CORTES GENERALES
DIARIO DE SESIONES DEL
SENADO

Año 2008 IX Legislatura Núm. 24
PRESIDENCIA DEL EXCMO. SR. D. FRANCISCO JAVIER ROJO GARCÍA
Sesión del Pleno celebrada el martes,
9 de diciembre de 2008


ORDEN DEL DÍA:

Primero
ACTAS

-- Lectura y aprobación, si procede, del Acta de la sesión anterior, celebrada los pasados días 25 y 26 de noviembre de 2008.

Segundo
DICTÁMENES DE COMISIONES SOBRE PROYECTOS Y PROPOSICIONES DE LEY REMITIDOS POR EL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS

-- De la Comisión de Presupuestos en relación con el Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2009. (Publicado en el «Boletín Oficial de las Cortes Generales», Senado, Serie II, número 4, de fecha 5 de diciembre de 2008). (Número de expediente Senado 621/000004 y número de expediente Congreso 121/000009).


Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el senador Lerma.

El señor LERMA BLASCO: Muchas gracias, señor presidente.

Señorías, esta mañana hemos asistido a una defensa apasionada de los cuatro vetos que sorprendentemente se han planteado a estos presupuestos, y hemos podido oír básicamente dos argumentaciones: la primera, menos importante en este momento -no porque no lo sea, sino porque actualmente nadie puede arreglar la situación por sí mismo-, es la relativa a la financiación de Cataluña. Es evidente -esa es mi opinión al menos- que en la situación actual ese no es un motivo suficiente para votar en contra de un presupuesto y de una política económica en general.

La segunda, lógicamente más general, y a la que han hecho referencia muchos de los grupos parlamentarios vetantes, algunos más como política de justificación, es la relativa a que los presupuestos no se pueden apoyar porque están desfasados en sus predicciones macroeconómicas.

Pues bien, esta es una situación todavía menos justificable que la anterior, porque ciertamente desde el momento de la justificación de las variables macroeconómicas -recuerden ustedes que empezamos ya hace mucho tiempo con el cuadro macroeconómico de la Ley de Estabilidad Presupuestaria, aunque parezca a años luz en este momento, y naturalmente todo el mundo ha rehecho sus previsiones desde entonces-, y desde septiembre hasta esta fecha muy especialmente, se han producido una serie de circunstancias que no eran en absoluto previsibles y que hubieran obligado, si hubiéramos hecho caso al Partido Popular, a rehacer probablemente cada diez o quince días los presupuestos para volverlos a presentar a continuación. Sorprendente es que el Grupo Parlamentario Popular nos proponga que retiremos los presupuestos, que no pasa nada, que los aprobemos de aquí a tres meses, para estar de acuerdo con las previsiones macroeconómicas que contienen y, a continuación, criticar que las medidas que proponemos siempre llegan tarde, como suele decir el señor Montoro en cada una de sus intervenciones. Lo cierto es que si el Partido Popular nos está criticando permanentemente que primero hemos negado la crisis para después tomar medidas demasiado tarde, es el Partido Popular el que ahora se acaba de hacer partícipe de ese error que dice que nosotros cometemos, porque en su planteamiento -también en el de los otros grupos parlamentarios que han presentado los vetos- subyace claramente que no son conocedores reales de la situación económica que en estos momentos estamos abordando. (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.) Insisto, no saben valorar en sus propias declaraciones -no ya sólo en las del señor Utrera que, por supuesto, también- la situación económica real en la que estamos (Rumores.). Como consecuencia, yo lo sé mejor que ustedes, pero tampoco me puedo hacer responsable de lo que va a pasar a continuación como nadie puede hacerlo. Porque no estoy haciendo una crítica política, estoy apelando a la responsabilidad que como ciudadanos todos ustedes -y estos señores de aquí delante también- deberían tener.

No estamos en una situación normal, no estamos discutiendo ahora qué va a pasar con este presupuesto y quién ganará las elecciones a continuación. Estamos discutiendo de algo mucho más serio, que ustedes leen y luego no interiorizan posteriormente. Las cifras que ahora estamos comparando y lo que estamos diciendo todos los días en realidad es que esta crisis, si se parece a alguna, no es a la de principios de los años noventa, ni a la de principios de los años setenta; se parece a la crisis del 29. Se parece, pero no es igual, y no porque sea mejor la situación actual, aunque es verdad que tenemos más instrumentos, sino porque los parámetros dramáticos de aquellos años ya los hemos pasado ampliamente y, por lo tanto, eso rompe los discursos que estamos haciendo. No se trata de capitalizar políticamente la situación, se trata de sacar al país y a la inmensa mayoría de los países del mundo de algo en lo que podemos caer: una recesión que estamos empezando a atisbar tímidamente y no sabemos cuándo puede acabar. (Rumores.)
Esta es la situación real. Ustedes deberían considerar el problema de la demagogia que se hace con los bancos, las intervenciones y los mercados financieros. (Rumores.) ¿Cuándo han visto ustedes que un país democrático diga que va a utilizar 500.000 o 700.000 millones de dólares para intentar salvar el sistema financiero? ¿Cuándo han visto ustedes que el Estado español se gaste... (Rumores.-Una señora senadora desde los escaños del Grupo Parlamentario Popular en el Senado pronuncia palabras que no se perciben.) ¡Cállese ya de una vez, que esta es una responsabilidad muy seria! (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.)

El señor PRESIDENTE: Señorías, silencio, por favor.

El señor LERMA BLASCO: Estamos discutiendo con seriedad, espero; no es su caso, naturalmente, pero espero que lo asuman ahora. (Rumores.) ¿Cuándo han visto ustedes que el Estado español ponga en juego 50.000 millones para intentar salvar el sistema financiero? ¿O cuándo han visto ustedes que el Gobierno británico participe en los bancos después de haberlos privatizado totalmente? (Rumores.) Esto no lo han visto nunca en la historia. Estamos viviendo momentos históricos que no hemos vivido jamás y no sabemos cómo van a evolucionar. Sí que tenemos instrumentos que no teníamos anteriormente, pero tenemos que abordarlos con responsabilidad. (Rumores.-Una señora senadora en los escaños del Grupo Parlamentario Popular en el Senado pronuncia palabras que no se perciben.) Cállese de una vez, por favor. (Fuertes rumores.)
El señor PRESIDENTE: Un momento, por favor, senador Lerma. Ruego silencio, está en el uso de la palabra. Prosiga, señoría.

El señor LERMA BLASCO: ¿Ven ustedes cómo no se hacen cargo de la situación? No son momentos para risas. Francamente, no sé de qué se ríen. No sé si el porcentaje de desempleados que hay será para ustedes motivo de satisfacción; desde luego ni para mí ni para nadie lo tiene que ser. (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.) Y no sabemos cómo va a terminar esta situación. Lo que sí sabemos es lo que hay que hacer, y en eso no nos equivocamos porque, además, estamos haciendo lo mismo que la mayoría de los países del mundo y, por lo tanto, es muy difícil equivocarse en este momento. Ustedes no están haciendo precisamente lo mismo... (Rumores.)
El señor PRESIDENTE: Señorías, silencio, por favor.

El señor LERMA BLASCO: …que están diciendo en otros países que se haga. Pero esa es otra cuestión.

Lo que estaba diciendo desde el principio es que en este momento las previsiones de ingresos es verdad que no responden al momento en que se elaboró el presupuesto, pero eso simplemente es una previsión y eso solo no invalida el presupuesto. Lo que hay que ver es si las políticas de gasto que estaban presupuestadas eran las adecuadas a la situación que estamos viviendo, si podían mejorar nuestras perspectivas y cómo era nuestro presupuesto. Desde luego, era claramente un presupuesto que perseguía unas políticas adecuadas a la situación actual porque era, en primer lugar, restrictivo en el gasto corriente, pero, a continuación, metía claramente más gasto social: por tanto, más demanda para los ciudadanos, más posibilidades de inversión productiva y más dinero para desempleo. Era un presupuesto que dejaba funcionar los estabilizadores automáticos y que era prácticamente neutral. Esa era la situación adecuada al presupuesto en aquel momento. Los objetivos eran claros y los objetivos que aquel presupuesto quería se siguen manteniendo porque iban dirigidos a la modernización de este país, a salir mejor parados de la situación actual y a diversificar sobre todo los factores de crecimiento de la economía española y hacerla más competitiva. Y ese sigue siendo un presupuesto válido porque esos objetivos siguen siendo los actuales.

¿Se va a cumplir el presupuesto en los ingresos? Evidentemente el presupuesto en los ingresos no se va a cumplir, pero va a servir también para mejorar la demanda y, por lo tanto, para mejorar el funcionamiento del sistema, los puestos de trabajo y la capacidad de competir. Esa es la validez del presupuesto. Y en eso ustedes no han entrado; han hecho críticas burocráticas o críticas locales, y nada más.

Y a partir de ahora, ¿qué tenemos que discutir? Evidentemente, tendríamos que estar discutiendo si el Gobierno lleva el liderazgo de la situación en este momento de incertidumbre tan brutal. Y yo tengo que decir con claridad que el Gobierno ha hecho lo que tenía que hacer: en primer lugar, elaborar aquel presupuesto; a continuación, intentar coordinar las medidas, especialmente, con la Unión Europea, no fuera que nosotros pagáramos más gasto público y se beneficiaran otros países de nuestro entorno de nuestro gasto. Por tanto, nuestro déficit está coordinado con el resto de los países europeos. Eso es, en primer lugar, liderazgo, algo de lo que ustedes carecen, desgraciadamente para todos, porque, si no, tendríamos una situación de mayor colaboración en un momento de riesgo importante.

A continuación, hemos dicho: hay que gastar más porque hoy, a pesar de toda la liquidez que nosotros y todos los países hemos inyectado en el sistema, sigue sin funcionar y seguimos cayendo en depresión, uno tras otro, todos los países europeos y todos los países del mundo.

¿Eso es para reírse? Ríanse ustedes, pero desde luego estoy seguro de que no les van a premiar por esas sonrisas que ustedes tienen hoy. (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.)
A continuación, hemos tomado medidas sociales para hacer posible que la gente sufra menos la crisis, especialmente la más afectada, y, además, todavía hemos metido más dinero en el sistema para intentar paliar el desempleo, generando puestos de trabajo. Políticas sociales, políticas de arreglo del sistema financiero y recursos para generar empleo. ¿Será suficiente esa situación? No lo sé, pero sí sé que nosotros, gracias a este Gobierno y a este ministro de Economía hemos tenido una previsión, la de tener menos deuda pública que ningún país europeo prácticamente y, por tanto, mejor capacidad de actuación (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.). Ese es el margen que nosotros tenemos.Y su error ¿cuál es? Su error es pensar que en una situación dramática como esta, como el error de toda esta gente que está sentada ahí delante también y que no va a apoyar el presupuesto, es pensar que compartir en estos momentos la responsabilidad con el Gobierno es un error, es costoso porque en una situación como esta lo costoso será para todos aquellos

que no hayan querido arrimar el hombro y sacar adelante la situación, y eso se lo demandarán los ciudadanos después; y agradecerán el comportamiento de mucha gente que, a pesar de sus planteamientos territoriales, va a apoyar este presupuesto porque es consciente de que hay que generar confianza. Los ciudadanos lo tendrán claro y los ciudadanos apoyarán a la gente que en Navarra o que en el País Vasco o que en Baleares o que en Aragón o que en otros sitios como el Partido Nacionalista Vasco, por ejemplo, ha querido corresponsabilizarse con el Gobierno para sacar adelante la situación; y el que sólo haya pensado en sí mismo o en los beneficios políticos de la situación no le quepa duda que los ciudadanos le demandarán la responsabilidad que en estos momentos no ha tenido.

Nada más y muchas gracias. (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.-Fuertes rumores en los escaños del Grupo Parlamentario Popular en el Senado.)
El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.