Año 2006  VIII Legislatura  Núm. 107                   


DICTÁMENES DE COMISIONES SOBRE PROYECTOS Y PROPOSICIONES DE LEY REMITIDOS POR
EL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS
— De la Comisión General de las Comunidades Autónomas en relación con la Propuesta de reforma del Estatuto de Autonomía para Andalucía. (Publicado en el «Boletín Oficial de las Cortes Generales», Senado, Serie III B,
número 18, de fecha 4 de diciembre de 2006). (Número de expediente S. 605/000003). (Número de expediente
C. D. 127/000004).

Por el Grupo Parlamentario Socialista tiene la palabra
el senador Lerma.
El señor LERMA BLASCO: Muchas gracias, señor
presidente.
Señoras y señores senadores, señores invitados del Parlamento
de Andalucía, presidente de la Junta, presidenta
del Parlamento y demás responsables institucionales,
quiero empezar diciendo que, por extraño que les parezca
a algunos, vamos a hablar del Estatuto de Andalucía y no
del Estatuto vasco ni del Estatuto catalán, y no será necesario
explicar por qué porque, obviamente parece que Andalucía,
como cualquier comunidad española en particular,
pero Andalucía en este caso, tiene más que suficiente entidad
como para hacer que en este Senado hablemos de ella
exclusivamente. No contestaré, por tanto, a algunas alusiones
que algunos grupos nacionalistas han hecho respecto a
sus estatutos respectivos más que hablar del Estatuto actual,
y me parece, en cualquier caso, que tienen todo el derecho
del mundo a plantearlo, pero no es esta la oportunidad,
pienso yo.
Esta es la oportunidad del Estatuto de Andalucía, y
tengo que decir, además, que el Estatuto de Andalucía
tiene una gestación muy especial que les separa de todos
los otros estatutos, como casi todos los estatutos naturalmente,
pero de este en particular no se puede decir que
haya mirado al vecino ni haya mirado los intereses de los
demás. Este es un Estatuto que tiene su gestación en el año
2001 y a propuesta del presidente Chaves, el presidente de
la Junta, pensando por tanto en los intereses de los andaluces
y en su capacidad para mejorar sus condiciones de vida
y su capacidad de prosperar.
Por tanto, es evidente que este es un Estatuto pensado
desde, por y para Andalucía exclusivamente, aunque naturalmente
todos estemos interrelacionados porque todos estamos
sometidos —más diría yo tutelados— por la misma
Constitución. Por lo tanto, cuando hablamos de competencia
no podemos ser muy diferentes unos de otros porque
estamos hablando del mismo marco constitucional. Pero,
insisto, este es un Estatuto pensado desde antes de que hubiera
un cambio de Gobierno en España y, por tanto, no un
Estatuto sobrevenido pensando en lo que iban a hacer los
demás, sino un Estatuto pensando en Andalucía, y pensando
en Andalucía creo que hay que celebrar lo que hemos
logrado conseguir, o, en especial y más concretamente,
en lo que ha conseguido su presidente y con él todos
los andaluces, porque este es un Estatuto, el cuarto Estatuto
que vamos a ver —en el Senado el tercero—, pero es
el primer Estatuto que ha logrado incrementar sus apoyos
a lo largo de su tramitación parlamentaria. Y esto es verdad
que siempre produce agradecimientos, y en especial a
los que se han incorporado. Pero yo tengo que decir que el
mérito fundamental —aunque, en definitiva, el beneficio
sea para todos— es de aquellos que, teniendo una mayoríasuficiente para llevar adelante el Estatuto, han conseguido
incorporar a los demás.
Por ello, mi felicitación, cómo no, al presidente Chaves
y a Izquierda Unida de Andalucía, que desde el principio
han mantenido una mayoría que ha permitido impulsar el
Estatuto de Autonomía. Y, naturalmente, cómo no, felicitar
también al Partido Popular por su incorporación a esta mayoría,
que es cierto que no ha sido gratuita, que ha supuesto
modificaciones importantes en el Estatuto de Andalucía
—muchas modificaciones importantes—, que quienes
tenían mayoría suficiente para hacerlo les han aceptado
porque han entendido que este es un Estatuto que va a
durar, que es para todos los andaluces y no para una pequeña
mayoría, por más o menos amplia que pueda ser. Por
tanto, mi felicitación también al Partido Popular, en particular,
a sus ponentes en el Congreso y, por supuesto, al
presidente o secretario general, Javier Arenas, que ha dado
una batalla importante dentro de su propio partido por hacer
posible su incorporación.
Me gustaría también felicitar en este caso a Soraya Sáenz
de Santamaría, que ha hecho un buen trabajo en la Ponencia
del Congreso; a los responsables de Izquierda Unida, concretamente
al señor Llamazares, y muy especialmente quisiera
hacer una mención especial y singular de cariño, afecto
y de reconocimiento a Alfonso Perales, que ha hecho un
gran trabajo desde el Partido Socialista por hacer posible
este consenso que finalmente se ha conseguido.
Pero no todo van a ser felicitaciones, aunque yo creo
que en este caso las merece. Creo que está bastante claro
políticamente que, después de la aprobación de este Estatuto
de Autonomía —lo ha señalado reiteradamente el Partido
Popular y lo habíamos manifestado anteriormente todos
los otros grupos políticos— no cambia en absoluto el
modelo constitucional. El modelo constitucional simplemente
permitía la ampliación de competencias que el Estatuto
de Autonomía de Andalucía ha conseguido y que probablemente
algunos otros estatutos también conseguirán.
En cualquier caso, el llegar hasta el final en el proceso de
ampliación de competencias de la Constitución del año
1978 no modifica para nada el modelo de Estado y, por supuesto,
no solo no supone ningún riesgo para la unidad —
no quiero referirme a ninguna última declaración— sino
que, por el contrario, supone el reforzamiento de la cohesión
y de la solidaridad entre toda España, porque este proceso
de singularización significa la posibilidad de que todos
nos sintamos más a gusto y más integrados con la actual
Constitución.
Considero que Andalucía ha conseguido sobre todo dos
cosas fundamentales: la primera, profundizar en su autogobierno
—con muchas materias que ahora no será necesario
detallar, pero que enunciaré brevemente— y, la segunda,
muy importante, ha conseguido mejorar también
las bases de su financiación. Si el anterior estatuto supuso
un impulso de modernización muy importante desde el
Gobierno andaluz de tal manera que hemos conseguido
durante los últimos tres años consecutivamente superar el
75 por ciento de la renta europea, que era lo que justificaba
en muchas ocasiones las necesidades de ayudas, lo cierto
es que el éxito que hemos conseguido en muchas partes deEspaña, pero sustancialmente en Andalucía, creo que se
puede describir perfectamente al haber pasado, en realidad
en muy pocos años, de ser un país donde las personas se
llamaban emigrantes a llamarse fundamentalmente inmigrantes.
Eso define bastante bien el cambio económico y
social que ha sufrido Andalucía, y por lo cual hemos de estar
muy satisfechos. Creo que eso ha sido posible por la autoestima
que supuso en su día la aprobación, el 28 de febrero,
de su Estatuto de Autonomía y el gran impulso de
los gobiernos posteriores.
Andalucía ha mejorado, además, en este nuevo Estatuto
su capacidad de autogobierno y ha hecho posible algo que
parecía inaudito y muy criticable hace muy poco tiempo,
como era conseguir tener una Hacienda propia, un Tribunal
Superior de Justicia que fuera la última instancia o algo
tan fundamental como las políticas de igualdad, que,
siendo fundamentales cuando se elaboró el anterior Estatuto,
no se pudieron incorporar porque no estaban en la
agenda política. Asimismo, ha conseguido hablar de tener
voz en Europa y, sobre todo, insistir en aquello que es fundamental:
la sostenibilidad de las políticas.
Todas estas cosas van a ser votadas y han sido apoyadas
ya por todos los grupos políticos, salvo el PA; incluso el
Partido Popular va a votar a favor, cuya acertada decisión
todos valoramos positivamente. Su incorporación al apoyo
de este Estatuto, no solo es importante para Andalucía,
sino también para todos los estatutos posteriores.
Para no extenderme mucho quiero manifestar que estos
son aspectos fundamentales de la ampliación de las competencias
autonómicas y financieras que supone la modificación
del Estatuto de Autonomía. Ello ha hecho necesario,
naturalmente, incrementar los artículos del Estatuto y,
especialmente, la incorporación de los derechos sociales.
¿Por qué? Porque los derechos sociales que se incorporan
son ahora exigibles ante la Junta de Andalucía y, por tanto,
no creo que sea discutible su incorporación.
Finalmente, quiero decir que aquel lejano referéndum
de la primera iniciativa autonómica de Andalucía, que fue
celebrado el 28 de febrero y dio como resultado el anterior
Estatuto de Autonomía de Andalucía, de aquella constitución
que Manuel Clavero, un conocido andaluz de todos
ustedes, dijo en su día que no era autonómica sino autonomizable,
aquel impulso dado el 28 de febrero marcó el camino
y el desarrollo posterior del Estado de las autonomías
español. Aquel fue un impulso igualitario. Aquello supuso
dejar marcado claramente desde Andalucía que el camino
del desarrollo autonómico de España iba a ser igualitario,
que no uniforme naturalmente, y que no se iba a tolerar la
discriminación.
Esta reforma del Estatuto de Autonomía de Andalucía
supone la concreción y modernización de todo el proceso
estatutario igualitario. Supone, ni más ni menos, poner de
relieve que la voluntad expresada por todos los ciudadanos
andaluces y, con ellos, por la inmensa mayoría de ciudadanos
de toda España es estar a favor de la igualdad. Esta es,
sin duda, la principal aportación de aquel 28 de febrero
que, modernizada, vamos a ver ahora ratificada, de nuevo,
en la voluntad de esta Cámara y, posteriormente, en la de
todos los ciudadanos andaluces.Por eso, cuando el 28 de febrero votaron los andaluces
supieron que no estaban solos. Por eso, cuando el próximo
mes de febrero, probablemente, los andaluces voten otra
vez para ratificar este Estatuto sabrán que no están solos,
que con ellos vamos a votar todos los ciudadanos españoles
que estamos a favor de un desarrollo igualitario de la
Constitución.
Enhorabuena y muchas gracias a todos. (Aplausos en
los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.)
El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.