerma.

El señor LERMA BLASCO: Muchas gracias.
Vista la actitud del Grupo del Gobierno, quizá procediera decir únicamente que sostenemos las enmiendas y los vetos para el Pleno, y hemos terminado; sin embargo me parece que de aquí al Pleno queda una oportunidad más de reflexión, como también quedaba --y por desgracia ya hemos liquidado-- desde la Ponencia hasta esta Comisión. Yo voy a insistir una vez más en desvelar --si se quiere-- dos planteamientos antes del Pleno, porque me parece muy importante la ley y, por lo tanto, también la reconsideración.
En mi opinión este proyecto de ley, aun siendo oportuno en lo que a la voluntad de conseguir la estabilidad presupuestaria se refiere, presenta tres problemas. El primero se deriva de la definición de la propia estabilidad presupuestaria, no sólo rigurosa, sino en mi opinión también contraproducente en la actual situación económica, cuando más necesaria se hace la intervención de los poderes públicos para evitar caer en una recesión. Me parece bastante evidente que disminuirá la recaudación de los impuestos, de acuerdo con la previsión del Gobierno, y que se plantea-rá el déficit público. Por tanto, si de verdad queremos mantener el empleo y conseguir un cierto nivel de estabilidad tendremos que hacer compatible la caída de los ingresos con el descenso de los gastos; y, obviamente, los gastos que se van a reducir son los gastos de inversión, con lo cual, seguiremos profundizando en la recesión.
Así pues, como digo, un primer problema se presenta con la definición de estabilidad, algo que ha tenido claro la Unión Europea dejando para ello un margen del 3 por ciento, que este Gobierno no quiere asumir. Y aunque me parece bien que en una época de crecimiento se intente hacer lo posible por tener bien hechos los deberes, considero suicida que en un momento económico como el que vivimos sostengamos ese planteamiento.
El segundo problema que presenta este proyecto de ley se deriva de la voluntad del Gobierno de asumir competencias que no le son propias. Esta no es sólo mi opinión, sino que el propio Consejo de Estado hace en su informe una serie de recomendaciones --que el Gobierno no ha asumido-- para evitar la inconstitucionalidad, que a mi entender está muy clara en el caso de las Comunidades Autónomas

y también en el de la Administración local. Se dice en dicho informe que se hace primar claramente el principio de coordinación sobre el principio de autonomía financiera; cosa que podría ser razonable si se debiera a la voluntad del Gobierno de vigilar el cumplimiento de la estabilidad presupuestaria de acuerdo con los pactos suscritos con la Unión Europea.
Pero no es así: se debe a una decisión política rigurosa del Gobierno y no a la vigilancia de unos acuerdos desde el punto de vista del pacto de estabilidad.
Y el tercer problema, que me parece el más importante, consiste en la torpeza con que ha sido llevada esta ley. Si nos atenemos a las demandas de los grupos nacionalistas de esta Cámara --a lo que podríamos denominar reivindicaciones territoriales--, podemos observar por los planteamientos de las enmiendas de dichos grupos que tenemos un funcionamiento muy razonable del Estado de las Autonomías. Así, los grupos nacionalistas aceptan que, por ejemplo, un órgano mixto como es el Consejo de Política Fiscal y Financiera --en el que, como todo el mundo sabe, el Gobierno tiene una amplia representación-- sea el garante de que las Comunidades Autónomas y el Estado cumplan los pactos de estabilidad. Por tanto, en función de esas enmiendas considero más bien modestas las pretensiones de los grupos nacionalistas, dicho sea con todos los respetos, y creo que sería muy inteligente por parte del Gobierno el aceptarlas. Creo que con eso ganaríamos mucho, porque conseguiríamos un pacto interno de estabilidad presupuestaria muy claro con todos los agentes implicados, algo que de alguna forma ya hemos conseguido ya que esta ley es redundante tras la actuación por parte de las administraciones territoriales, las cuales, afortunadamente, han cumplido en general el pacto de estabilidad. Estamos hablando, pues, de una ley teóricamente innecesaria. Pero, además, a través de sus enmiendas los grupos nacionalistas admiten claramente la posibilidad de que el Gobierno controle esa estabilidad. Repito, pues, que son reivindicaciones muy modestas para conseguir algo tan importante en estos momentos como es un pacto de estabilidad consensuado con todos los territorios e instituciones.
Por tanto, ya adelanto que considero muy razonables esas enmiendas, que estoy dispuesto a aceptar todas ellas, y le digo al Gobierno que si no acepta esos planteamientos perderemos una gran oportunidad, no sólo para conseguir un pacto de estabilidad interna que nos hace falta para llegar a la estabilidad presupuestaria, sino también un pacto muy importante para el funcionamiento del Estado de las Autonomías, pacto que hasta ahora, lamentablemente, no hemos podido conseguir. Insisto en que me parece torpe el no tomar la palabra a los enmendantes de esta ley para así conseguir ese pacto de estabilidad. Yo sería partidario de reconsiderar esa posición, porque creo que ganaríamos mucho tanto económicamente como desde el punto de vista del funcionamiento del Estado. No hacerlo es perder una gran oportunidad y una torpeza sin límites que yo, desde luego, no estoy dispuesto a cometer.
Por último, con el planteamiento de no tomar prácticamente ninguna decisión en Comisión, salvo el mantenimiento de las enmiendas, de alguna forma estamos subvirtiendo el orden normal del funcionamiento de esta Cámara, lo cual hace excesivamente extensos los plenos y acorta excesivamente los plazos de la Comisión.
Muchas gracias.

Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el Senador Lerma.

El señor LERMA BLASCO: Muchas gracias, señor Presidente.
En primer lugar, he de reiterar mi convicción de que la única forma real de mantener el déficit presupuestario en esta situación va a ser recurrir al recorte de inversiones lo que, sin ninguna duda, va contra la voluntad de España de hacer posible la convergencia real con Europa y contra la competitividad necesaria para alcanzarla.
Por otro lado, esa situación me parece tan grave como el recorte competencial a que se somete a las Comunidades Autónomas porque, además, he de insistir en la idea de que se trata de reivindicaciones modestas y con una voluntad clara de coordinación, por lo que el hecho de perder esta oportunidad es, desde mi punto de vista, más que torpeza un despropósito.
Voy a recomendar, una vez más, que se busque el consenso ya que hay muchas posibilidades de alcanzarlo, de acuerdo con las reivindicaciones planteadas. Creo que el Gobierno tiene la capacidad necesaria para impulsar ese consenso con Comunidades Autónomas y administraciones locales, que también se ven tremendamente afectadas por esta ley, y pienso que, en este momento, tenemos en la mano un instrumento muy positivo para conseguir un pacto de estabilidad.
Por lo demás, los desequilibrios de la Unión Europea, como ha dicho el portavoz del Partido Popular, no cabe relacionarlos con la política de déficit, sino con otras muchas causas que habría que analizar en algún momento detenidamente, pero el déficit no es lo que ha provocado la subida de los tipos de interés, sino más bien decisiones totalmente ajenas a los problemas que generaron el déficit. En cualquier caso, este debate lo dejaremos para el Pleno.
Nada más y muchas gracias.

El señor LERMA BLASCO: Muchas gracias, señor Presidente.
En una defensa conjunta de todas las enmiendas diré, como ya he mencionado en mi intervención general del veto, que la gravedad de estos proyectos requiere un tratamiento diferente al que se ha tomado, porque no se trata solamente de dos proyectos de ley más, ya que en este caso incluso pueden llegar a poner en cuestión el pacto constitucional, hecho que a mí me parece de una gravedad tremenda.
Por lo demás, en las enmiendas hemos establecido un proyecto de coordinación del Gobierno de una nación con las Comunidades Autónomas y los ayuntamientos con respeto a la Constitución. Pero también estamos dispuestos a discutir cualquier otro procedimiento de coordinación que se nos plantee, hecha la salvedad, naturalmente, del que contiene el proyecto de ley porque, como ya he dicho, desde nuestro punto de vista, contiene múltiples aspectos de inconstitucionalidad y dificultades graves en su seno, que harán muy difícil, no ya la coordinación, que sin este proyecto de ley ya se ha hecho efectiva, sino que, además, pondrán en cuestión tanto la autonomía de los entes locales, como, sobre todo, la autonomía financiera de las Comunidades Autónomas, incluso poniendo en cuestión la voluntad de cumplimiento del contenido de esta ley.
Por tanto, no deberíamos perder una nueva oportunidad para intentar definir cuáles son esos mecanismos de coordinación, aceptados por todos y con respeto a la Constitución, de aquí a la discusión del Pleno, con la mejor voluntad de acuerdo porque de esta forma ganaríamos dos cosas:
fundamentalmente el mejor funcionamiento del Estado de las Autonomías y la posibilidad de coordinación y, simultáneamente, un mejor funcionamiento de la economía. Es evidente que no es lo mismo el crecimiento sostenido de los últimos años, que una etapa donde el crecimiento, como mínimo, se empieza a ralentizar. Y lo que se puede hacer cuando los ingresos se van cumpliendo de acuerdo con las previsiones e, incluso, se supera esa posibilidad, precisamente porque la economía va mejor, no se puede hacer, y mucho menos con imposición, cuando la economía comienza a crecer algo menos y todas las economías del entorno comienzan a tener dificultades evidentes. Es una situación que requiere un tratamiento diferente y, sobre todo, una mayor flexibilidad.
En realidad, como hemos puesto de manifiesto en la presentación de las enmiendas, este proyecto viene a fijar otro procedimiento de déficit pero no acabar con él, como no podía ser de otra manera.
Por otra parte, también hemos presentado alguna enmienda dirigida a un objetivo muy importante, aunque quizá pase por alto el proyecto de ley, y es que el hipotético superávit se aplique necesariamente a aquello que lo ha generado, y no que se dedique, como ahora hace el Gobierno, a financiar el déficit del Estado con la Seguridad Social o con los fondos del desempleo, que no nos parece bien.
Muchas gracias.


El señor LERMA BLASCO: Gracias.
Pienso que el portavoz del Grupo Parlamentario Popular ha equivocado la intención del Grupo Parlamentario Socialista. Nosotros no tenemos ninguna pretensión de encabezar una protesta política contra el Gobierno por este proyecto de ley. Si el problema fuera exclusivamente de discusión política, hubiéramos podido empezar perfectamente por preguntar qué quieren ustedes corregir, porque probablemente los mayores déficit les corresponden a las Comunidades Autónomas donde gobiernan ustedes y a los propios ayuntamientos; pero me parece que ésa es una discusión banal en este momento con lo que estamos enfrentando. O podríamos discutir perfectamente sobre la política keynesiana o la política que han hecho ustedes, y tendríamos que preguntarnos qué han corregido ustedes de déficit, porque ustedes lo que han hecho ha sido vender, privatizar sin liberalizar las mejores empresas españolas, con lo cual, en realidad, ustedes de corrección de déficit nada de nada. Podríamos entrar por ese camino --y yo creo que tendríamos razón--, pero no es ése el problema que yo estoy planteando aquí.
El problema que estamos planteando es más serio que la estricta política coyuntural, y lo reitero una vez más sin ninguna voluntad de confrontación. Nosotros tenemos establecido un procedimiento de funcionamiento democrático en España que hasta ahora ha ido bien; pues modifiquemos las cosas que van mal, pero las que van bien procuremos mantenerlas o perfeccionarlas todavía. No es, repito, mi propósito abanderar ninguna oposición; mi propósito

es que las reglas de juego en las que hemos estado de acuerdo hasta ahora las procuremos mantener, y creo muy sinceramente, sin manipular ningún tipo de información --además el informe del Consejo de Estado está a disposición de todos--, que está bastante claramente expresado que tengamos cuidado con las reglas de juego.
Por lo demás, insisto en que en este proceso se trata ni más ni menos que de hacer honor al papel constitucional del Senado, que es la Cámara de representación territorial. Seamos capaces de que esa representación territorial funcione correctamente aceptando los pactos --generosos, creo yo, insisto-- que ofrecen los grupos nacionalistas de la Cámara al Gobierno, y en este caso también al principal partido de la oposición, y funcionemos mejor, que es de lo que se trata, siendo un poco más abiertos en la concepción del Estado de las Autonomías que diseña la Constitución.
Nada más y muchas gracias.

 

 

Proyecto de Ley General de Estabilidad Presupuestaria (621/000033) y Organica complementaria a la Ley General de Estabilidad Presupuestaria (621/000034)

Pleno celebrado 12/11/01

Por el Grupo Parlamentario Socialista tiene la palabra el Senador Lerma.

El señor LERMA BLASCO: Muchas gracias, señor Presidente.


Voy a hacer uso de la palabra para manifestar con absoluta brevedad que hemos seguido el mismo procedimiento que en el trámite anterior. Es decir, la evidencia de la oposición de todos los grupos de la Cámara con una visión diferente a la del Grupo Popular, especialmente en materia competencial, y el intento doctrinal de explicarnos las bondades de la falta de déficit, pero no estamos discutiendo esto.
Yo creo que en el imaginario popular de los afiliados del Partido Popular ha quedado patente aquella imagen tradicional de los libros de historia española de que España era un caos y vinieron ustedes a salvarla. Pero eso, desgraciadamente para ustedes y afortunadamente para todos, no es verdad. España tenía unas cosas caóticas y otras muy buenas, algunas de las cuales han recogido ustedes después y han tenido la suerte de venderlas como propias, de lo cual nos alegramos todos porque ha sido en beneficio general. Pero ni es verdad el déficit del 7 por cien que ustedes dijeron --les han corregido los propios organismos de la Administración, ya que ustedes habían colocado déficit a la situación anterior que correspondía a años venideros, y eso ya lo sabe usted perfectamente y no hace falta insistir en ese imaginario popular--, ni es verdad tampoco que ustedes hayan hecho tantas cosas por el equilibrio presupuestario, porque las situaciones venían dadas de reformas anteriores que ustedes han aprovechado, y eso lo sabe todo el mundo. Al mismo tiempo, han tenido ustedes poco que ver con las bajadas de los tipos de interés porque no eran competencia suya, y sí han tenido mucho que ver con la venta desmesurada y acelerada de las empresas públicas sin liberalizar. Y en eso sí que tienen mucho que ver ustedes, porque ustedes son directamente responsables de la actual inflación y que se resista a bajar permanentemente. De eso sí que tienen ustedes que dar mucha cuenta.
Pero no estamos hablando de esa situación, estamos hablando de los problemas que plantea este proyecto de ley. Uno es que, estando de acuerdo con la necesidad de perseguir el equilibrio presupuestario, cosa que hemos conseguido con corresponsabilidad de todas las administraciones públicas, ustedes hacen innecesariamente rígida la ley, y el segundo es que, estando de acuerdo con la necesidad de conseguir un pacto para el equilibrio presupuestario, ustedes se atribuyen todas las competencias. Eso no lo digo yo, sino cada portavoz de cada Grupo Parlamentario y de cada grupo territorial y por mucho que se empeñen ustedes en negarlo. Ellos expresan que quieren participar en el acuerdo, pero que no están de acuerdo con el planteamiento de que ustedes se atribuyan toda la responsabilidad, porque no la tienen, sencillamente porque la Constitución Española garantiza las posibilidades de autonomía a las demás instituciones, y eso es sencillamente lo que estamos discutiendo aquí. Para ustedes lo moderno parece ser que es que el Gobierno lo controle todo, pero eso ya está dicho muchas veces en la historia de España y no es verdad. Volver a lo que es la España real es un efecto necesario para poder consensuar cualquier situación, lo habíamos conseguido en la Constitución y ustedes, en aras de una supuesta modernidad que se aleja de la realidad, lo quieren cambiar, y ése es el problema que yo le propongo una vez más intentar solucionar.
Quiero dar las gracias especialmente al Grupo de Entesa que ha tenido una propuesta que hay que celebrar pero que no debería haber tenido que hacer, porque la realidad es que el Grupo Popular debería haber abierto aquí un proceso de consenso y no un proceso de reafirmarse en la actual situación.
Nada más y muchas gracias.

 

 

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