CORTES GENERALES
DIARIO DE SESIONES DEL
SENADO

Año 2002 VII Legislatura
Comisiones. Núm. 368
COMISION DE HACIENDA
PRESIDENCIA DEL EXCMO. SR. D. SIXTE CAMBRA I SANCHEZ
celebrada el lunes,
11 de noviembre de 2002
Proyecto de Ley de reforma parcial del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y por la que se modifican las Leyes de los Impuestos sobre Sociedades y sobre la Renta de no Residentes. (621/000089)
Fase: Dictamen.
DS número 0368 de Comisión de Hacienda del 11/11/2002, pag: 5,10,11

 


ORDEN DEL DIA:

--Dictaminar el Proyecto de ley de reforma parcial del Impuesto sobre la Renta de la Personas Físicas y por la que se modifican las Leyes de los Impuestos sobre Sociedades y sobre la Renta de no Residentes. (Número de expediente 621/000089).El señor PRESIDENTE: Entrando ya en el orden de convocatoria, el primer punto es dictaminar el proyecto de ley de reforma parcial del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y por la que se modifican las Leyes de los Impuestos sobre Sociedades y sobre la Renta de no Residentes.
A este proyecto se han formulado cuatro propuestas de veto: la primera, por los senadores Cámara Fernández y Cabrero Palomares, del Grupo Parlamentario Mixto; la segunda, por el Grupo Entesa Catalana de Progrés; la tercera, por el senador Quintana González, del Grupo Parlamentario Mixto; y la cuarta, por el Grupo Parlamentario Socialista.
Por tanto, corresponde el debate y la votación de las propuestas de veto.
En este debate habrá un turno a favor, un turno en contra y las intervenciones de los portavoces de los distintos grupos por el orden habitual de intervención.

 

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senador Cabrero.
Pasamos a debatir el veto número cuatro. Para su defensa tiene la palabra el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, el senador Lerma.

El señor LERMA BLASCO: Muchas gracias, señor presidente.
Quiero empezar diciendo que en realidad es difícil saber a qué proyecto de ley nos estamos refiriendo cuando hablamos del veto, porque cuando un grupo parlamentario presenta entre el Congreso y el Senado más de 80 enmiendas a un proyecto de ley que presenta su propio Gobierno, no parece que sean muy coincidentes las opiniones del grupo con las del Gobierno que sustenta.
Una segunda cuestión importante es la inseguridad normativa con que los ciudadanos y empresas se encuentran a la hora de planificar sus decisiones. Nos encontramos con cambios de normas permanentes, a veces, incluso antes de que hayan entrado en vigor, como es el caso, por ejemplo, de la reciente ley financiera y la de acompañamiento, en la que vamos a tener alguna modificación. Y, desde luego, casi siempre sin que podamos medir los resultados de las reformas propuestas, en unos casos porque no da tiempo en el período de aplicación de la ley, ya que las normas son de escasa vigencia normalmente; en otros, porque el Gobierno se empeña en ocultar los resultados y nos tenemos que ir enterando en muchas ocasiones a través de filtraciones, probablemente propias de los medios de comunicación. Ahora, a finales del año 2002, tenemos la Memoria de la Administración Tributaria de 1999 que, obviamente, no nos va a servir para evaluar lo que ha dicho la Agencia Tributaria de la anterior reforma del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, pero, eso sí, sabemos que ha sido muy beneficiosa para los españoles porque el Estado ha dejado de ingresar miles de millones, quizás, también es una estimación, alrededor de los 800.000 millones de las antiguas pesetas.
Sabemos además que los ciudadanos han podido gastar más y, por tanto, generarse mucho más empleo.
Lo de que han podido --debido-- gastar más sí que es evidente, puesto que la presión fiscal ha venido creciendo regularmente desde que gobierna el Partido Popular --tal y como se empeñan en negar ellos y en repetir insistentemente todas las demás fuentes-- pero, eso sí, la presión fiscal ha venido creciendo ordenadamente, es decir, han ido cambiando los destinatarios de la fiscalidad y haciendo pagar a todos, por ejemplo, en el nuevo caso del Impuesto sobre Hidrocarburos, en el que estamos pagando entre todos lo que debería estar gravando en función de la capacidad de cada cual --tal y como se empeñan en repetir constantemente, por otro lado.
No voy a discutir los resultados de la reforma porque ahora además sería inútil, pero los sabremos. Con los números que la Agencia Tributaria nos dé quedará bastante claro que las rentas altas se han quedado con la parte del león de la rebaja fiscal que supuestamente, por lo demás, se había hecho fundamentalmente para favorecer a las rentas bajas. Y también podremos decir con claridad que si el objetivo declarado muchas veces por el señor ministro de Hacienda era favorecer el ahorro, el ahorro está peor que nunca y las familias están mucho más endeudadas.
La política fiscal también ha contribuido claramente, claramente, al aumento desmesurado del precio de la vivienda, y sobre todo quiero decir que en una época de inflación descontrolada y con un aumento del diferencial con nuestros competidores de la zona euro sobre todo, el quizá 0,7 por ciento de inflación que el Gobierno ha metido en el sistema con su fiscalidad ¿cuántos empleos habrá hecho perder o cuántos se habrán dejado de crear? Porque el crecimiento de la inflación gracias a la fiscalidad del Gobierno es bastante evidente y ustedes, si no ahora, de aquí

a una temporada lo reconocerán. ¿Quieren decirme, además, cómo puede casar esa política de fiscalidad expansiva, en teoría, con la política de estabilidad presupuestaria que ustedes aplican, si es que les creemos? En definitiva, se modifica la Ley de 1998 para mejorar la tributación de los rendimientos del trabajo, tal y como ustedes dicen. ¿No hubiera sido mejor entonces ir adaptando año tras año el impuesto a la inflación? Si hacemos los cálculos para algunos casos resulta evidente que si la intención era esa --rebajar la fiscalidad de las rentas del trabajo-- la reforma probablemente hubiera sido innecesaria. Lógicamente --y ahí está la cuestión--, entonces no le deberíamos al Partido Popular la rebaja de impuestos, sino que sería un derecho que nos habría concedido la ley desde el año 1998 en el momento de su aprobación. Digamos claro, pues, que ésta es una reforma que, por un lado, tiene un claro interés propagandístico y, por otro, tiene unos objetivos no declarados que son bastante evidentes: los de favorecer las rentas del capital, que van a tener una nueva rebaja que, por cierto, les hace bastante falta, porque hay un caos evidente en las bolsas por aquello que se llama burbujas financieras pero que se alimentan fundamentalmente por la falta de credibilidad de algunos organismos reguladores, y en España, por desgracia, hemos tenido buenos ejemplos de ello.
Hay otra cuestión fundamental en la reforma a la que tampoco se le ha dado la importancia pública que tiene por parte del Gobierno --que se dedica fundamentalmente a decir las pequeñas rebajillas que va haciendo a algunos impositores como consecuencia de rebajas anteriores que ya ha amortizado--, pero que es importante: la desaparición del régimen de transparencia fiscal, que el Gobierno no cita habitualmente entre los magníficos logros de esta nueva reforma fiscal. Yo creo que algunos --muy pocos, evidentemente-- les van a estar muy agradecidos porque no se les imputen los beneficios en sus rendimientos de trabajo personal. No estarán muy contentos, en cambio, por ejemplo, los trabajadores españoles en Andorra porque parece que ustedes quieran que sigan teniendo un trato similar al de algunos defraudadores --de élite, por cierto, la mayoría de esos defraudadores--. Y tampoco estarán muy contentos probablemente --en eso han insistido ustedes más, pero tampoco lo han explicado claramente-- los que tienen una vivienda en alquiler, puesto que quien se va a desgravar --porque en lo otro han hecho ya unos ahorrillos-- es el propietario y no el inquilino. Totalmente explicable y ustedes seguro que lo van a utilizar; es evidente que el propietario es fundamentalmente el que se tiene que desgravar, que además se desgravará sin que ello contribuya a que, obviamente, se le baje precio al inquilino y es muy probable también --tendremos ocasión de comprobarlo-- que en el año siguiente, si todavía hace --lo hará previsiblemente-- el presupuesto y sobre todo la ley de acompañamiento este Gobierno, casi me atrevería a apostar que volverán a cambiar esa normativa, y no sé si entonces podremos comprobar el tema. Lo que sí está claro es que esta nueva normativa no cambiará la oferta de alquileres y que, al mismo tiempo, hay un beneficiario bastante claro, que son los grandes alquileres fundamentalmente, que sí van a poder ver desgravadas sus rentas de una manera considerable.
Tampoco creo que queden muy contentas las comunidades autónomas, y éste es un tema que no por reiterado habrá que olvidar. En todo el proceso de discusión anterior del nuevo modelo de financiación ya advertimos que esto iba a pasar, y ahora hay que volver a cambiarlo una vez más. Es una cosa estupenda este rigor que mantiene el Gobierno popular en materia de fiscalidad y en materia de leyes en general, porque mantiene un rigor evidente y las cosas van quedando claras: una vez más es muy probable que tengamos que cambiar el sistema de financiación y que eso se aproveche también para alguna pequeña reformilla.
En definitiva, lo que hay que repetir con claridad es que para el propósito confesado del Gobierno de rebajar impuestos no era necesaria esta reforma, sólo había que ir adaptando el impuesto a la inflación.
Pero, claro --como he dicho--, eso hubiera dejado muy evidente que no le debíamos al Gobierno popular la rebaja de impuestos, sino que era un derecho que la ley nos concedía desde que se aprobó y no hubiera sido una concesión generosa del Gobierno. Yo creo que también hubiera resultado demasiado evidente hacer una reforma desfiscalizadora de determinadas rentas y que hubieran concretado la reforma en lo que querían realmente hacer. Por tanto, vamos a asistir una vez más a una reforma --que en algunos casos no lo es y en otros casos queda tapada-- absolutamente innecesaria y, como he dicho anteriormente, fundamentalmente propagandística y poco más. Por eso hemos presentado el veto y pedimos la devolución del proyecto al Gobierno.
Nada más y muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senador Lerma.
Para el turno en contra, tiene la palabra el portavoz del Grupo Parlamentario Popular, senador Soto.

El señor SOTO GARCIA: Muchas gracias, señor presidente.
Realmente no vamos a poder votar a favor de las propuestas de veto de los grupos que han intervenido porque creo que han entrado en cuestiones puntuales, algunas de ellas lógicamente dignas de ser estudiadas, pero también han caído en críticas basadas un poco o un tanto en los tópicos, que además están bastante alejadas de la realidad socioeconómica y fiscal de España. Yo no he visto de momento ninguna propuesta alternativa con una cierta coherencia y con ese realismo que yo entiendo que debe tener toda reforma fiscal, y la verdad es que nos hubiera gustado ver otro modelo fiscal al que en estos momentos propone el Gobierno a esta Cámara.
El Gobierno en este proyecto de ley tiene claramente un objetivo que es, aunque lo duden algunos grupos, bajar los impuestos nuevamente, no solamente por el compromiso electoral, que yo creo que con eso ya sería suficiente, sino porque de alguna manera el Gobierno pretende superar, yo entiendo que con una nota amplia, la reválida de la primera reforma fiscal de 1998, que ha sido ampliamente respaldada

por el electorado y que precisamente ha sido uno de los puntos claves para ese respaldo electoral.
Esta reforma de este proyecto de ley es oportuna por dos cuestiones fundamentales, primero, por el momento elegido y, en segundo lugar, por los instrumentos que utiliza y por los objetivos que pretende con estos dos instrumentos que utiliza la ley.
El panorama actual para esta reforma es bastante claro, tenemos una estabilidad económica bastante amplia, con un equilibrio presupuestario y económico más que plausible. En estos momentos estamos dando salida a la crisis económica a nivel internacional, que yo estoy convencido, al igual que el Gobierno, de que en el 2003 va a ser una realidad esta salida de la crisis a nivel internacional que es muy importante, y estamos en una cercanía al pleno empleo que, dicho sea de paso, hace seis años hubiera sido impensable la situación del empleo que tenemos hoy en día en España.
Por tanto, ante este panorama había y hay un margen más que suficiente para asumir esta segunda bajada de impuestos, dada la clara competitividad en que la economía española se encuentra, y además la reforma pretende fundamentalmente eso, profundizar en los objetivos de la primera reforma del año 1998. Por tanto, es una reforma progresiva y sobre todo adecuada al momento socioeconómico en el que nos encontramos y a la estabilidad económica de que disfrutamos, y no está alejada ni mucho menos de la realidad fiscal y de las reformas fiscales que se están proponiendo en el entorno de la Unión Europea; más bien, salvando un poco la modestia lógica, sería casi el modelo que se está siguiendo por otros países que están afrontando reformas fiscales, por lo menos, si no el modelo, sí podemos decir que somos los primeros que hemos entrado en la nueva senda fiscal del siglo XXI precisamente con instrumentos y con objetivos que conviene ir detallando, y, desde luego, estos instrumentos y estos objetivos evidentemente para el Grupo Parlamentario Popular tienen una valoración muy distinta a la que han significado algunos de los grupos. Estos instrumentos son bastante claros: en primer lugar, con la reforma estamos intensificando el tratamiento fiscal de la familia, que ya se inició en la primera reforma; estamos reduciendo claramente la carga fiscal sobre los rendimientos del trabajo, y eso es un objetivo intencionado; con la reforma se está mejorando el tratamiento del impuesto a la hora de enfocar el ahorro a medio y largo plazo; y se están reduciendo los tipos impositivos y el número de tramos de la tarifa del impuesto, que también es importante cara a la progresividad. En definitiva, con estos instrumentos el Gobierno lo que ha pretendido es que el Impuesto sobre la Renta sea un impuesto progresivo, equitativo, eficiente y que sea neutral en las decisiones que tomen los agentes económicos. Por tanto, estamos ante una buena referencia de salida para la segunda reforma.
Yo quiero detallarles brevemente alguno de los aspectos más destacables en cómo ha tratado el Gobierno esta segunda reforma. En cuanto al tratamiento fiscal de la familia no solamente estamos hablando de medidas puntuales, sino de una serie de medidas fiscales englobadas dentro de lo que denominamos el plan integral de apoyo a la familia, que aprobó el Gobierno y que ustedes, señorías, conocen con más precisión que yo. Ya por sí mismas estas medidas fiscales de apoyo a la familia serían dignas de ser analizadas y valoradas con objetividad y sin prejuicios. Tienen unos precisos objetivos, en primer lugar, incorporar más activamente a la mujer al mundo del trabajo y, complementaria de esta medida, estaría la de conciliar la vida laboral y familiar con algunas de las medidas que algunos de ustedes han citado y que creo que las han citado en plan un tanto no digo despectivo, pero sí minusvalorándola, y creo que es una de las medidas más interesantes que tiene este apoyo a la familia, este apoyo a la mujer trabajadora.
Y hay un aspecto importante en este apoyo a la familia como es el criterio de la reforma de favorecer a las familias con mayores cargas, bien sea por el número de hijos, bien sea por las personas con discapacidad que estén a su cargo, o bien sea por el cuidado de las personas mayores que estén a cargo de la unidad familiar, y aquí hay medidas la verdad es que no para todos los gustos, pero sí muy integradas, desde la elevación del mínimo personal, el aumento de los mínimos familiares por hijos, la reducción por el cuidado de hijos menores de tres años, la reducción para personas mayores --aquí ha habido un incremento de hasta un 33 por ciento, y no quiero citar muchas cifras--, la reducción por asistencia a personas mayores de 75 años, el aspecto tan importante que abarca la reforma con toda la atención al discapacitado, bien sea como miembro de la unidad familiar, bien sea en las reducciones por asistencia, incluso algunas de las enmiendas, que podemos luego valorar o comentar, que ha presentado el propio Grupo Parlamentario Popular inciden en este tratamiento especial de la discapacidad a través del Impuesto sobre la Renta. Se trata, en definitiva, de la mayor batería de medidas fiscales de carácter general de colectivos prioritarios necesitados de apoyo que hasta ahora ha podido contemplar cualquier norma tributaria.
Otro segundo punto sería la perspectiva de la nueva ley en cuanto a la evolución de la carga fiscal sobre los rendimientos del trabajo. Frente a lo que aquí se ha expresado, estamos hablando de reducción de los rendimientos del trabajo generales, que ha habido un incremento de un 7 por ciento en esta reducción, sobre los rendimientos generales del trabajo, y que precisamente son mucho más acentuadas las posiciones en cuanto a aquellos salarios inferiores a 8.200 euros, que tienen un aumento de un 17 por ciento en la reducción en cuanto al rendimiento del trabajo. Por tanto, es una obviedad que se reduce la brecha fiscal en este apartado tan importante de la carga fiscal de los rendimientos del trabajo.
Ya se ha citado por parte de algunos de los intervinientes el tema de la prolongación de la vida laboral para mayores de 65 años con carácter voluntario, con una reducción en el rendimiento del trabajo duplicada, lo mismo que la reducción a los parados para aceptar un empleo por traslado de domicilio, que también se duplica esa reducción, en lo que podíamos denominar uno de los puntos interesantes de la búsqueda activa de empleo y, por supuesto, el tratamiento que se tiene al estímulo a la oferta de viviendas en alquiler, que yo creo que es mucho más y desde luego

va a tener un alcance mucho más importante que el que le ha dado el senador Lerma como simple desgravación de los propietarios y que en su optimismo innato ha dicho que no cambiará la oferta de alquileres. Esta medida fiscal, con la nueva redacción que se le ha dado por parte de una enmienda del Grupo Parlamentario Popular en el Senado, va a tener una repercusión importante en el mercado de alquiler de viviendas, porque además se va a ver completada, como ya se anunció por parte del Gobierno, con otras medidas de carácter financiero y con otras cuestiones que están muy relacionadas con el mercado de viviendas en alquiler como son, en definitiva, los propios acuerdos que necesariamente tiene que haber entre el Gobierno central, las comunidades autónomas y los ayuntamientos en relación con la oferta de suelo para viviendas en alquiler o para viviendas de protección oficial. En definitiva, el tema fiscal para el alquiler de viviendas está bastante bien estructurado en este proyecto de ley.
Otro punto básico de la ley, que sería el tercero, es el tratamiento al ahorro a medio y largo plazo. Aquí sí hay que decir claramente que el estímulo al ahorro a medio y largo plazo que prevé el proyecto de ley es un estímulo real. Además, supone un claro avance en la neutralidad fiscal del tratamiento del ahorro. Estamos hablando de que va a afectar a más de 9 millones de contribuyentes, no se trata de medidas de carácter parcial o que sólo afecten, como se ha dicho aquí, a los más favorecidos, a los más ricos. Todo lo contrario, 9 millones de contribuyentes se van a ver beneficiados justamente por este claro estímulo al ahorro a medio y largo plazo.
Ahí están los datos del proyecto de ley. Hay una reducción del 30 al 40 por ciento para los rendimientos del ahorro a más de 2 años, y las ganancias patrimoniales derivadas del ahorro a más de un año van a tributar al 15 por ciento que, por cierto, no es la norma más favorable que hay en la normativa europea sobre plusvalías. Ustedes tendrían que mirar la normativa de algún país europeo cercano ideológicamente a ustedes y verán cómo todavía hay personas que son capaces de valorar a medio plazo el ahorro tanto como este proyecto de ley, incluso más.
También se está proporcionando a través de este proyecto de ley una mayor eficiencia en los mercados financieros a través de lo que hemos denominado el no peaje fiscal en la movilidad entre fondos de inversión.
Obviamente, esto va a favorecer precisamente esa neutralidad y ese mayor dinamismo de los mercados.
No quiero repetir cuestiones que están en el proyecto de ley como es el favorecimiento del ahorro previsión, que se hace de una manera importante, y la mejora en la tributación de los seguros, que creo que está en la línea de este favorecer el ahorro a corto y medio plazo.
El cuarto punto que he citado es la reducción de los tipos impositivos y el número de tramos de la tarifa. Efectivamente, bajar a cinco tramos es bajar a una situación bastante consolidada de lo que debe ser la tarifa del impuesto, y con la entrada del tipo máximo al 45 por ciento y del mínimo al 15 por ciento se produce una mejora sustancial de lo que ya en la primera reforma se hizo. Es verdad que en la primera reforma se mejoraron ostensiblemente tanto los tipos impositivos como el número de tramos y que ahora se sigue profundizando en este camino que parece el más acorde con la evolución de la realidad fiscal vinculada a la evolución de la actividad y de la situación económica.
Por lo tanto, considero que con la reforma se están salvando perfectamente esos principios de equidad, de eficiencia y de progresividad, porque es muy equitativo reducir la cuota líquida en una media de un 11,1 por ciento en los contribuyentes en general, y en los contribuyentes con menos renta en un 38,14 por ciento. Es equitativo también tener en cuenta las circunstancias personales y familiares a la hora de precisar y valorar todas las deducciones y reducciones que se hacen a lo largo del impuesto, fundamentalmente para las familias.
La mayor eficiencia se demuestra en cuestiones que se plantean en el nuevo impuesto, como es la preliquidación o borrador de declaración que se remitirá previamente al momento en que cada contribuyente haga la declaración, y que es un aspecto importante para agilizar al máximo la declaración de los más de 5 millones y medio de contribuyentes que pueden verse beneficiados por esta previsión de la ley. Lo mismo que es importante limitar la renta hasta 22.000 euros a la hora de imponer la obligación de declarar.
En cuanto a la progresividad, ustedes pueden seguir discutiendo y negándola, pero creo que la estructura real de este impuesto en estos momentos es especialmente progresiva. Insisto en que la equidad y la progresividad se demuestran con datos en la mano de reducción clara de la cuota para los distintos tipos de contribuyentes.
Por lo tanto, estamos ante un impuesto bastante moderno --yo diría que muy moderno--, fundamentalmente europeo. He afirmado antes que no queríamos ser especialmente modestos, pero sí hay que decir que está sirviendo como referencia a otros países de la Unión Europea que están afrontando reformas fiscales. Además, tiene un objetivo claro como es mantener la competitividad y llegar a esa convergencia real, a la que cada día nos estamos acercando más, con los distintos países de la Unión Europea y a ese pleno empleo que considero será un objetivo de todos ustedes.
Por mi parte, debo rechazar los vetos, pues no he visto que ninguna de las apreciaciones que acabo de anotar de las bondades del proyecto de ley hayan sido rebatidas frontalmente por ninguno de los intervinientes, ni tampoco he visto ninguna alternativa clara a este modelo que creo que ha funcionado muy bien a lo largo de la primera fase de la reforma y que debe seguir funcionando bien, porque estamos profundizando en un camino que nos ha servido a todos para mejorar las condiciones socioeconómicas de nuestro país.
Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senador Soto.
Abrimos a continuación un turno de portavoces.
En primer lugar, por el Grupo Parlamentario Mixto, tiene la palabra el senador Cabrero Palomares.

El señor CABRERO PALOMARES: Gracias, señor presidente.


Intervengo para manifestar nuestro apoyo a los vetos que han presentado los diversos grupos parlamentarios, porque no se puede plantear una contrarreforma de estas características al modelo fiscal del del IRPF en un país donde el diferencial de la presión fiscal con respecto a la Unión Europea es de siete puntos del producto interior bruto, diferencial que se mantiene en cuanto al gasto social.
Con esa realidad de presión fiscal y déficit de nivel de gasto social no se puede profundizar en una contrarreforma que ya viene arrastrando una merma en el sistema impositivo de carácter progresivo directo y está incidiendo cada vez más en una política fiscal de imposición y subida de los impuestos indirectos, que penaliza el consumo, que no tiene carácter de progresividad, que está suponiendo una merma de esfuerzo en la política de carácter social.
Ese recorte, que ahora se concreta en la disminución de las protecciones por desempleo, pero también en el gasto dirigido a la enseñanza, en la universidad y también en las enseñanzas medias, es decir, la bajada de la inversión pública, la congelación en algunos aspectos, incluso se ha llegado a cuantificar que la reforma de 1998 supuso una pérdida de recursos para Hacienda, desde el punto de vista de la conveniencia y oportunidad, de unos 800.000 millones de pesetas. Esta merma de ingresos que provocará la reforma que hay encima de la mesa, esta contrarreforma, puede incluso adicionalmente representar otros 600.000 millones de pesetas anualmente cuantificados de esa manera por el Gobierno.
Desde nuestro punto de vista, no podemos compartir una contrarreforma de estas características, ya que va a seguir incidiendo en una disminución de la redistribución de la riqueza, de las políticas sociales que creemos que deben tener un perfil netamente progresista.
Este proyecto de ley es un verdadero regalo fiscal a los rendimientos del capital. Este proyecto disminuye los tramos, hasta cinco, lo que no significa generar más progresividad en la naturaleza del propio Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas. Este proyecto también permite reducir la tarifa máxima hasta el 45 por ciento y la mínima al 15 por ciento, lo que consideramos reduce el carácter de progresividad.
Por lo tanto, esos regalos fiscales que se están planteando con el proyecto, que beneficia a los que más tienen, no podemos compartirlos desde una posición progresista, de izquierdas, con un perfil nítido y claramente de impulso a las políticas sociales.
Por ello, sí tenemos una propuesta alternativa, que se desglosa en las enmiendas que hemos presentado al proyecto de ley y que posteriormente analizaremos. Nosotros queremos un impuesto que grave las rentas de manera global, también las plusvalías; que las deducciones familiares se reconozcan en la cuota del tributo y que haya una mayor tributación efectiva a las rentas del capital, que se eliminen las deducciones por doble imposición de dividendos, etcétera. Sí tenemos una propuesta, pero es claramente confrontada a la que plantea el Grupo Parlamentario Popular, partido que sustenta el Gobierno, que, como hemos señalado en la anterior intervención, indica una senda de involución social, de trasvasar rentas de los trabajadores al capital y de beneficiar a los que más tienen.
Por ello, mantenemos nuestro veto y apoyaremos los que se han presentado en relación con este proyecto de ley.
Nada más y muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senador Cabrero.
Por el Grupo Parlamentario de Coalición Canaria tiene la palabra la senadora Morales.

La señora MORALES RODRIGUEZ: Gracias, señor presidente.
Intervengo brevemente para fijar la posición de mi grupo. Coalición Canaria va a votar favorablemente el texto general de este proyecto de ley en coherencia con las reformas introducidas en la Ley 40/1998, que apoyamos en su momento, así como porque entendemos que el mismo supone un avance positivo de adaptación al contexto actual y de mejora del sentido de las reformas emprendidas en 1998.
Es cierto que en el texto hay una serie de figuras jurídicas tributarias que se podrían mejorar como son, por ejemplo, aquéllas dirigidas a la previsión social o a las mutualidades que, desde nuestro punto de vista, requieren cierto perfeccionamiento, y en esa línea presentamos nuestras enmiendas. Pero, como digo, estamos de acuerdo con la generalidad del texto, motivo por el que no vamos a votar a favor de los vetos.
Gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senadora Morales.
¿Grupo Parlamentario de Senadores Nacionalistas Vascos? (Pausa.) Por el Grupo Parlamentario de Entesa Catalana de Progrés tiene la palabra la senadora Aroz.

La señora AROZ IBAÑEZ: Gracias, señor presidente.
Quisiera hacer una precisión en relación con el carácter de los vetos.
Señoría, entiendo --y de lo contrario ruego al señor presidente que me corrija-- que el trámite de presentación de una propuesta de veto en el Senado plantea la devolución al Gobierno del proyecto de ley que se está tramitando. No es, pues, un trámite en el que los diferentes grupos puedan presentar alternativas, tal y como sucede en el Congreso de los Diputados, donde se puede realizar un debate de totalidad proponiendo la devolución del texto al Gobierno o planteando un texto alternativo. En cualquier caso, señoría, constituye un derecho de los grupos el optar por una u otra cosa.
No obstante, señor Soto, quisiera decirle, en un tono cordial, que no me parece correcto el recurso político que está empleando últimamente su grupo en esta Cámara, y que consiste en negar credibilidad a las críticas de los grupos de la oposición sobre la base de que no se presentan alternativas. No me parece correcto en general, pero desde luego en este trámite está totalmente fuera de lugar.
Gracias, señor presidente.


El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senadora Aroz. Efectivamente la presentación de propuestas de veto en el Senado son una petición de devolución al Congreso de los Diputados del texto integro remitido por dicha Cámara.
A continuación tiene la palabra el senador Lerma por el Grupo Parlamentario Socialista.

El señor LERMA BLASCO: Gracias, señor presidente. Seré muy breve.
Quisiera decir que quizá el trámite en el que nos ha respondido el Grupo Parlamentario Popular era más procedente en cuanto al contenido concreto de las enmiendas y no a la totalidad del texto. No obstante, quisiera manifestar unas cuestiones de filosofía, que es, en definitiva, de lo que se trata ahora. La primera de ellas tiene a la vez poco y mucho que ver con el tema del que estamos discutiendo desde el punto de vista de política fiscal. El presidente del Gobierno suele decir que fomenta la libertad individual y, si ése es realmente el proyecto que sostienen, sería bueno que pensasen en proteger un poco más al individuo, porque no parece sensato que digan, por un lado, que hay que potenciar la libertad individual y que, por otro, condenen a la miseria a los individuos que se van a ver desprotegidos desde el punto de vista de la fiscalidad y de las ayudas en general. Cuando vemos este u otro tipo de proyectos de política social nos damos cuenta de que, o bien el presidente del Gobierno no sabe lo que cuesta una guardería, o bien está dispuesto a abandonar a los vecinos a su propia suerte, porque la realidad es que con las desgravaciones que aquí se mantienen ni se puede pagar una guardería, ni una residencia, ni ningún otro servicio social, y son cientos de miles de personas las que se ven afectadas por esa situación.
Esa filosofía de fomento de la familia, por un lado, y de desarrollo del individualismo visceral, por otro, nos lleva fundamentalmente a la contradicción permanente a la que nos somete el Partido Popular en una sociedad que no se puede desarrollar. Si se pretende dejar a cada cual que se apañe por su cuenta y no proteger realmente el entorno familiar, habrá que proteger al individuo y darle la posibilidad de contar con buenas guarderías, en vez de hacer como en aquel chiste, en el que se daba al cerdo 20 duros y se le decía que comprara lo que quisiera para comer, que es la situación real a la que llevan todas las desgravaciones que mantiene el Partido Popular. Estas son, pues, insuficientes y con ellas se abandona el servicio público que debería haber detrás de esa necesidad social.
Considero que están ustedes equivocando la filosofía tanto en cuanto a fiscalidad como a otra leyes, pero sobre todo, como digo, en cuanto a la fiscalidad en este caso. Obviamente esas pequeñas ayudas son mejor que nada, pero sería aun mejor que se pagara el servicio o que las ayudas fueran suficientes para poder hacerlo aunque fuera de forma privada, y éste no es el caso. Esto es algo que habría que atender, porque las rentas de las que ahora estamos discutiendo no pueden pagar esos servicios, ya que apenas cubren la mitad o un tercio como mucho de los gastos que supone cualquiera de las cosas que ahora se desgravan como si fueran un gran invento, y en cambio se deja de prestar el servicio público que sería fundamental.
Otra cuestión, también de filosofía en este caso, aunque de política económica en realidad, es la siguiente: Estamos hablando de una política económica incoherente entre el Ministerio de Economía y el de Hacienda.
No es posible cifrar todo el crecimiento económico en el ajuste presupuestario que supone la ley de estabilidad y simultáneamente a ello hacer esto, que teóricamente significa poner más dinero en manos de las familias y fomentar la inflación. Como ya le he dicho anteriormente, eso ha supuesto hasta casi un punto de inflación añadido a lo que ya teníamos debido a la falta de competencia a la que nos someten fundamentalmente sus privatizaciones. Esa es una situación absolutamente contradictoria entre los Ministerios de Economía y Hacienda; o ustedes llevan a cabo una política expansiva en uno y otro sitio o llevan a cabo una política contractiva en un sitio y también en el otro.
En cuanto a la creación de empleo, desde el punto de vista de la política que ustedes defienden, debo decir que su política económica se contradice entre la expansión y el control permanente. No es posible que, además de ello, nos critiquen diciendo que no tenemos alternativa, cuando ustedes tienen como mínimo dos diferentes que se contradicen entre ellas y que al final no nos llevan más que a la situación actual: una contradicción entre la política fiscal y la económica que da como resultado el que ahora tenemos y que ustedes considerarán magnífico, pero la realidad les desmiente.
En este momento nos encontramos en una situación que no se presta precisamente a esa contradicción, y aunque ustedes dicen que podemos copiar a otros países, nosotros les estamos repitiendo permanentemente que los países europeos están tratando el tema del déficit de una forma cuando menos más flexible que la suya. Pero para ustedes tiene que ser déficit cero o superávit y, en cambio, a la hora de la fiscalidad nos dicen que vayamos gastando porque ya nos lo cobrarán después recaudando más. Pero ustedes saben que eso no es cierto, no van a recaudar más, sino que recaudarán, reconocido por ustedes, 600.000 millones menos, lo cual va en contra de la política de control de inflación. Yo no digo que esté a favor de una ni de otra política, porque no es mi momento, sino que ahora es su momento de gobernar, pero tienen que tener la situación controlada, o bien controlan la inflación o bien la descontrolan, pero no hagan las dos cosas a la vez porque obviamente no está funcionando.
Nada más, y muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senador Lerma.
Por último tiene la palabra el portavoz del Grupo Parlamentario Popular, senador Soto.

El señor SOTO GARCIA: Muchas gracias, señor presidente.
Senadora Aroz, no he pretendido darle lecciones sobre el Reglamento porque, además, esa falta de alternativa no

era su caso. Me preocupaba que el Grupo Parlamentario Socialista no hubiera planteado ningún modelo alternativo en el Congreso de los Diputados, así como que aquí tampoco se estuviera estructurando el mismo, ni siquiera a través del sistema habitual del Senado mediante enmiendas parciales.
En cualquier caso agradezco sus críticas, pues, en su caso, creo que éstas han sido especialmente prudentes. Estamos hablando de dos modelos semejantes y, por tanto, su posible modelo difícilmente será asumido por nosotros. No obstante, como digo, he visto por su parte una posición prudente y constructiva.
Yo, senador Lerma, le diría que no se preocupara tanto de las posibles discrepancias entre el control y la expansión. Con la primera reforma fiscal, pese a que alguien dude que los porcentajes de recaudación hayan subido o hayan bajado, los incrementos de recaudación que se han producido en los dos años evaluados de reforma han sido semejantes en el peor y más pesimista de los casos, a los incrementos reales del producto interior bruto. Por tanto, en cualquier caso, la reforma ha sido especialmente positiva. Y el ahorro fiscal que se ha producido por parte de los contribuyentes españoles ha sido de más de 5.100 millones de euros al año, es decir, sumando los dos años evaluados estaríamos hablando de más de 10.200 millones de euros. Desde luego, dentro de la estructura del modelo económico, no sólo no ha supuesto una mayor inflación esa apreciación de dinero en manos de los contribuyentes de 10.200 millones de euros en los dos años devaluados, sino que la inflación, al menos la subyacente, ha ido poco a poco moderándose. Es más, el problema de la inflación en todo caso sería cuando estábamos hablando de inflaciones del 8 y del 10 por ciento. En estos momentos, con inflaciones que se están acercando al 3 por ciento, obviamente esa repercusión que usted tanto teme, por el incremento de dinero que para los consumidores puede suponer este menor gasto fiscal, obviamente no es preocupante, sino todo lo contrario: entra a formar parte de una mejora en los esquemas de financiación de las familias y en la demanda real de esas familias, sin que eso perjudique para nada la inflación.
Tanto es así, que nosotros hemos previsto que el incremento de la nueva reforma va a suponer más de 3.600 millones de euros de renta disponible adicional en las familias españolas, en los contribuyentes españoles, y además va a aportar al crecimiento de la economía española cinco décimas en relación con lo que en estos momentos disfrutamos. Y, lo más importante, la aportación de la rebaja fiscal ha sido básica fundamentalmente para el empleo. Estamos hablando de más de 150.000 puestos de trabajo adicionales sólo por la rebaja fiscal de la primera reforma, y tenemos una previsión para esta segunda reforma de más de 65.000 nuevos empleos. Obviamente, sus temores no van a confirmarse, pero sí van a confirmarse las previsiones de creación de empleo que la nueva reforma puede suponer.
Yo no hablaría mucho de mayores protecciones al individuo, salvo que ustedes se quieran pasar a nuestro club, en cuyo caso estaríamos encantados; en cualquier caso, le recomiendo que se haga una pequeña anotación de cada uno de los puntos de la nueva reforma que suponen mejoras individuales en relación con el actual disfrute del impuesto, que ya es importante.
En cuanto a las guarderías, usted antes ha hablado de que con el nuevo impuesto se quería entrar en el sistema de financiación de las comunidades autónomas, y yo le digo que justamente la modificación no toca la parte autonómica del impuesto; sí tocaríamos la parte competencial de las comunidades autónomas si nos metiéramos a regular cuestiones de competencias exclusivas de las comunidades autónomas, como son estos servicios sociales. Desde la fiscalidad podemos apoyar a las familias en relación con los gastos por el cuidado de niños, pero otras cuestiones incidirían --digámoslo así-- en competencias ajenas a las del Estado.
Por mi parte debo decir que todavía no hemos visto ni un proyecto ni un modelo claro. El modelo que estamos proponiendo por medio de este proyecto de ley, lógicamente, admite mejoras; se ha mejorado el proyecto del Gobierno, señor Lerma, no hay contradicción. Para eso están las Cámaras, para mejorar los proyectos que remite el Gobierno, y tanto en el Congreso de los Diputados como en el Senado el Grupo Parlamentario Popular --y está en su derecho-- ha considerado oportuno mejorar ostensiblemente algunos aspectos que podremos detallar cuando hablemos de las enmiendas parciales.
Nada más y muchas gracias.

 

CORTES GENERALES
DIARIO DE SESIONES DEL
SENADO

Año 2002 VII Legislatura
Núm. 111
PRESIDENCIA DEL EXCMO. SR. D. JUAN JOSE LUCAS GIMENEZ
Sesión del Pleno
celebrada el miércoles,
20 de noviembre de 2002
Proyecto de Ley de reforma parcial del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y por la que se modifican las Leyes de los Impuestos sobre Sociedades y sobre la Renta de no Residentes. (621/000089)
 
Fase: Aprobación.
DS número 0111 de Pleno del 20/11/2002, pag: 6783,6790

 

 

 


 

--De la Comisión de Hacienda en relación con el Proyecto de Ley de reforma parcial del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y por la que se modifican las Leyes de los Impuestos sobre Sociedades y sobre la Renta de no Residentes. (Publicado en el «Boletín Oficial de las Cortes Generales», Senado, Serie II, número 89, de fecha 14 de noviembre de 2002). (Número de expediente S. 621/000089). (Número de expediente C. D. 121/000096).

 

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señoría.
Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el senador señor Lerma.

El señor LERMA BLASCO: Muchas gracias, señor presidente.
El representante del Grupo Parlamentario Popular en el turno en contra de los vetos ha equivocado la estrategia, en el sentido de que ha venido a defender el debate ideológico de siempre: si subir o bajar los impuestos y el tamaño del sector público.
No es ésa la intervención que yo he venido a plantear. Yo he venido a decir al señor ministro de Hacienda que con el instrumental que ha aprobado en la reforma de los impuestos ha venido a contribuir activamente a incrementar la inflación y, por lo tanto, a generar un menor crecimiento de la economía española. Y con ese mismo instrumental reforzado se quiere enfrentar a una situación de menor crecimiento que la que se tenía anteriormente; francamente es temerario y tiene una estrategia equivocada.
Y nada más, porque de la eficiencia y de la equidad del impuesto no tengo que dar cuenta yo, ha dado cuenta ya el ministerio suficientemente, y ha quedado demostrado de forma muy clara que a esos efectos no ha tenido ningún éxito, pero ciertamente ésa tampoco era la intención. La intención ha sido bastante clara, pasar de impuestos directos a indirectos que entre todos hemos tenido que pagar.
Esa situación ha provocado la inflación que ahora tenemos, con un diferencial importante con respecto a los países europeos; y a esa situación nos tenemos que enfrentar ahora con un planteamiento similar.


Y cuando el señor ministro venga aquí a presentarnos el presupuesto que hoy nos ha anunciado --y que yo le agradezco de nuevo-- nos encontraremos con unas cifras hinchadas, probablemente de recaudación, porque nos encontraremos con unas cifras hinchadas también de crecimiento, y además tendremos menos posibilidad recaudatoria porque, como el señor ministro ha dicho --también lo ha señalado el señor portavoz--, hemos bajado también los impuestos.
¿Cuál será la consecuencia? Pues bastante lógica, que o frenamos la inversión, con lo cual nos ahorraremos 1 punto de crecimiento, tal y como dice que va a contribuir la reforma fiscal más la inversión pública, que creo que al 1,8 --o en el entorno del 2 que dice usted-- nos rebajará bastante el crecimiento, incurriremos en un déficit que siempre podremos centrifugar, obviamente. Aquí corremos todos un tupido velo sobre la contabilidad creativa, como evidente lo ha corrido la comisión, pero no nos traiga usted a colación de nuevo el éxito de la política económica del Gobierno, porque todo el mundo sabe perfectamente que eso no es verdad.
Nada más y gracias, señor presidente.