CORTES GENERALES
DIARIO DE SESIONES DEL
SENADO

Año 2006 VIII Legislatura
Núm. 83
PRESIDENCIA DEL EXCMO. SR. D. FRANCISCO JAVIER ROJO GARCÍA
Sesión del Pleno
celebrada el miércoles,
10 de mayo de 2006
 

DE LA COMISIÓN GENERAL DE LAS COMUNIDADES AUTÓNOMAS EN RELACIÓN CON LA PROPUESTA DE REFORMA DEL ESTATUTO DE AUTONOMÍA DE CATALUÑA (S.
605/000002) (C. D. 127/000003).
Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el senador Lerma.

El señor LERMA BLASCO: Muchas gracias, señor presidente.
Señoras y señores senadores, «senyors représentants del Parlament de Catalunya, senyor president de la Generalitat, conseillers,»

Vamos a terminar el largo trámite para la aprobación de la reforma del Estatuto de Cataluña; largo trámite que, necesariamente, está establecido por nuestra

Constitución y por el propio Estatuto de Cataluña con el fin de ofrecer todas las garantías al ciudadano, puesto que se trata de una cuestión muy importante: nada menos que el documento fundamental por el que se rige cada comunidad autónoma y, por tanto, la Constitución y los estatutos establecieron todas sus garantías. Ha pasado, primero, por un largo proceso de elaboración en el Parlament de Cataluña, ha pasado, a continuación, por el Parlamento español, primero por el Congreso en un debate de totalidad y posteriormente en la Comisión Constitucional, y ha habido una comisión mixta formada por los parlamentarios catalanes y por los parlamentarios del Parlamento español. Este mismo trámite se ha repetido después aquí, y hoy estamos al final de este largo proceso, en este trámite de ratificación.
No se trata ya de discutir el contenido concreto del Estatuto, sino de fijar las posiciones en torno a un debate que en la Comisión General de las Comunidades Autónomas hemos tenido ya, un debate importante, un debate sostenido en términos tranquilos, en el que parecía que ya no estaba en juego el mundo, sino que estábamos hablando de una norma institucional básica, establecida fundamentalmente para la convivencia entre los ciudadanos. A unos, lo hemos podido leer en muchas declaraciones o en muchos medios de comunicación, les parece un trámite demasiado largo; a otros, nos parece que es un trámite con la suficiente garantía, y al Partido Popular, y en concreto a su portavoz, esta mañana le parecía demasiado corto porque nos invitaba a empezar de nuevo. Creo que es una invitación, pero, afortunadamente, vamos a terminar ya, y lo vamos a hacer de una manera positiva.
Para empezar, me parece impropio de la importancia del texto que estamos aprobando empezar aquí una campaña electoral. Es demasiado importante el texto que aprobamos, es un texto para la convivencia y para el bienestar, para la integración o la relación de los catalanes en España, y para la confianza de toda España como para que nos metamos en batallas electorales en este momento. Es un texto para la integración, para la convivencia, para la libertad de todos los ciudadanos y es, por tanto, un texto demasiado importante para hacernos eco de la campaña electoral.
Nos encontramos en un buen momento, en el momento de decir que después del trámite constitucionalmente establecido nos hemos metido, por fin, en una política de consenso bastante relevante, al extremo de que, aunque algunos sostengan posiciones firmes de denuncia o de rechazo de los peligros que vamos a abordar con la aprobación de este Estatuto de Cataluña, tengo que decir que los ciudadanos, si han seguido realmente la elaboración y la discusión de este proceso estatutario, se darán cuenta de que aunque, se sostengan posiciones públicas iguales, las críticas que este Estatuto está ahora cosechando en las Cámaras no son iguales que cuando empezó la discusión de este Estatuto. No cabe ya hacer la crítica tradicional de que en este Estatuto se discute la soberanía de las Cortes españolas, y no cabe sencillamente porque este trámite que estamos terminando ratifica que la soberanía de las Cortes españolas, que son las representantes del pueblo español, está garantizada con el trámite seguido.
Hemos seguido el trámite preciso, no hemos caído en esa tentación, a la que a veces nos han querido someter a algunos, de hacer pensar o creer que únicamente el trámite que cabía en este Parlamento era el de ratificación del Estatuto de Cataluña salido de su Parlament. Hemos entrado en una discusión, hemos elaborado muchas enmiendas, y lo hemos hecho de común acuerdo con el Parlamento catalán. Por tanto, hemos seguido el trámite adecuado, pero no hemos sometido a discusión la soberanía del Estado. No ha sido tampoco ninguna imposición, porque el Estatuto que ahora vamos a ratificar definitivamente, a la espera de que lo ratifiquen los ciudadanos catalanes, ha sido un acuerdo entre los representantes del Parlament de Catalunya y estas Cortes Generales y, por consiguiente, ha sido un Estatuto pactado.
Aunque hemos oído reiteradas críticas respecto al papel que los catalanes han desempeñado en el proceso de elaboración de este Estatuto, yo tengo que hacer, como ya hice en la comisión, un reconocimiento del papel pactista de la sociedad catalana y de sus representantes, que han sido capaces de ponerse de acuerdo en el Estatuto que ahora vamos a aprobar.
Este no es, por tanto, el Estatuto del Parlamento español, que ha limado las competencias salidas de Cataluña; este es el Estatuto pactado entre los representantes del Parlamento catalán y el Parlamento español, largo proceso que --insisto--, en el que se nos propone empezar de nuevo.
Parece que hemos avanzado muchísimo, tanto que lo que empezó siendo una discusión en la comisión, como que queríamos acelerar un proceso, acabó con lo que se llamó tramitación exprés del Estatuto catalán. Una buena broma, porque el presidente acabó siendo felicitado por todo lo que consintió decir y discutir en esa comisión.
Por tanto, es un Estatuto rigurosamente discutido y debatido y un Estatuto aceptado muy mayoritariamente por el Parlamento español y por el Parlamento catalán. Diré más, de las críticas inicialmente recibidas, que probablemente no se habrían querido pronunciar porque han metido al Partido Popular en una dinámica de la que no ha podido salir después por desconfianza en la soberanía popular que representa el Parlamento español, hemos llegado a la reivindicación de los más de 140 artículos modificados del actual Estatuto que ahora vamos a aprobar. Al final, si reivindicamos los artículos modificados, en realidad lo que hacemos es aceptar que este Estatuto es tan nuestro como del Partido Popular.
Seguramente no adoptaron la posición adecuada en el momento correcto, se les fue la mano en la desconfianza de la soberanía popular, y luego cuesta mucho reconocer los errores y las equivocaciones cometidas, porque este Estatuto, en síntesis --insisto--, es un buen Estatuto que vamos a aprobar, un buen Estatuto que no ha visto modificado en absoluto el carácter del Estado, un Estatuto que --repito-- ha sido discutido de acuerdo con la Constitución, un Estatuto que ha sido calificado como reforma estatutaria posteriormente por el propio Tribunal Constitucional a requerimiento del Partido Popular, un Estatuto que no ha cambiado el carácter del Estado, porque las competencias transferidas, que han mejorado singularmente el papel de las competencias en Cataluña y sobre

todo que han garantizado que no pueda haber intromisiones fuera de la Constitución, del Estado central, estas competencias mejoradas no cambian en nada el carácter del Estado de las Autonomías que establece nuestra Constitución.
Ya sé que ha habido muchas críticas respecto al carácter confederal del Estado que diseñaba el Estatuto que vamos a aprobar, pero es obvio que de confederal, nada, y aunque haya muchas cuestiones o instituciones que se puedan compartir con un Estado federal en este Estatuto y en todos los estatutos españoles y en la propia Constitución, tampoco es un Estado federal el que hemos aprobado en la Constitución de 1978. Es, como ya tuve ocasión de decir con anterioridad, un Estado de las Autonomías, y como últimamente les había dado a los representantes del Partido Popular por reivindicar a Azaña, les diré que al menos algunos autores sostienen que fue precisamente él quien lo inventó; un Estado que --insisto-- no se ha visto modificado en ese carácter por este Estatuto; una financiación que ha mejorado sensiblemente las posibilidades de Cataluña, pero también con ellas las de toda España, porque insiste, sin haber cambiado sustancialmente de modelo, en una mayor autonomía financiera, en una mayor capacidad, por tanto, para participar en los impuestos del Estado, y en una mejor responsabilidad o corresponsabilidad, si se quiere.
Tenemos, por tanto, un modelo de Estado no cambiado, tenemos unas competencias autonómicas mejoradas, desde el punto de vista financiero, tenemos más garantía y más corresponsabilidad por parte de Cataluña, pero no tenemos una modificación sustancial respecto al carácter de la Constitución, que parece haber sido tradicionalmente una de las críticas fundamentales que le hemos oído al Partido Popular. Estamos, pues, ante un Estatuto que cambia muchas cosas, porque aumenta competencias, porque mejora las posibilidades de Cataluña, pero que también puede ser extensible a todas las comunidades del Estado, y, por tanto, un Estatuto que no rompe nada más que, naturalmente, la inercia de todos aquellos que no quieren hacer nunca ninguna modificación.
¿Y qué tenemos, además, delante? ¿Qué significa un no al Estatuto catalán? Aquí se han puesto de manifiesto algunas posibilidades. Mi impresión es que un no no tiene una alternativa a mejor, porque no hay posibilidades que lo apoyen, pero por otra parte, me parece que un no tiene por delante dos cosas que demostrar: a unos los forzaría a ir hacia fuera de la Constitución, y otros demostrarían un claro inmovilismo que no estaría acorde con las exigencias de una sociedad como la que nosotros tenemos por delante y que queremos hacer.
En definitiva, yo insistiría en que este es un buen Estatuto que modifica la capacidad de Cataluña de dar mejor atención, mejores servicios a sus ciudadanos, que significa mejor autogobierno, que significa mayores posibilidades de crecimiento una mayor posibilidad de redistribución.
Frente a todas esas cuestiones, probablemente caben o la alternativa de la negativa permanente o lo que creo que ya está calando entre muchos sectores de la sociedad: la posibilidad de demostrar, con toda claridad, se haya dicho lo que se haya dicho al final respecto a lo que estaba pasando, que este es un Estatuto de todos y para todos, y que seguramente los catalanes, junto con todos los ciudadanos españoles, se pueden alegrar por tener un Estatuto mejorado y, sobre todo, por haber conseguido a lo largo de su tramitación, y contrariamente de lo que se está diciendo, un consenso más amplio incluso del que tenía cuando empezó este proceso de discusión, porque hoy, a pesar de las cosas que vamos a oír y a ver posteriormente, es probable que haya muy pocos parlamentarios en este Senado que quieran de verdad que este Estatuto obtenga un no.
Nada más y muchas gracias. (Aplausos.)

Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el senador Lerma (Rumores.) Señorías, pido silencio.

El señor LERMA BLASCO: Gracias, presidente.
Intervengo con mucha brevedad en este turno de rectificación para recordar dos cuestiones fundamentalmente. La primera es que siempre que discutimos un nuevo estatuto de autonomía discutimos también el papel del Senado, y ciertamente las afirmaciones parecen ser diferentes según el estatuto de autonomía de que se trate. Recuerdo perfectamente que por el Partido Popular parecía un magnífico papel el del Senado para la aprobación definitiva del Estatuto de Autonomía de la Comunidad Valenciana, y en esta ocasión se dice que se dice que se le ha robado.
(Rumores en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.)
El señor PRESIDENTE: Señorías, ruego silencio.

El señor LERMA BLASCO: Es más, se viene a añadir, recordándonos a nuestro presidente de la Generalitat de Cataluña, que ha cometido el error o el desprecio al Senado de mandar las cartas anticipadamente. (Protestas en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.) Baste recordar que lo que ha hecho ha sido demostrar que el servicio de correos es muy eficiente (Risas y protestas en los escaños del Grupo Parlamentario Popular), puesto que las cartas están fechadas el día 12 --como usted sabe-- y, por tanto, presuponiendo ya el resultado de esta votación.
Pero quiero añadir otra cuestión que seguramente va a causar más risa que la que acabo de pronunciar, y es que sin haber entrado todavía en el Senado el proyecto, el señor Rajoy ya estaba recogiendo firmas para el referendo ilegal que todos ustedes están proponiendo (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.) Repito: para un referéndum ilegal que todos ustedes están proponiendo. (Fuertes protestas en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.
--Varios señores senadores del Grupo Parlamentario Popular: ¡No, no!--Varios señores senadores del Grupo Parlamentario Socialista: ¡Eso, eso!)
El señor PRESIDENTE: Señorías, ruego silencio, por favor.

El señor LERMA BLASCO: Saben ustedes perfectamente que la Constitución dice que los estatutos sólo se refrendan

en el sitio donde se tienen que aplicar y que, por tanto, ustedes están proponiendo un referéndum ilegal a la sociedad española (Fuertes protestas en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.
--Varios señores senadores del Grupo Parlamentario Popular: ¡No, no, no!-- Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista), prohibido por la Constitución expresamente, aparte, naturalmente --como he dicho anteriormente--, de despreciar al Senado, al que ni siquiera le habían dado voz.
Dicho lo anterior, y como este es un turno simplemente de rectificación, quiero recordarles la cuestión que me ha traído aquí, que es fundamentalmente que después de modificar 144 artículos de 227, ocho disposiciones adicionales de diez, una disposición transitoria de tres y tres disposiciones finales de cinco, más el Preámbulo del Estatuto de Autonomía salido del Parlamento catalán, ustedes no pueden utilizar los mismos argumentos ni hacer el mismo discurso negativo. Ya no tiene sentido que ustedes intenten decirle a la gente que este Estatuto es inconstitucional. Este Estatuto se ha sometido claramente a todas las directrices de la Constitución. (Varios señores senadores del Grupo Parlamentario Popular: ¡No, no!--Protestas en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.) Este Estatuto ha pasado por la tramitación adecuada, ha respetado todas las normas que la Constitución dice, se les ha escuchado sobradamente. Ustedes han insistido, además, en que las 144 modificaciones se han producido gracias a ustedes, porque si no, nosotros hubiéramos vulnerado la Constitución, porque esa es nuestra naturaleza, obviament. (Fuertes rumores en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.) Esa es la cuestión: vulnerar la Constitución es seguramente lo que motiva al Partido Socialista en todas sus actuaciones --puede haber, naturalmente, otras cuestiones. (Protestas en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.
--Varios señores senadores del Grupo Parlamentario Popular: ¡Llevas razón!)
El señor PRESIDENTE: Señorías, ruego silencio.

El señor LERMA BLASCO: Senadores del Grupo Parlamentario Popular, yo creo que ustedes tienen que cambiar de discurso porque, si no, la gente se va a dar cuenta de que a ustedes no les motiva la defensa de España, ni les motiva el progreso, ni les motiva la solidaridad, ni les motiva nada.
(Protestas en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.) Lo único que les motiva es que las cosas se queden como están y que no se mueva ni un gramo de ninguna cuestión de la sociedad española para que podamos progresar lógicamente.
Y para terminar --pues este ha sido mi propósito al salir aquí en esta ocasión-- quiero felicitar al pueblo catalán que, a partir de esta votación que ahora vamos a producir, va a tener la palabra y va a tener un buen Estatuto que va a mejorar sus competencias, su capacidad financiera y, por tanto, sus posibilidades de mejorar la situación de todos sus ciudadanos, además de ver reconocida su forma de ser, porque así los queremos en el conjunto de España, como son y trabajando conjuntamente en un proyecto común de solidaridad y de progreso para todos. Suerte y felicidades. (Fuertes aplausos desde los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.)