El señor LERMA BLASCO: Muchas gracias, señor presidente.
Nuestra enmienda persigue algo elemental que presentamos en todos los
presupuestos generales del Estado: actualizar las tarifas del Impuesto
sobre la Renta de las Personas Físicas a la inflación, porque si no se
actualizan lo que ocurre es que sube la presión fiscal, con una segunda
consecuencia, que además normalmente el Partido Popular puede presumir de
haber rebajado el IRPF a la gente cuando lo cierto es que era un derecho
normal si hubiera deflactado las tarifas habitualmente y, en vez de ser un
favor que presta el Gobierno a los ciudadanos, es un derecho. Eso es lo
que proponemos con esta enmienda, que cada vez que suba la inflación, se
deflacten las tarifas del Impuesto sobre la Renta o se suban los mínimos
exentos en cada caso. Esa es una situación que entiendo que debería ser
automática por parte del Gobierno, pero en cualquier caso el Gobierno nos
reprime de actualizar las tarifas, y dos o tres años después dice que
nos rebaja en el Impuesto sobre la Renta lo que no deberíamos haber
pagado.
Nada más, sencillo y fácil de entender.
Muchas gracias, señor presidente.
Año 2003 VII Legislatura
Núm. 168
PRESIDENCIA DEL EXCMO. SR. D. JUAN JOSE LUCAS GIMENEZ
Sesión del Pleno
celebrada el martes,
16 de diciembre de 2003
DS
número 0168 de Pleno del 16/12/2003, pag: 10649,10652 |
Para la defensa del veto y enmienda presentados por el Grupo
Parlamentario Socialista tiene la palabra el senador Lerma.
El señor LERMA BLASCO: Muchas gracias.
Me detendré poco en el funcionamiento real del departamento y sí que
procuraré hacer alguna salvedad. Creo que el Departamento de Hacienda,
aun con toda la labor positiva que desarrolla en la Agencia Tributaria en
general, falla en la voluntad política fundamental, que es aplicar un
presupuesto que responda realmente al interés general de la sociedad española.
Citaré algún ejemplo concreto, porque me parece importante que sus señorías
lo retengan pues no está contemplado. En primer lugar, el departamento
centra toda su política fundamental en la contención del déficit o en
el equilibrio presupuestario y simultáneamente intenta mantener, si es
posible, un superávit en una etapa de difícil crecimiento, cuando su
comportamiento debería ser el contrario. Pero esto lo hace siguiendo unas
políticas equívocas, porque lo que se lleva a cabo es una política
expansiva, de rebaja permanente --según su criterio-- del Impuesto sobre
la Renta en particular, aunque sea consecuencia de otra situación, como
ya dije ayer. Lo cierto es que se está valiendo fundamentalmente de una
cuestión que no puede durar, y es los bajos tipos de interés de los países
centrales de la Unión Europea, que necesitan esos bajos tipos de interés
para intentar salir del tímido crecimiento o, en su caso, de recesión.
Las consecuencias de todo ello tiene, además de no contener la inflación,
son que, a pesar de que tenemos tenemos un crecimiento que para sí
quisieran algunos de los países centrales de la Unión Europea, aunque
fuera un crecimiento desequilibrado, no lo estamos utilizando, sino que
estamos ocultando la necesidad de llevar a cabo unas reformas
estructurales indispensables para acometer el futuro con una relativa
tranquilidad. ¿Qué está ocurriendo? Pues que manteniendo este
crecimiento, sostenido artificialmente con este tipo de políticas, no
estamos, en cambio, abordando los problemas fundamentales que tiene la
economía española, y en particular es indispensable abordar las medidas
para hacer crecer la productividad y con ello de la competitividad de la
economía española.
Hay un asunto que nunca se aborda en estas Cortes, ni en el Congreso de
los Diputados ni en el Senado, que es muy importante y que hace que sean más
necesarias las políticas para incrementar la productividad, y es la
ampliación europea, que para nada ha sido contemplada por este ministerio
ni en estos presupuestos. La ampliación europea supone un reto muy
importante, para toda la Unión, pero para España muy en particular. Y
eso es así por algo que todos ustedes saben perfectamente, porque nos
enfrentamos a la ampliación de unos países, los países del este y del
centro de Europa, cuya productividad es menor que la nuestra, pero que
cuentan con una formación de capital humano importante, unos bajos
salarios y, al mismo tiempo, unos incrementos de productividad gracias a
la inversión exterior fundamentalmente, que supera el doble o incluso el
triple los crecimientos de la productividad española. Y el riesgo no es
solamente que van a vender más en España, el riesgo es sobre todo que
van a ocupar nuestros mercados tradicionales, que van a ir quitándonos
progresivamente cuota de mercado en todos los países europeos que son
ahora nuestros clientes fundamentales. La realidad es que este proceso de
ampliación no sólo supondrá esa pérdida de mercado, sino también la
posibilidad de mermar las ayudas europeas que en estos momentos están
recibiéndose y que ya están cuestionadas, como ustedes saben
perfectamente, hoy mismo por seis países de la Unión. (El señor
presidente ocupa la Presidencia.) ¿Qué ha hecho el ministerio para
abordar esta situación? Francamente nada. ¿Es una situación de riesgo
evidente? Lo es. Tan lo es que últimamente se ha podido ver claramente cómo
todos los países europeos de nuestro entorno están invirtiendo para
tener desde allí plataformas en las que poder colocar su producción. No
lo estamos haciendo así nosotros.
El Gobierno no ha alertado de este riesgo y lo cierto es que entre las pérdidas
de las subvenciones y la pérdida de productividad relativa que estamos
teniendo en los últimos tiempos nos daremos cuenta de que estamos ante un
riesgo evidente que el Ministerio de Hacienda en sus presupuestos no ha
abordado, ni siquiera se ha planteado como problema. El crecimiento
desequilibrado y la falta de inversión necesaria para la productividad
--por poner siempre en primer término el equilibrio presupuestario como
una cuestión fundamental-- nos lleva a aplicar políticas de futuro que
me parecen peligrosas, cuando no suicidas en esta situación.
Voy a abordar ahora una cuestión que no sacaría a colación en este
momento si no hubiera sido porque el propio ministro de Hacienda lo citó
ayer, y es la celebración de la Copa América en España durante el año
2007, concretamente en Valencia. Como lo citó el ministro, me siento
obligado a citarlo también para añadir algo que me parece fundamental, y
es que en todos los eventos ocurridos en España en los últimos años,
con independencia de la ciudad donde se celebraran, siempre se les ha dado
un tratamiento de apoyo y de solidaridad para hacer que España tuviera un
comportamiento y una presencia internacional normal y quedara como lo que
debe ser, como un país moderno y avanzado, capaz de ofrecer
infraestructuras suficientes para albergar cualquier tipo de necesidad.
Pues bien, la única previsión del ministerio para la celebración de la
Copa América es exclusivamente algún tipo de desgravaciones fiscales que
se conceden a cualquiera que tiene que cubrir un evento de una naturaleza
mucho menos importante que la que estoy citando hoy. En cambio, el
ministerio --y así lo han dicho en repetidas ocasiones otros ministerios
de este Gobierno-- no tiene intención de adelantar ninguna inversión,
con lo importante que son para nosotros las infraestructuras, el
acercamiento, desde el punto de vista de la celebración del evento, a
todos los países de Europa y, fundamentalmente, una serie de reformas que
son necesarias para la Copa América...
El señor PRESIDENTE: Señoría, por favor, vaya finalizando.
El señor LERMA BLASCO: Reformas que estaban previstas y que el ministerio
tendría que avanzar para que todos los valencianos y todos los españoles
no pensaran que este Gobierno somete a discriminación a una comunidad
cuando tiene ante sí un evento tan importante como este, no anticipando
ninguna inversión, ni el AVE --indispensable para mejorar las
comunicaciones, que se ha prometido para 2010, un tren convencional para
el año 2010 son muchos años para hacerlo--, ni la ampliación del
aeropuerto de Valencia --del que sólo se va a ampliar la pista actual,
insuficiente para albergar las necesidades de la Copa América--, ni el
puerto, que tenía ya una inversión prevista. En definitiva, estoy
reclamando que el ministerio se dé cuenta de la responsabilidad que España
ha adquirido asumiendo este evento y que nos haga quedar bien, como me
temo que no ocurrirá si seguimos en esta vía de no adelantar ninguna
inversión.
Nada más y muchas gracias.
El señor LERMA BLASCO. Muchas gracias, señor presidente.
Yo creo que, cuando uno plantea cuestiones que son muy importantes para el
futuro de España, y en particular para el futuro del empleo y el
bienestar de sus ciudadanos, no es serio leer el libro de presentación de
la Sección 15 de los Presupuestos Generales del Estado; no es razonable.
Y en lo que se refiere a las rebajas de impuestos sí he planteado con
total seriedad y claridad, aunque con mucha brevedad porque sólo dispongo
de tengo cinco minutos --ya se lo dije ayer y lo repito una vez más--,
que no hay tal rebaja, sino una actualización de las tarifas que no
deflactan habitualmente, pero con el problema de la contención del déficit
o del equilibrio presupuestario lo que están desequilibrando son las
inversiones necesarias para hacer frente a los retos que tiene planteados
España en la actualidad. Y digo en la actualidad y no digo en el futuro,
porque actualmente se puede ver con toda claridad un incremento muy
moderado de la productividad comparado con los otros países que son
nuestros competidores directos. Ese es un papel que tienen que cumplir los
presupuestos y, desde luego, el órgano rector, que es el Ministerio de
Hacienda.
No he querido entrar en los problemas de la inspección fiscal, que son
bastante evidentes para todos los ciudadanos, ni lo voy a hacer ahora
tampoco, pero sí quiero entrar en que España tiene unos retos planteados
en materia de productividad muy claros y estos presupuestos no les dan
respuesta porque no se atiende suficientemente la inversión y las
infraestructuras necesarias para mantener nuestra competitividad.
Y tenemos un reto fundamental, ya que hoy mismo seis países de la Unión
Europea han dicho que quieren reducir el presupuesto comunitario al 1 por
ciento del PIB, y nosotros, que vamos a tener que plantearnos la
incorporación de otros países europeos con unos crecimientos de
productividad mucho más elevados que los nuestros, y con unas posiciones
centrales en Europa bastante más claras que las nuestras, ni estamos
invirtiendo un duro en cuestiones privadas para estar allí presentes,
como están haciendo todos los países europeos socios nuestros, ni
estamos invirtiendo tampoco en incrementar la productividad ni la mejora
de las comunicaciones necesarias para poder competir con seriedad. Ese es
el problema que tiene este ministerio y este Gobierno, que no se entera de
los problemas que se les vienen encima. Eso lo he dicho con toda claridad
en mi exposición.
Además, también he dicho con toda claridad que el tema de la Copa América
lo ha sacado el ministro y por eso yo me he hecho eco. Y lo hubiera
planteado también con toda claridad porque no es un tema local, sino
nacional, y cuando crean que los valencianos tengan que pensar en la
solidaridad de todos, como han pensado siempre, no se olviden de que ahora
la necesitan, y que las inversiones ya estaban previstas. Lo único que se
está diciendo es no que se hagan más cosas, sino que se adecue la
fachada marítima, que se tengan en cuenta los destrozados barrios
populares que hay en la fachada marítima de Valencia y que se acometan
las inversiones necesarias para que toda España pueda estar a la altura
que se espera de un evento como el que nos ha tocado organizar.
Nada más y gracias, presidente. (Aplausos en los escaños del Grupo
Parlamentario Socialista.)
El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
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