CORTES GENERALES
DIARIO DE SESIONES DEL
SENADO

Año 2007 VIII Legislatura Núm. 111
PRESIDENCIA DEL EXCMO. SR. D. FRANCISCO JAVIER ROJO GARCÍA
Sesión del Pleno celebrada el miércoles,
21 de febrero de 2007

ORDEN DEL DÍA:
 

Tercero
DICTÁMENES DE COMISIONES SOBRE PROYECTOS Y PROPOSICIONES DE LEY REMITIDOS POR EL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS

-- De la Comisión General de las Comunidades Autónomas en relación con la Propuesta de reforma del Estatuto de Autonomía de las Illes Balears. (Publicado en el «Boletín Oficial de las Cortes Generales», Senado, Serie III-B, número 19, de fecha 21 de febrero de 2007). (Núm. exp. S. 605/000004). (Núm. exp. C.D. 127/000005).

 

Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el senador Lerma.

El señor LERMA BLASCO: Gracias, señor presidente.

(El señor Lerma Blasco inicia su intervención en catalán.)
Intervengo muy brevemente, para manifestar que, a mi entender, este es un magnífico Estatuto. Siempre que tenemos ocasión de discutir alguna reforma estatutaria suele haber diversos grupos que tienden a hablar fundamentalmente de su Estatuto de autonomía y no del que estamos discutiendo aquí, y a mí me gusta referirme a lo que es el tema fundamental de hoy, que es concretamente el Estatuto de las Illes Balears.


La reforma que vamos a aprobar tiene una gran importancia, y la vamos a aprobar definitivamente, una vez más, en el Senado, aunque no hayamos tenido ocasión de cambiar nada. Es verdad que el Congreso ha introducido modificaciones importantes, pero tampoco han sido cambios más allá de lo que compete para ajustar el interés general por parte de las Cortes Generales porque, ciertamente, los aspectos fundamentales de este Estatuto vienen del Parlamento Balear, que es el encargado fundamental de promover la reforma estatutaria. Así ha sido esta reforma y así han sido los otros tres estatutos. Naturalmente, es voluntad del Gobierno de España aceptar aquello que promueven los parlamentos autonómicos de acuerdo con lo que dice la Constitución y, por lo tanto, con comprensión, recibe siempre este tipo de planteamientos y decide satisfacer las demandas que vienen de las comunidades autónomas con esa voluntad mayoritaria como es la que ha venido en este Estatuto.

A mi entender, este Estatuto contiene dos reformas fundamentales. Son fundamentales, probablemente, las reformas que hacen referencia al cambio cualitativo que expresa que el Estatuto de Autonomía hable de nacionalidad en el caso de Baleares, pero es un cambio que no tiene tanta trascendencia desde el punto de vista jurídico, puesto que competencialmente no le da motivos para diferenciarse respecto a los demás y, por tanto, la identidad propia de Baleares no viene definida por este Estatuto sino, afortunadamente, por cómo son sus ciudadanos y por cómo es su riqueza y su diversidad.

Del mismo modo, hay cambios competenciales que también son importantes, y es evidente que se parecen a todos los que ha habido porque son ni más ni menos que aquellos que integran los títulos correspondientes de la Constitución española; por consiguiente, no es que sean copiados, es que son las mismas competencias que todos los estatutos de autonomía tienen y con un alcance -por mucho que se presuma por unos y otros- muy similar, por no decir el mismo, en casi todos los estatutos que vamos a aprobar y en los que ya hemos aprobado. Por tanto, los estatutos comparten el común denominador de la Constitución española, que es lo que los hace perfectamente aprobables por estas Cámaras y por todos los ciudadanos españoles defienden la Constitución y el interés general.

Pero quiero añadir dos cambios más que contiene el Estatuto de baleares, que son singularidades específicas, y en ese sentido no se parece al resto de los estatutos porque, afortunadamente, los representantes de Baleares han elaborado un Estatuto a la medida de lo que ellos, y no otros, consideran las necesidades de Baleares, y no han mirado de reojo hacia lo que han hecho otras comunidades autónomas.

¿Cuáles son estos cambios, fundamentales desde mi punto de vista? En primer lugar, es evidente que han introducido cambios muy importantes en la arquitectura institucional de las Islas Baleares. Ciertamente, ya había unos consells insulares que eran los gobiernos propios de las islas, pero que no se parecían a las diputaciones provinciales porque eran de elección directa, aunque tuvieran una singularidad específica y es que coincidían con los representantes del Parlamento balear. Esta circunstancia va a cambiar sustancialmente en el nuevo Estatuto. No sé cómo saldrá, pero es una singularidad y un cambio significativo el que ahora se ha introducido. Se ha reforzado el poder de los consells insulares y, naturalmente, tenemos que comprobar cómo va a funcionar. Es probable que haya un acercamiento a las necesidades y a los ciudadanos y un mayor control también sobre la ejecución de las políticas específicas, porque la cercanía de los ciudadanos al consell insular siempre es mayor que la que puedan tener con el Gobierno balear, aunque esta también lo sea.

Habrá que administrar esta singularidad con prudencia, y es de desear que no se produzca ningún conflicto institucional. Pero sí que es cierto que es lo que ellos han deseado y han considerado que era lo mejor para el funcionamiento de las instituciones de Baleares y, por tanto, para sus ciudadanos. Por eso en este caso el Grupo Parlamentario Socialista cree que no le corresponde al Parlamento tocar eso y ha dejado tal y como está la arquitectura institucional.

Otro cambio que se ha perseguido durante mucho tiempo y que ha venido precedido de algunos antecedentes en la legislación es el referido a la financiación. Es evidente que lo que siempre han requerido las fuerzas políticas de Baleares ha sido un régimen especial que recogiera la insularidad, y en este caso está previsto en el Estatuto ese régimen especial que tendrá, además, un instrumento financiero para intentar mejorar la situación financiera de Baleares, y hay que recordar que, aunque en muchas ocasiones se hable de solidaridad o de insolidaridad, al menos durante los últimos diez años el 2,2 por ciento de la población que vienen a suponer los ciudadanos de Baleares, casi ningún año ha llegado a ese porcentaje de financiación territorializada y, por tanto, con esto se trata de reparar una buena parte de la injusticia histórica que se ha cometido durante los últimos años. Es, pues, una singularidad -por lo menos en el Grupo Parlamentario Socialista así lo pensamos- que constituye un factor positivo y repara, como he dicho, una injusticia histórica.

Además, esto servirá, evidentemente, para reforzar las potencialidades de Baleares y su competitividad y, por qué no, para intentar mejorar algo más que la financiación de las instituciones: también mejorar la situación de sus ciudadanos. En este punto, me gusta recordar una cifra que no suele aparecer en los debates: los ciudadanos de Baleares cobran unos miles de euros menos respecto a la media de los trabajadores españoles, y desde el punto de vista del reforzar las instituciones de Baleares también es bueno que los ciudadanos salgan beneficiados; que los emprendedores de Baleares mejoren sus actividades y diversifiquen sus posibilidades económicas, y así mejore la calidad y el nivel de vida de todos los ciudadanos de Baleares. Con ello nos sentiremos gratificados todos los españoles.


Quiero terminar diciendo que estos dos cambios, fundamentales desde el punto de vista del Grupo Parlamentario Socialista, avalan que apoyemos el Estatuto, no solamente convencidos de que es un pacto posible, sino también convencidos de que es un buen pacto y, por tanto, el Estatuto de todos los ciudadanos de Baleares o, al menos, de los que podamos representar.

Muchas gracias. (Aplausos.)
El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.