CORTES GENERALES
DIARIO DE SESIONES DEL
SENADO

Año 2007 VIII Legislatura Núm. 117
PRESIDENCIA DEL EXCMO. SR. D. FRANCISCO JAVIER ROJO GARCÍA
Sesión del Pleno celebrada el miércoles,
18 de abril de 2007


ORDEN DEL DÍA:

Tercero
DICTÁMENES DE COMISIONES SOBRE PROYECTOS Y PROPOSICIONES DE LEY REMITIDOS POR EL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS

-- De la Comisión General de las Comunidades Autónomas en relación con la Propuesta de reforma del Estatuto de Autonomía de Aragón. (Publicado en el «Boletín Oficial de las Cortes Generales», Senado, Serie III-B, número 20, de fecha 17 de abril de 2007). (Núm. exp. S. 605/000005). (Núm. exp. C.D. 127/000006).
 


 

 

Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el senador Lerma.

El señor LERMA BLASCO: Muchas gracias, señor presidente.

Efectivamente, hoy es un día grande para Aragón, pero también lo es para todos nosotros; naturalmente, empezando por todos los representantes del pueblo aragonés, a los que, como todos mis compañeros, quiero saludar, y en este caso, muy afectuosamente. Estoy hablando de muchos compañeros cercanos desde hace muchos años, como es el caso del señor presidente, del señor presidente de las Cortes, del señor alcalde de Zaragoza y de tantos otros, de Zaragoza, Huesca y Teruel, y muy especialmente del probablemente iniciador y primer presidente de la autonomía, Santiago Marraco, que también está hoy presente en la Cámara y que fue, sin ninguna duda, uno de los primeros sufridores de la frustración que todos los grupos parlamentarios de Aragón acaban de transmitir, ahora y a lo largo de todo el debate parlamentario. Tengo que decir, sin embargo, que aquella primera autonomía -después de los 25 años que han pasado y que nos permiten juzgar las posibilidades de todo lo que significó para Aragón y para el resto de las comunidades autónomas de España- ha dado muy buenos resultados, aunque es verdad que probablemente con un sentimiento de frustración por no haber podido acceder a ella por la vía rápida de la Constitución.

Lo que quiero significar es que el pueblo de Aragón puede estar contento por el trabajo realizado, como podemos estarlo en general en toda España, y es que la España autonómica ha significado un progreso impresionante para todas las comunidades autónomas, pero singularmente en este caso claramente lo ha sido para Aragón, que ha tenido un crecimiento espectacular en todos los años de vigencia del Estatuto de Autonomía, y cuyos representantes nos han trasladado hoy aquí sus preocupaciones, pero no por lo hecho en el pasado, que sin ninguna duda ha sido positivo, sino sobre todo por lo que quieren hacer en el futuro.

Y lo quieren hacer, como han demostrado durante la confección de este Estatuto de Autonomía, sin sufrir ninguna discriminación. Por eso hay que decir que la Constitución encomienda a los parlamentos autonómicos las reformas estatutarias. Algunos han querido sustituir esta voluntad, pero no para reformar sino para detener la posibilidad de reforma. Creo que es, sin ninguna duda, un error. La Constitución encomienda a la comunidad el impulso para la reforma de su estatuto, y así ha sido aunque hemos tenido que sufrir bastante. Y en el caso de Aragón cabe recordar -y así lo han rememorado algunos intervinientes- que la reforma de su Estatuto de Autonomía no parte del año 2004, sino de antes. Era una demanda sentida por los ciudadanos de Aragón y sus representantes. No es ninguna demanda inventada. Después de haber debatido ya sobre cinco estatutos de autonomía -hoy son ya seis- creo que podemos decir claramente que no se trata de una necesidad creada por el Gobierno de España sino de una necesidad sentida al menos por todas y cada una de las comunidades autónomas que ya han manifestado claramente su voluntad de reforma, siendo en este caso una reforma que, además, hace desaparecer de raíz aquella distinción entre autonomía por la vía lenta y autonomía por la vía rápida que tanto preocupó a muchas comunidades autónomas y singularmente -me consta- a la Comunidad Autónoma de Aragón.

Esta reforma, junto con las dos anteriores que sufrió el Estatuto, han ido haciendo desaparecer paulatinamente las diferencias o las discriminaciones en el tiempo, y esta última ha hecho desaparecer definitivamente cualquier posibilidad de discriminación, hasta el extremo de que en Aragón no solo tendrán las posibilidades que ya les otorgaba el artículo 151 de la Constitución a las comunidades, sino que también podrán tener, por decisión propia, un referéndum de ratificación para las futuras reformas estatutarias. Y aunque esto no lo dice el Estatuto de Autonomía, tendrán también que desarrollar posteriormente alguna que otra cuestión, pero, eso sí, ya no habrán de venir aquí tres representantes del Parlamento de Aragón. Probablemente habrá que constituir una comisión mixta entre el Parlamento de España y el Parlamento de Aragón para discutir las reformas pactadas. Será de alguna forma un Estatuto paccionado, como se suele decir que son los grandes.

Por tanto, como digo, ha desaparecido ya cualquier discriminación. Ése es el elemento clave. Pero además han sabido elegir y poner lo que resulta importante para el desarrollo de Aragón sin competir con nadie, aunque sí pensando en lo que pueden hacer sin tener ninguna discriminación o desventaja para ellos. Estoy convencido de que ahí se han reflejado todas y cada una de las cosas que deseaba el pueblo de Aragón, que son compatibles con la

Constitución, como ha ocurrido también con las demás reformas de los otros estatutos de autonomía.

Pero esta situación de realidad -hemos oído muchas críticas al respecto- plantea algo nuevo después de repasar los cinco estatutos de autonomía ya discutidos aquí. Si se fijan ustedes, verán que los estatutos de autonomía discuten la organización de cada uno de ellos que mejor se adapte a sus circunstancias históricas, así como, naturalmente, cómo dar mejor participación. Incluyen además, una serie de derechos fundamentales que se añaden a los de la Constitución en cada territorio para que no sean discriminatorios entre unos españoles y otros. Naturalmente, también hablan de la reforma estatutaria, de la reforma de la Justicia para poder agilizarla, y, sobre todo, de recursos, fundamentalmente de las haciendas, y de la representación exterior de las comunidades autónomas y su participación en la Unión Europea.

Todos los estatutos que hemos discutido hablan de estas cosas, y lo hacen de manera similar. Naturalmente, insisto en que la iniciativa de reforma de los estatutos de autonomía corresponde a las cortes autonómicas en cada caso. Y cuando resulta que llevamos cinco discutidos y todos han tratado prácticamente los mismos temas y de forma similar, es muy difícil afirmar, como decía al principio, que no existía esa vocación reformista, porque sean del partido que sean las comunidades autónomas todas han manifestado su voluntad de reformar; por otro lado, también es muy difícil explicar que no existe un modelo común y general a todas las reformas estatutarias. Por lo tanto, afortunadamente, la evidencia nos da la razón.

Ahora hay que insistir también en que se ha hecho lo mejor y que con ello han mejorado las posibilidades de desarrollo en toda España, y, singularmente, en Aragón. Y todos, gracias a la voluntad de cada comunidad autónoma, aparte de la garantía de la Constitución, nos sentimos mejor representados porque esa integración forma parte de nuestra voluntad. Por tanto, hemos hecho una España más sólida, más adaptable, más flexible, y a la vez más representativa. Hemos hecho una España mejor.

Por todo eso cabe que nos feliciten todos y, en particular hoy, a todos nuestros compañeros y amigos de Aragón, que son naturalmente todos los ciudadanos aragoneses.

Nada más y muchas gracias. (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.)