De D. JOAN LERMA BLASCO, del GRUPO PARLAMENTARIO SOCIALISTA, sobre
las iniciativas que está desarrollando e impulsando el Gobierno en
relación con la reactivación de la Estrategia de Lisboa. (Publicada
en el «Boletín Oficial de las Cortes Generales», Senado, Serie I,
número 218, de fecha 25 de abril de 2005). (Número de expediente S.
680/000387).
-- DE DON JOAN LERMA BLASCO, DEL GRUPO PARLAMENTARIO SOCIALISTA,
SOBRE LAS INICIATIVAS QUE ESTÁ DESARROLLANDO E IMPULSANDO EL
GOBIERNO EN RELACIÓN CON LA REACTIVACIÓN DE LA ESTRATEGIA DE LISBOA
(680/000387).
El señor PRESIDENTE: Pregunta del senador Lerma Blasco.
Tiene la palabra su señoría.
El señor LERMA BLASCO: Muchas gracias, señor presidente.
Señor vicepresidente, hace ahora cinco años se aprobaba la llamada
Estrategia de Lisboa en virtud de la cual Europa tenía que ser una
sociedad avanzada tanto tecnológicamente como desde el punto de
vista de la cohesión. (Rumores.) Hace ahora cinco años, como decía,
pero hemos visto que desde la aprobación de esa Estrategia de
Lisboa...
El señor PRESIDENTE: Señorías, les ruego que guarden silencio.
El señor LERMA BLASCO: ... que desde la aprobación de esa llamada
estrategia de Lisboa, algunos gobiernos europeos, y singularmente el
Gobierno español, no han hecho el esfuerzo necesario sobre todo para
que las inversiones en I+D generaran la productividad suficiente en
la economía española como para no perder competitividad entre
nuestros socios europeos así como en el conjunto de los países.
(Continúan los rumores.) Hemos perdido una competitividad evidente,
no solamente...
(Continúan los rumores.) Señor presidente.
El señor PRESIDENTE: Señorías, les ruego que guarden silencio.
Apenas se oye al senador que está en el uso de la palabra.
El señor LERMA BLASCO: Gracias.
Supongo que si no se me escucha no es por falta de interés por lo
que estoy abordando --aunque por los esfuerzos que hicieron los
últimos gobiernos de España parecía que no tenían demasiado interés
en el asunto-- sino por el murmullo de la sala.
Pero quiero insistir, señor presidente, en que los últimos años no
han sido precisamente positivos para la competitividad española.
Hemos oído quejarse muchas veces, últimamente sobre todo, de la
deslocalización de empresas que se estaba produciendo. Hemos visto
cómo el sector exterior aportaba crecimiento negativo a la economía
española en los últimos años, y hemos visto cómo, simultáneamente,
los gobiernos anteriores presumían del buen estado de la economía
española, precisamente porque la demanda interna giraba y la
construcción seguía creciendo mientras asistíamos a la pérdida de
competitividad permanente de la economía española en relación con el
exterior. Hemos tenido ocasión de ver todo eso. Todavía quedan
secuelas importantes, aunque afortunadamente el crecimiento español
se va sosteniendo a pesar de las dificultades europeas, incluso con
muchos éxitos, y estoy por decir también que alguna parte importante
de esa Estrategia de Lisboa, sobre todo en lo relativo al avance
tecnológico, se ha cumplido. Porque hoy mismo, por ejemplo, se va a
aprobar una joya de la tecnología europea que es el nuevo «airbus».
En algún sentido, pues, hay que celebrar esa situación. Pero en el
otro sentido, desde el punto de vista económico, me permitirá el
Grupo Parlamentario Popular que sea yo el que considere lo que tengo
que preguntar. Muchas gracias, señor presidente. (Aplausos.) A
partir de ahí quiero decir claramente una cosa. Los esfuerzos
españoles en materia de I+D han sido muy bajos, al extremo de que
apenas hemos rozado el 1 por ciento del PIB, cuando el objetivo de
Lisboa era el 3 por ciento.
Por otra parte, las necesidades de financiación de la tecnología
española se han metido en el sector de la construcción, y hemos
desperdiciado ocho años en poder avanzar tecnológicamente para
generar empleo en la economía española.
El señor PRESIDENTE: Señoría, le ruego concluya.
El señor LERMA BLASCO: Termino, señor presidente, diciendo que esas
necesidades siguen existiendo y que hemos perdido competitividad, no
solamente por la inflación, sino sobre todo por el escaso desarrollo
tecnológico español y la falta de inversión pública.
Por ello, ¿piensa el Gobierno seguir insistiendo en la estrategia de
Lisboa y cambiar el modelo de crecimiento económico que hemos tenido
en los últimos años, que nos ha llevado a la actual pérdida de
competitividad? Gracias. (Aplausos desde los escaños del Grupo
Parlamentario Socialista.)
El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Tiene la palabra el vicepresidente segundo del Gobierno.
El señor VICEPRESIDENTE SEGUNDO DEL GOBIERNO Y MINISTRO DE ECONOMÍA
Y HACIENDA (Solbes Mira): Muchas gracias, señor presidente.
Señoría, tal como usted ha subrayado, es evidente que los resultados
de la Estrategia de Lisboa no han sido suficientes, y así lo
reconoce claramente la Comisión en su informe más reciente,
destacando algunos de los problemas que se plantean. Tal vez los
objetivos eran excesivos. Por otro lado, la coordinación a nivel
europeo no ha sido suficiente. Pero tampoco la implicación política
de los diferentes gobiernos nacionales ha respondido a las
expectativas.
Existe un claro consenso respecto de que queremos más crecimiento y
productividad, pero para ello es imprescindible adoptar decisiones
políticas activas. ¿Y qué es lo que ha hecho el Consejo Europeo de
marzo? Simplemente seguir insistiendo en Lisboa, centrándose mucho
más en el crecimiento y el empleo, e identificando tres ámbitos de
actuación: el conocimiento y la innovación, al que usted se ha
referido, hacer de Europa un espacio atractivo para la inversión y
el empleo y, obviamente, mantener el crecimiento del empleo y la
cohesión social. Y se han definido una serie de áreas prioritarias
de acción, como son el mercado interior, la educación, la
investigación y el desarrollo, las infraestructuras, etcétera, a las
cuales usted ha hecho referencia.
Por nuestra parte también se ha dado un apoyo claro, ya que España
no sólo respalda los elementos de Lisboa, sino que el Gobierno
actual ha definido su política económica tomando en consideración
esa referencia.
Su señoría ha manifestado que durante los últimos años en nuestro
país no ha habido una buena marcha de la productividad ni de la
competitividad.
Es cierto; de hecho, todos los análisis que se están realizando en
estos momentos sobre la evolución de la balanza por cuenta corriente
establecen claramente como punto de partida para el declive o las
mayores dificultades para la economía española el año 1999. Y no es
por casualidad, sino consecuencia de una serie de factores que se
han puesto en marcha sin prestar atención a otros. Por ello, tal
como ya hemos hecho en el ámbito presupuestario, e insistiendo en
esa línea, vamos a prestar más atención a la investigación y el
desarrollo, a las infraestructuras, a la educación y, sobre todo, a
la mejora del intercambio de educación en un ámbito que no es
estatal, sino fundamentalmente autonómico.
Pero consideramos que el ámbito presupuestario no es suficiente, y
ese es el motivo de que lanzáramos el plan de dinamización de la
economía, que fundamentalmente pretende impulsar la productividad. Y
es que hasta ahora hemos crecido mucho sobre la base de la
población, pero lo hemos hecho en muy poca medida respecto de la
productividad; y a no ser que sigamos con ese permanente incremento
de población, lo que no parece razonable, sin aumentar la
productividad no tendremos posibilidad de funcionar de forma
correcta en el futuro.
Por ello, nuestra gran apuesta es reformar el mercado laboral y
contar con un sistema fiscal más adecuado a las necesidades de
nuestra economía, tanto desde el punto de vista de la tributación
como desde la evolución de los déficit presupuestarios o la
estabilidad presupuestaria de acuerdo con el ciclo. Y pensamos que
es fundamental completar todo ello con el plan de fomento
empresarial, que se presentará en los próximos meses. En resumen,
aumentar la competitividad es la clave de nuestra economía.
Muchas gracias.