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DE LA COMISIÓN GENERAL DE LAS COMUNIDADES
AUTÓNOMAS EN RELACIÓN CON LA PROPUESTA DE REFORMA DEL ESTATUTO DE
AUTONOMÍA DE CATALUÑA (S.
605/000002) (C. D. 127/000003).
Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el senador
Lerma.
El señor LERMA BLASCO: Muchas gracias, señor presidente.
Señoras y señores senadores, «senyors représentants del Parlament de
Catalunya, senyor president de la Generalitat, conseillers,»
Vamos a terminar el largo trámite para la
aprobación de la reforma del Estatuto de Cataluña; largo trámite que,
necesariamente, está establecido por nuestra
Constitución y por el propio Estatuto de Cataluña con el fin de ofrecer
todas las garantías al ciudadano, puesto que se trata de una cuestión
muy importante: nada menos que el documento fundamental por el que se
rige cada comunidad autónoma y, por tanto, la Constitución y los
estatutos establecieron todas sus garantías. Ha pasado, primero, por un
largo proceso de elaboración en el Parlament de Cataluña, ha pasado, a
continuación, por el Parlamento español, primero por el Congreso en un
debate de totalidad y posteriormente en la Comisión Constitucional, y ha
habido una comisión mixta formada por los parlamentarios catalanes y por
los parlamentarios del Parlamento español. Este mismo trámite se ha
repetido después aquí, y hoy estamos al final de este largo proceso, en
este trámite de ratificación.
No se trata ya de discutir el contenido concreto del Estatuto, sino de
fijar las posiciones en torno a un debate que en la Comisión General de
las Comunidades Autónomas hemos tenido ya, un debate importante, un
debate sostenido en términos tranquilos, en el que parecía que ya no
estaba en juego el mundo, sino que estábamos hablando de una norma
institucional básica, establecida fundamentalmente para la convivencia
entre los ciudadanos. A unos, lo hemos podido leer en muchas
declaraciones o en muchos medios de comunicación, les parece un trámite
demasiado largo; a otros, nos parece que es un trámite con la suficiente
garantía, y al Partido Popular, y en concreto a su portavoz, esta mañana
le parecía demasiado corto porque nos invitaba a empezar de nuevo. Creo
que es una invitación, pero, afortunadamente, vamos a terminar ya, y lo
vamos a hacer de una manera positiva.
Para empezar, me parece impropio de la importancia del texto que estamos
aprobando empezar aquí una campaña electoral. Es demasiado importante el
texto que aprobamos, es un texto para la convivencia y para el
bienestar, para la integración o la relación de los catalanes en España,
y para la confianza de toda España como para que nos metamos en batallas
electorales en este momento. Es un texto para la integración, para la
convivencia, para la libertad de todos los ciudadanos y es, por tanto,
un texto demasiado importante para hacernos eco de la campaña electoral.
Nos encontramos en un buen momento, en el momento de decir que después
del trámite constitucionalmente establecido nos hemos metido, por fin,
en una política de consenso bastante relevante, al extremo de que,
aunque algunos sostengan posiciones firmes de denuncia o de rechazo de
los peligros que vamos a abordar con la aprobación de este Estatuto de
Cataluña, tengo que decir que los ciudadanos, si han seguido realmente
la elaboración y la discusión de este proceso estatutario, se darán
cuenta de que aunque, se sostengan posiciones públicas iguales, las
críticas que este Estatuto está ahora cosechando en las Cámaras no son
iguales que cuando empezó la discusión de este Estatuto. No cabe ya
hacer la crítica tradicional de que en este Estatuto se discute la
soberanía de las Cortes españolas, y no cabe sencillamente porque este
trámite que estamos terminando ratifica que la soberanía de las Cortes
españolas, que son las representantes del pueblo español, está
garantizada con el trámite seguido.
Hemos seguido el trámite preciso, no hemos caído en esa tentación, a la
que a veces nos han querido someter a algunos, de hacer pensar o creer
que únicamente el trámite que cabía en este Parlamento era el de
ratificación del Estatuto de Cataluña salido de su Parlament. Hemos
entrado en una discusión, hemos elaborado muchas enmiendas, y lo hemos
hecho de común acuerdo con el Parlamento catalán. Por tanto, hemos
seguido el trámite adecuado, pero no hemos sometido a discusión la
soberanía del Estado. No ha sido tampoco ninguna imposición, porque el
Estatuto que ahora vamos a ratificar definitivamente, a la espera de que
lo ratifiquen los ciudadanos catalanes, ha sido un acuerdo entre los
representantes del Parlament de Catalunya y estas Cortes Generales y,
por consiguiente, ha sido un Estatuto pactado.
Aunque hemos oído reiteradas críticas respecto al papel que los
catalanes han desempeñado en el proceso de elaboración de este Estatuto,
yo tengo que hacer, como ya hice en la comisión, un reconocimiento del
papel pactista de la sociedad catalana y de sus representantes, que han
sido capaces de ponerse de acuerdo en el Estatuto que ahora vamos a
aprobar.
Este no es, por tanto, el Estatuto del Parlamento español, que ha limado
las competencias salidas de Cataluña; este es el Estatuto pactado entre
los representantes del Parlamento catalán y el Parlamento español, largo
proceso que --insisto--, en el que se nos propone empezar de nuevo.
Parece que hemos avanzado muchísimo, tanto que lo que empezó siendo una
discusión en la comisión, como que queríamos acelerar un proceso, acabó
con lo que se llamó tramitación exprés del Estatuto catalán. Una buena
broma, porque el presidente acabó siendo felicitado por todo lo que
consintió decir y discutir en esa comisión.
Por tanto, es un Estatuto rigurosamente discutido y debatido y un
Estatuto aceptado muy mayoritariamente por el Parlamento español y por
el Parlamento catalán. Diré más, de las críticas inicialmente recibidas,
que probablemente no se habrían querido pronunciar porque han metido al
Partido Popular en una dinámica de la que no ha podido salir después por
desconfianza en la soberanía popular que representa el Parlamento
español, hemos llegado a la reivindicación de los más de 140 artículos
modificados del actual Estatuto que ahora vamos a aprobar. Al final, si
reivindicamos los artículos modificados, en realidad lo que hacemos es
aceptar que este Estatuto es tan nuestro como del Partido Popular.
Seguramente no adoptaron la posición adecuada en el momento correcto, se
les fue la mano en la desconfianza de la soberanía popular, y luego
cuesta mucho reconocer los errores y las equivocaciones cometidas,
porque este Estatuto, en síntesis --insisto--, es un buen Estatuto que
vamos a aprobar, un buen Estatuto que no ha visto modificado en absoluto
el carácter del Estado, un Estatuto que --repito-- ha sido discutido de
acuerdo con la Constitución, un Estatuto que ha sido calificado como
reforma estatutaria posteriormente por el propio Tribunal Constitucional
a requerimiento del Partido Popular, un Estatuto que no ha cambiado el
carácter del Estado, porque las competencias transferidas, que han
mejorado singularmente el papel de las competencias en Cataluña y sobre
todo que han garantizado que no pueda haber intromisiones fuera de la
Constitución, del Estado central, estas competencias mejoradas no
cambian en nada el carácter del Estado de las Autonomías que establece
nuestra Constitución.
Ya sé que ha habido muchas críticas respecto al carácter confederal del
Estado que diseñaba el Estatuto que vamos a aprobar, pero es obvio que
de confederal, nada, y aunque haya muchas cuestiones o instituciones que
se puedan compartir con un Estado federal en este Estatuto y en todos
los estatutos españoles y en la propia Constitución, tampoco es un
Estado federal el que hemos aprobado en la Constitución de 1978. Es,
como ya tuve ocasión de decir con anterioridad, un Estado de las
Autonomías, y como últimamente les había dado a los representantes del
Partido Popular por reivindicar a Azaña, les diré que al menos algunos
autores sostienen que fue precisamente él quien lo inventó; un Estado
que --insisto-- no se ha visto modificado en ese carácter por este
Estatuto; una financiación que ha mejorado sensiblemente las
posibilidades de Cataluña, pero también con ellas las de toda España,
porque insiste, sin haber cambiado sustancialmente de modelo, en una
mayor autonomía financiera, en una mayor capacidad, por tanto, para
participar en los impuestos del Estado, y en una mejor responsabilidad o
corresponsabilidad, si se quiere.
Tenemos, por tanto, un modelo de Estado no cambiado, tenemos unas
competencias autonómicas mejoradas, desde el punto de vista financiero,
tenemos más garantía y más corresponsabilidad por parte de Cataluña,
pero no tenemos una modificación sustancial respecto al carácter de la
Constitución, que parece haber sido tradicionalmente una de las críticas
fundamentales que le hemos oído al Partido Popular. Estamos, pues, ante
un Estatuto que cambia muchas cosas, porque aumenta competencias, porque
mejora las posibilidades de Cataluña, pero que también puede ser
extensible a todas las comunidades del Estado, y, por tanto, un Estatuto
que no rompe nada más que, naturalmente, la inercia de todos aquellos
que no quieren hacer nunca ninguna modificación.
¿Y qué tenemos, además, delante? ¿Qué significa un no al Estatuto
catalán? Aquí se han puesto de manifiesto algunas posibilidades. Mi
impresión es que un no no tiene una alternativa a mejor, porque no hay
posibilidades que lo apoyen, pero por otra parte, me parece que un no
tiene por delante dos cosas que demostrar: a unos los forzaría a ir
hacia fuera de la Constitución, y otros demostrarían un claro
inmovilismo que no estaría acorde con las exigencias de una sociedad
como la que nosotros tenemos por delante y que queremos hacer.
En definitiva, yo insistiría en que este es un buen Estatuto que
modifica la capacidad de Cataluña de dar mejor atención, mejores
servicios a sus ciudadanos, que significa mejor autogobierno, que
significa mayores posibilidades de crecimiento una mayor posibilidad de
redistribución.
Frente a todas esas cuestiones, probablemente caben o la alternativa de
la negativa permanente o lo que creo que ya está calando entre muchos
sectores de la sociedad: la posibilidad de demostrar, con toda claridad,
se haya dicho lo que se haya dicho al final respecto a lo que estaba
pasando, que este es un Estatuto de todos y para todos, y que
seguramente los catalanes, junto con todos los ciudadanos españoles, se
pueden alegrar por tener un Estatuto mejorado y, sobre todo, por haber
conseguido a lo largo de su tramitación, y contrariamente de lo que se
está diciendo, un consenso más amplio incluso del que tenía cuando
empezó este proceso de discusión, porque hoy, a pesar de las cosas que
vamos a oír y a ver posteriormente, es probable que haya muy pocos
parlamentarios en este Senado que quieran de verdad que este Estatuto
obtenga un no.
Nada más y muchas gracias. (Aplausos.)
Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene
la palabra el senador Lerma (Rumores.) Señorías, pido silencio.
El señor LERMA BLASCO: Gracias, presidente.
Intervengo con mucha brevedad en este turno de rectificación para
recordar dos cuestiones fundamentalmente. La primera es que siempre que
discutimos un nuevo estatuto de autonomía discutimos también el papel
del Senado, y ciertamente las afirmaciones parecen ser diferentes según
el estatuto de autonomía de que se trate. Recuerdo perfectamente que por
el Partido Popular parecía un magnífico papel el del Senado para la
aprobación definitiva del Estatuto de Autonomía de la Comunidad
Valenciana, y en esta ocasión se dice que se dice que se le ha robado.
(Rumores en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.)
El señor PRESIDENTE: Señorías, ruego silencio.
El señor LERMA BLASCO: Es más, se viene a añadir, recordándonos a
nuestro presidente de la Generalitat de Cataluña, que ha cometido el
error o el desprecio al Senado de mandar las cartas anticipadamente.
(Protestas en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.) Baste
recordar que lo que ha hecho ha sido demostrar que el servicio de
correos es muy eficiente (Risas y protestas en los escaños del Grupo
Parlamentario Popular), puesto que las cartas están fechadas el día 12
--como usted sabe-- y, por tanto, presuponiendo ya el resultado de esta
votación.
Pero quiero añadir otra cuestión que seguramente va a causar más risa
que la que acabo de pronunciar, y es que sin haber entrado todavía en el
Senado el proyecto, el señor Rajoy ya estaba recogiendo firmas para el
referendo ilegal que todos ustedes están proponiendo (Aplausos en los
escaños del Grupo Parlamentario Socialista.) Repito: para un referéndum
ilegal que todos ustedes están proponiendo. (Fuertes protestas en los
escaños del Grupo Parlamentario Popular.
--Varios señores senadores del Grupo Parlamentario Popular: ¡No,
no!--Varios señores senadores del Grupo Parlamentario Socialista: ¡Eso,
eso!)
El señor PRESIDENTE: Señorías, ruego silencio, por favor.
El señor LERMA BLASCO: Saben ustedes perfectamente que la Constitución
dice que los estatutos sólo se refrendan
en el sitio donde se tienen que aplicar y que, por tanto, ustedes están
proponiendo un referéndum ilegal a la sociedad española (Fuertes
protestas en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.
--Varios señores senadores del Grupo Parlamentario Popular: ¡No, no,
no!-- Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista),
prohibido por la Constitución expresamente, aparte, naturalmente --como
he dicho anteriormente--, de despreciar al Senado, al que ni siquiera le
habían dado voz.
Dicho lo anterior, y como este es un turno simplemente de rectificación,
quiero recordarles la cuestión que me ha traído aquí, que es
fundamentalmente que después de modificar 144 artículos de 227, ocho
disposiciones adicionales de diez, una disposición transitoria de tres y
tres disposiciones finales de cinco, más el Preámbulo del Estatuto de
Autonomía salido del Parlamento catalán, ustedes no pueden utilizar los
mismos argumentos ni hacer el mismo discurso negativo. Ya no tiene
sentido que ustedes intenten decirle a la gente que este Estatuto es
inconstitucional. Este Estatuto se ha sometido claramente a todas las
directrices de la Constitución. (Varios señores senadores del Grupo
Parlamentario Popular: ¡No, no!--Protestas en los escaños del Grupo
Parlamentario Popular.) Este Estatuto ha pasado por la tramitación
adecuada, ha respetado todas las normas que la Constitución dice, se les
ha escuchado sobradamente. Ustedes han insistido, además, en que las 144
modificaciones se han producido gracias a ustedes, porque si no,
nosotros hubiéramos vulnerado la Constitución, porque esa es nuestra
naturaleza, obviament. (Fuertes rumores en los escaños del Grupo
Parlamentario Popular.) Esa es la cuestión: vulnerar la Constitución es
seguramente lo que motiva al Partido Socialista en todas sus actuaciones
--puede haber, naturalmente, otras cuestiones. (Protestas en los escaños
del Grupo Parlamentario Popular.
--Varios señores senadores del Grupo Parlamentario Popular: ¡Llevas
razón!)
El señor PRESIDENTE: Señorías, ruego silencio.
El señor LERMA BLASCO: Senadores del Grupo Parlamentario Popular, yo
creo que ustedes tienen que cambiar de discurso porque, si no, la gente
se va a dar cuenta de que a ustedes no les motiva la defensa de España,
ni les motiva el progreso, ni les motiva la solidaridad, ni les motiva
nada.
(Protestas en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.) Lo único que
les motiva es que las cosas se queden como están y que no se mueva ni un
gramo de ninguna cuestión de la sociedad española para que podamos
progresar lógicamente.
Y para terminar --pues este ha sido mi propósito al salir aquí en esta
ocasión-- quiero felicitar al pueblo catalán que, a partir de esta
votación que ahora vamos a producir, va a tener la palabra y va a tener
un buen Estatuto que va a mejorar sus competencias, su capacidad
financiera y, por tanto, sus posibilidades de mejorar la situación de
todos sus ciudadanos, además de ver reconocida su forma de ser, porque
así los queremos en el conjunto de España, como son y trabajando
conjuntamente en un proyecto común de solidaridad y de progreso para
todos. Suerte y felicidades. (Fuertes aplausos desde los escaños del
Grupo Parlamentario Socialista.)
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