DICTÁMENES DE COMISIONES SOBRE PROYECTOS
Y PROPOSICIONES DE LEY REMITIDOS POR EL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS
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| El señor LERMA BLASCO: Gracias, señor
presidente. Señoras y señores senadores, estamos debatiendo algo serio y, evidentemente, como tal lo vamos a tomar porque de lo contrario probablemente tendríamos ocasión de reírnos mucho por considerar un poco infantil la conducta del Partido Popular . ¿Cree de verdad algún senador del Partido Popular que si alguien se arriesgase a convocar una consulta ilegal, con todo lo que ello comporta desde la constitución de las juntas electorales, pasando por los funcionarios que son no de la Administración vasca, sino de la Administración central, el Poder Judicial, etcétera, se sentiría realmente preocupado porque ustedes le amenazaran con meterle tres años en la cárcel, que es la pena que le tendrían que imponer? ¿Se pararía por eso la consulta popular? La situación es un poco de risa. Por lo tanto, no vamos a entrar en esa consideración. Simplemente les diré que como ustedes han hecho una defensa jurídica de su actuación --que es difícil--, voy a seguir por esa vía, aunque de Derecho no sé lo suficiente, como seguramente todos ustedes piensan. ¿ Pero es que en Derecho es posible establecer las penas exclusivamente con nombres y apellidos? ¿Es posible legislar para personas concretas como ustedes están haciendo en técnica jurídica? ¿Es que es posible, al mismo tiempo, introducir, como ustedes lo hicieron, esta modificación del Código Penal en una ley de arbitraje? ¿Es que en técnica jurídica se puede soportar ese tipo de actuación? Pero es que, al mismo tiempo, no es un problema de técnica jurídica tampoco. ¿Acaso es posible atajar, como ustedes querían, esos graves problemas y ese inmenso peligro para España planteando una pena de tres años de cárcel para el lehendakari o para quien convocare un referéndum ilegal o una consulta popular ilegal? ¿Es que es posible pensar --como les he dicho anteriormente-- que se iba a parar el escándalo que iba a provocar con ese tipo de actuación? ¡Si solamente la convocatoria sería ya una declaración real de independencia! ¿Cómo se iba a frenar tan sólo con la amenaza de tres años de cárcel que ustedes plantean en esta modificación del Código Penal? Eso es absurdo. No puede convocar un referéndum ilegal ni el lehendakari ni ninguna persona. No tiene capacidad real para hacerlo y , desde luego, a mí me parece que nunca ha sido su intención. Ustedes sí que han podido provocar esa escalada verbal desde que introdujeron estas enmiendas en el Código Penal, pero la situación real, una vez ustedes han dejado el Gobierno y se ha reanudado el diálogo y se ha intentado responder a la política con la política, es bien distinta. Ahora ya tenemos una perspectiva suficiente para juzgar adecuadamente lo que ustedes han hecho con la modificación del Código Penal. No estamos hablando ya de un futurible. Ahora seguimos sin coincidir y hemos presentado una alternativa al «lehendakari» actual, o la presentaremos el próximo día 20 probablemente, una propuesta diferente al pueblo vasco acerca de cómo se tiene que organizar, pero lo que resulta bastante evidente es que a lo largo de estos meses hemos podido vivir una situación bien distinta a la que ustedes habían descrito, e intentado incluso provocar, de choque de trenes sin otra solución que la explosión evidente. ¿Cuál ha sido la actuación? La actuación ha sido muy clara: El Parlamento vasco ha aprobado una propuesta de reforma del estatuto vasco. Se puede discutir si era propuesta de reforma del estatuto o de la Constitución, pero la Mesa del Congreso lo calificó claramente y el lehendakari la sometió a discusión en el Congreso, donde tuvo ocasión de explicar su pretensión y, lógicamente, los demás grupos fijamos también nuestra posición y, una vez hecho, esto se votó. ¿Dónde se ha salido del marco constitucional el Parlamento vasco? Yo no lo veo por ningún sito. ¿Y qué ha dicho posteriormente? Ustedes no han refrendado mi actuación, con lo cual, yo voy a someter al pueblo vasco a la consulta sobre quien tiene razón en sus planteamientos. ¿Y qué ha hecho? Pues utilizar la ley para convocar las elecciones al Parlamento vasco. Y éste es el resultado que ha dado y ahora, como es natural, en función de las cosas que han pasado, democráticamente resolverá y probablemente tendrá que elaborar una nueva propuesta de reforma de estatuto. En cualquier caso, en eso no vamos a entrar. Lo cierto es que sin cambiar ninguno de opinión, el diálogo se ha restablecido, se ha respetado la Constitución y no se ha planteado problema alguno de los que ustedes hipotéticamente pretendían solucionar con la reforma del Código Penal. Quizá hubiera sido oportuno, antes de conocer todos estos hechos, que ustedes hubieran mostrado una cierta prevención y hubieran planteado estas propuestas. Pero es que después de vistos los hechos, vuelven a plantear la misma situación. ¿Quieren llevarnos a esa nueva confrontación innecesaria que nadie ha planteado en este país nunca? Parece absolutamente absurdo. Por otra parte, ¿qué están planteando? ¿Cuál es su crítica? ¿Es que con esta derogación lo que hacemos es dejar indefenso al Estado frente a los intentos de secesión de alguien? Pues no es verdad. Lo único que hacemos es utilizar una técnica jurídica adecuada, aplicar gradualmente las penas y no emplear en primera instancia el mazazo, sino aumentar las penas progresivamente, tal y como contempla nuestra Constitución. Y si primero podemos utilizar el Derecho administrativo o si primero podemos utilizar el Derecho constitucional, no empecemos por el Código Penal, podemos acudir a él. Así, frente a su modificación del artículo 506 bis.1 tenemos en el Código Penal el 404 o el 506, el que usted quiera, pero, naturalmente, utilizado de forma gradual. Eso si pretende usted meter en la cárcel a la persona que convoque el referéndum. El siguiente. Frente a la modificación de los artículos 506 bis.2 y 521 bis, ¿qué podemos utilizar? Pues mire usted, no hay ninguna indefinición. Está todo muy claro: el 410, el 556 o el 508.1; es decir, tiene usted la posibilidad de graduar con toda tranquilidad. Y frente al artículo 576 bis.1, puede usted utilizar --usted no, afortunadamente-- el 433, el 434, el 518 ó el 576. El Grupo Parlamentario Popular ha pretendido introducir el delito político de nuevo en el ordenamiento español. Es increíble que se hayan atrevido a plantearlo de nuevo, pero lo han hecho. Insisto, en su indefensión, frente al artículo 576 bis.1 tenemos el 433, el 434, el 518 o el 576. ¿Qué más quiere usted? Si lo tenemos muy claro. Tenemos instrumentos suficientes en el ordenamiento constitucional, en el administrativo y en el penal español para juzgar todos esos comportamientos que ustedes presuponen y que la práctica ha demostrado que no se han dado y que, me atrevo a decirle, tampoco se van a dar. Pero estamos convenientemente pertrechados para el caso de que se plantearan, porque la cuestión es lo suficientemente importante como para tomarla en consideración, pero gradualmente y no con nombres y apellidos, como ustedes han hecho en esta ocasión. Considero que no es necesario que vuelvan a insistir en ello. Y no solamente es que estuvieran fuera de tiempo, porque ya sabíamos lo que iba a pasar con las enmiendas que habíamos presentado en el Congreso, es que en las que hemos presentado en el Senado hemos creado un nuevo tipo de delito; por si era insuficiente lo que había sucedido en el Congreso o por si estaba insuficientemente desfasado, todavía se han atrevido a plantear una nueva modificación. Parece poco sensato y poco razonable que sigan por esta vía, porque si realmente queremos tener una convivencia en común, habrá que decir a la gente con toda claridad que queremos vivir juntos porque todos podemos mantener nuestra opinión, independientemente de que estemos de acuerdo o no con la opción planteada. Y si todos tenemos claro que en España se puede discrepar sin que a uno le amenacen con llevarle a la cárcel, todos tendremos una mejor convivencia y mucho más fácil de llevar. Y naturalmente en esto, como en otros aspectos --pero no voy a entrar ahora en su consideración--, es en lo que ustedes se han equivocado. Las cuestiones políticas se solucionan con la política, y la política empieza por dialogar y escuchar lo que dice el adversario, y a continuación, sin pretender hacerle cambiar de opinión, --porque eso a determinadas edades es muy difícil--, organizar las cosas para que se pueda convivir opinando de forma distinta o discrepando. Ésta es la situación. Tenemos reglas de juego que se han respetado, anteriormente, cuando ustedes plantearon la modificación, y después, cuando ya conocido el comportamiento, han seguido insistiendo en las enmiendas. Y con ese proceso de radicalización sólo van a conseguir el aislamiento y gente que se quiera centrifugar, y no el objetivo que ustedes dicen pretender, que es la convivencia en común de todos los ciudadanos españoles e intentar mejorar las relaciones entre todas las comunidades autónomas y el Estado, que es lo que sin duda nos hará mucho más fuertes de lo que ahora somos y no tendremos necesidad de estar replanteando permanentemente lo que es España, porque España es claramente un proyecto de convivencia en común, donde todos podemos discrepar, todos podemos defender con libertad nuestra opinión, y todos estamos de acuerdo en respetar esas reglas de juego. Nada más y muchas gracias, señor presidente. (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.) |