- LERMA
BLASCO, JOAN
El señor LERMA BLASCO: Muchas gracias, señor Presidente.
Señor Ministro, señores Senadores, dispongo de tres minutos para
abordar un debate que realmente tiene interés, solamente que en
esta Cámara tenemos que ponernos delante de un hecho consumado,
precisamente en la Cámara de representación territorial, lo cual
es un primer defecto importante del nuevo modelo de financiación
que ahora estamos discutiendo. Es evidente que con esta perspectiva
podemos hablar de estabilidad todo lo que queramos, pero seguramente
no será verdad; y si podemos hablar de estabilidad relativamente,
porque es un acuerdo entre los Gobiernos autonómicos y el Gobierno,
poco podemos hablar realmente de cohesión, porque no es
precisamente el Senado el que tiene que velar por esa cuestión.
Desde el punto de vista de la discusión bilateral está muy bien
que el Gobierno se entienda con los respectivos Gobiernos
autonómicos, que es lo que al final ha ocurrido realmente, pero
aquí hay una Cámara de representación territorial que parece que
tendría que haber tenido algún papel diferente al de escuchar las
explicaciones del Ministro una vez producido el acuerdo, y eso es
precisamente, desde la perspectiva del Senado, lo que reclamo yo.
Naturalmente en mis tres minutos no voy a hacer historia de los
sistemas de financiación, pero lo que sí es evidente es que
estamos en una situación mejor. Cada sistema de financiación
mejora la posición de las Comunidades Autónomas; mejora
objetivamente, relativamente ya es otra cuestión, pero lo cierto es
que todos los sistemas de financiación cuando se empieza la
negociación tienen encima de la mesa una cantidad de recursos
adicionales en los que teóricamente, antes de su funcionamiento,
nadie puede perder. Por lo tanto lo importante no es lo que pierde
cada uno, sino lo que desde el punto de vista de la financiación
van a ganar y, lógicamente, tienen que ganar los que en función de
la experiencia del sistema han estado peor. ¿A qué viene en ese
sentido la modulación? Si estamos en una situación en la que hay
Comunidades Autónomas sensiblemente perjudicadas por los anteriores
sistemas de financiación, no es posible pensar que encima que no
piden atrasos además deban aguantar que se les limite un
crecimiento que les hubiera correspondido, naturalmente, muchos
años antes del actual modelo de financiación.
Esta es la realidad de los hechos. Por tanto, aunque este sistema de
financiación suponga un avance, tanto porque se gana globalmente
como porque contenga una mayor autonomía --o si se quiere una mayor
corresponsabilidad--, lo cierto, es que se introduce un sistema de
incertidumbre adicional a la incertidumbre que se tiene a la hora de
cobrar impuestos, sobre todo cuando se rebajan sistemáticamente las
perspectivas de crecimiento de la economía española en su conjunto
y de las economías europeas en general. ¿Y cómo funciona la
recaudación de impuestos? Porque todas las economías de las
Autonomías no funcionan igual, y ése es un problema que todos
hemos negociado desde la perspectiva del funcionamiento de los años
de crecimiento pasados. Pero si alguno se ha dedicado a examinar
cómo funcionaban las Autonomías en épocas de crisis habrá visto
que tenemos un «shock» que no es fácil de solucionar con el
actual modelo. Pero ya lo veremos. Siempre hay que confiar en el
futuro y en la mejora.
En cualquier caso, hay otro aspecto que no es la primera vez que
menciono en esta Cámara, y particularmente al señor Ministro,
consistente en que para dar estabilidad al sistema sigue haciendo
falta un horizonte de igualación de los ingresos que recibe cada
uno en función del sistema que tiene. Espero que el señor Ministro
haya calculado ese horizonte de igualación, aunque no ha sido esta
una cuestión de la que nos haya informado. ¿Cuándo vamos a llegar
nosotros a los ingresos de los regímenes especiales, y en
particular a los del régimen que usted sabe, señor Ministro? Otro
tema del que no quiero dejar de hablar es que, a la hora de ver
cómo funciona el sistema, es muy importante saber cómo se combate
el fraude.
De ahí pueden provenir muchos ingresos, por lo que muchos objetivos
son importantes a este respecto. Y en esta cuestión fundamental se
echa de menos una participación menos original o simbólica de la
Agencia Tributaria a la hora de elaborar los planes. Este también
es un elemento clave de la justicia distributiva y, desde luego, de
la voluntad de los respectivos Gobiernos para combatir el fraude y
recaudar. Hasta ahora, como usted sabe, todas las grandes ventajas
que determinaba el actual sistema a la hora de...
El señor PRESIDENTE: Señor Senador, le ruego que vaya concluyendo.
El señor LERMA BLASCO: Termino, señor Presidente.
Decía que las grandes ventajas que determinaba el actual sistema a
la hora de delegar o transferir la capacidad normativa han servido
para rebajar los ingresos de las Comunidades Autónomas, y punto;
además, se ha hecho en cantidades simbólicas que tienen poco
sentido desde el punto de vista de la recaudación.
Aunque no me gustaría terminar, porque éste es un tema muy extenso
sobre el que deberemos volver, voy a hacerlo diciendo, como empecé,
que lo más importante para dar estabilidad al sistema es que lo
discutamos entre todos, y en particular quien tiene asignada
constitucionalmente esa función: la Cámara de representación
territorial, el Senado. Y después de tantos años de desarrollo del
sistema autonómico y de tanta experiencia creo que estaría bien
que eso empezara a funcionar.
Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Senador.
Tiene la palabra la Senadora doña María Antonia Martínez García.
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