| Fase: Aprobación. |
| CORTES GENERALES DIARIO DE SESIONES DEL SENADO Año 2006 VIII Legislatura Núm. 73 PRESIDENCIA DEL EXCMO. SR. D. FRANCISCO JAVIER ROJO GARCÍA Sesión del Pleno celebrada el miércoles, 8 de marzo de 2006 DICTÁMENES DE
COMISIONES SOBRE PROYECTOS Y PROPOSICIONES DE LEY REMITIDOS POR EL
CONGRESO DE LOS DIPUTADOS |
| Por el Grupo Parlamentario Socialista,
tiene la palabra el senador Lerma. El señor LERMA BLASCO: Gracias, señor presidente. (El señor Lerma Blasco inicia su intervención en valenciano.) Creo que continuaré entendiéndole también en el futuro, a pesar de la aprobación del estatuto, lo que seguramente nos proporcionará una ventaja bastante importante ya que significará que el drama que ha planteado no se va a producir. Una vez aclarada esta cuestión, me gustaría abordar otro aspecto que me parece importante: las críticas que han formulado algunos miembros de determinados grupos parlamentarios sobre el procedimiento que se ha seguido en esta Cámara. Para empezar, quiero decir que el procedimiento se ha cumplido escrupulosamente y que, particularmente, mi grupo parlamentario está muy satisfecho de que el debate del Estatuto Valenciano acabe en el Senado. En este sentido, debemos alegrarnos de que precisamente sea en la Cámara de representación territorial donde se produzca su aprobación definitiva, quedando pendiente de la aceptación de las Cortes Valencianas, naturalmente. Estamos, pues, dándole el sentido real de Cámara territorial; y no solamente nosotros. Mi grupo parlamentario está muy satisfecho de que el presidente del Gobierno tenga de nuevo esta consideración con la Cámara, como la ha tenido ya con las intervenciones que ha tenido ocasión de hacer. (Aplausos.) Por cierto, esto no había ocurrido anteriormente. Es más: en esta ocasión nos acompaña el secretario general del Partido Popular, por lo que hay que estar también agradecidos, creo yo, puesto que el hecho refleja la importancia de esta Cámara y del Estatuto. Naturalmente, agradezco su presencia al Molt Honorable president de la Generalitat --que no es valenciana ya, porque lo acaban de modificar-- y al secretario general del Partido Socialista del País Valenciano, Joan Ignasi Camps, y a todos los diputados que nos acompañan. Empezando por la tramitación, se han equivocado quienes la critican. Ellos nos ofrecían la posibilidad de que hiciéramos unas correcciones gramaticales y pasara el texto de nuevo al Congreso. En cambio, todos los que nos acompañan nos han ofrecido la posibilidad de que el Senado sea el que apruebe definitivamente el Estatuto valenciano. Por tanto, le han dado un realce y una consideración que es de agradecer, y lo hace mucho más satisfactorio que lo que estaban proponiendo ustedes. Es evidente que el pacto político del Estatuto se había producido ya en las Cortes Valencianas. Lo que hizo el Congreso fue adaptarlo al interés general, que es su papel, en definitiva. A partir de ahí, el Senado ratifica definitivamente el Estatuto valenciano. Por tanto, una magnífica intervención, realzada por todos los que nos acompañan en este momento. Paso a otra cuestión, que no es de procedimiento y sí más importante, aunque la anterior lo fuera también. ¿Qué es, en definitiva, el nuevo Estatuto Valenciano? Se trata de un nuevo Estatuto, puesto que prácticamente todos los artículos, incluido el reámbulo, se han modificado. El Estatuto Valenciano es hoy un estatuto con unas competencias ampliadas y cualitativamente mejor que el anterior. ¿Por qué? Para empezar, por todas esas cosas que hemos minimizado del Estatuto. Cambia la situación actual. Es un estatuto a través del cual se puede modificar, en su caso, el calendario electoral autonómico. Por tanto, todas las críticas que se han hecho quitándole importancia a la cuestión ya se han modificado. Además, es un estatuto que mejora mucho la actuación desde el punto de vista competencial. Para empezar, tiene voluntad de mejorar la Justicia; está recogida la mejora del funcionamiento de la Justicia en lo que atañe a las posibilidades autonómicas, siendo respetuosos pero valientes a la vez. Tambien está recogida la posibilidad de mejorar la gestión de la hacienda propia. Es un estatuto importante, que entra decididamente en los problemas de gestión que ha observado en el Estatuto anterior. Si modifica todo eso, es evidente que no es un estatuto poco ambicioso: es mucho más ambicioso que otros de los que algunos estamos huyendo. Eso sí, no lo miran con recelo el resto de comunidades autónomas o el resto de los españoles. ¿Por qué? Pues, obviamente, porque saben que la vocación autonómica y de mejorar la gestión no es contra nadie, sino a favor de los valencianos y del interés general de todos los ciudadanos de España. Y ésa es una buena posibilidad de modificar el Estatuto que, como digo, no es algo que se pueda zanjar despreciándolo olímpicamente y diciendo que no introduce ninguna reforma. Introduce, y muchas. Y añadiré otras dos cosas que han centrado la atención de todas las críticas que se nos han hecho. Una que están hartos de oír es la relativa al tope mínimo electoral para obtener escaño. Tengo que decirles a todos los senadores --que seguramente lo sabrán-- y a todos los ciudadanos que el Estatuto Valenciano, que es de finales de los setenta se hizo pensando con la cabeza, como lo entiende la gente que cree que los sistemas electorales pueden ayudar a condicionar la gobernabilidad. Y de 300 partidos legalizados por entonces, y con dos experiencias electorales únicamente, los redactores valencianos --entre los que me encuentro yo y de lo que estoy muy satisfecho-- pensaron que era posible intentar que los partidos se agruparan y que lograran ejecutivos gobernables y no ejecutivos que estuvieran matándose mutuamente todos los días. Eso se logró, y por eso se ha podido gobernar con estabilidad en la Comunidad Valenciana. Y por eso, partidos que no tenían casi ningún voto pasaron luego del 5 por ciento; y hemos tenido grupos parlamentarios --no son los que están ahora-- que han aparecido y que luego han desaparecido, por sus errores políticos, no por el 5 por ciento. Por eso hay quien no ha llegado todavía a pesar de que lleva todos estos años de democracia intentando llegar al límite. Pero probablemente por eso, porque aspira a ser minoría, siempre lo será. Y ustedes tienen una mala representación a ese respecto. Pero quiero decirles otra cosa. El anterior estatuto valenciano consideraba el 5 por ciento, pero ahora no es así porque eso ha pasado a la Ley Electoral y, por tanto, se da juego político a los partidos. Pero esto se puede modificar, ciertamente con una mayoría cualificada, como todas las leyes electorales. Y está también la cuestión de la lengua... El señor PRESIDENTE: Señoría, le ruego concluya, por favor. El señor LERMA BLASCO: Termino enseguida, señor presidente. Tengo que decirles que el tema de la lengua fue pactado por el señor Pujol y por el señor Aznar para poder gobernar en 1996, y de hecho se creó la Academia Valenciana de la Lengua para que el Partido Popular no jugara más políticamente con el tema lingüístico. Y por eso precisamente ustedes son los primeros que deberían estar muy satisfechos de que la Academia Valenciana de la Lengua figurara como entidad normativa en el estatuto de autonomía. Y ciertamente ha habido dos cambios: ha mejorado la Ley Electoral y ha mejorado el tema lingüístico. Pero ustedes, que votaron a favor del estatuto con la anterior Ley Electoral y en lo que se refiere a la lengua sin entidad normativa, resulta que ahora van a votar que no. Queridos ciudadanos y compañeros del Senado, ¿qué es lo que ha ocurrido entonces? O se han radicalizado, o a lo mejor es que les molesta que el estatuto valenciano sea bueno y quizá no resistan ustedes bien la comparación. Nada más y muchas gracias. (Aplausos en los escaños de los Grupos Parlamentarios Socialista y Popular.) Señorías, me ha solicitado la
palabra el presidente del Gobierno. |